| Artículos | 15 FEB 2010

¿Cuántas máquinas virtuales caben en su servidor?

Escoger el número justo de máquinas virtuales para un servidor concreto, pero no demasiadas, es uno de los grandes retos a los que se enfrentan los directores de TI
A priori parece bastante sencillo hacer funcionar varios servidores virtuales y todas las aplicaciones que éstos necesitan en un único servidor físico y con un sólo sistema operativo. Sin embargo, debido a que el entorno virtual puede manejar una gran variedad de aplicaciones, es realmente complicado asegurarse de que el hardware está preparado para esa carga adicional, y es que, cada aplicación exige al hardware y al sistema operativo algo totalmente diferente, según Chris Wolf, analista de la firma de análisis The Burton Group. Es más, de acuerdo con Ian Scanlon, director de operaciones de Computacenter (un centro de datos y empresa de servicios de TI con base en Londres que funciona en todo el continente europeo), es evidente que consolidar los servidores físicos en máquinas virtuales permite ahorrar costes, pero si se escatima demasiado en el hardware, esto podrá afectar al rendimiento de las aplicaciones y perjudicar a su vez a los usuarios finales. “Si coloca cinco máquinas virtuales en el mismo servidor, estará usando seis sistemas operativos y un gran número de aplicaciones, así que tendrá que mejorarlo para poder manejarlo todo manteniendo un buen nivel de servicio y de rendimiento”, explica Scanlon. “Por esta razón, nosotros hemos tenido que invertir en mucha más memoria de la que calculamos en un principio durante la planificación de la capacidad”.

Funcionamiento correcto
Según Gordon Haff, analista informático de la consultora Illuminata, otro aspecto que pone dificil hacer estimaciones detalladas y exactas sobre si un servidor funcionará bien como alojamiento de una máquina virtual es que existen diferentes chips para apoyar el volumen de trabajo virtual y los hipervisores. Además, las máquinas virtuales exprimen la memoria caché del procesador mucho más que un servidor físico, y cada procesador ofrece una capacidad diferente para cambiar entre las exigencias de las aplicaciones y los hipervisores. En este contexto, tanto Intel como AMD fabrican circuitos especiales para la virtualización así como para la migración de servidores virtuales. Y es que, un solo servidor puede tener entre dos y ocho procesadores, cada uno con entre dos y ocho núcleos de procesamiento.
Andi Mann, analista de la firma de investigación y análisis Enterprise Management Associates (EMA), señala que es prácticamente imposible predecir cómo funcionará una configuración de servidor concreta con un software específico. Incluso si se pregunta directamente al vendedor técnico o al representante de ventas del proveedor, no se conseguirá una respuesta clara sin saber qué volumen de trabajo se piensa descargar en el servidor.

Encontrar los puntos débiles
En definitiva, no hay ninguna regla sencilla y directa, pero sí que hay un par de pistas que pueden ayudarle a identificar los puntos débiles y a saber dónde o cómo reforzarlos, tal y como explica Massimo Re Ferre, arquitecto senior de TI de IBM. En primer lugar, cada núcleo de un procesador Intel o AMD nuevo puede añadir de tres a cinco máquinas virtuales. Esta es una visión mucho más optimista que la que ofrece el director de operaciones de la empresa Computacenter, quien comenta que se pueden colocar cinco o seis máquinas virtuales en un solo servidor, pero si las aplicaciones son bases de datos o aplicaciones ERP que exijan un gran número de recursos, sólo se pueden colocar dos.
En resumen, según Andi Mann, menos es más. Centrarse demasiado en la consolidación provoca un rendimiento pobre y algo mucho más importante: usuarios no satisfechos.
La segunda regla de Massimo Re Ferre es que para cada núcleo de un procesador nuevo es necesario añadir entre 2 y 4 GB de memoria. Esto coincide con el cálculo de Scanlon y los 48 GB de RAM que utiliza en cada servidor blade de alta tecnología. “Una vez establecida la memoria correcta no hemos experimentado ningún problema de rendimiento”, explica.
Otros obstáculos que se deben tener en cuenta a la hora de instalar máquinas virtuales en cualquier empresa es que muchos servidores tienen exigencias tanto de entrada como de salida, por ello, para acomodarlos bien, es importante asegurarse de contar con conexiones suficientes al almacenamiento back-end y a la red. Asimismo, es fundamental construir una valla, ya que las máquinas virtuales son fáciles de lanzar y difíciles de ver, por lo que es bastante habitual ampliar el servidor y tener demasiadas máquinas virtuales funcionando sin que nadie las termine usando. Por ello, Scanlon afirma que deshaciéndose de todos los servidores que no usaban así como del espacio de disco que estaban ocupando, Computacenter recuperó infinidad de recursos, gracias a que aplazaron una actualización importante hasta el siguiente ciclo de presupuestos.
Por último, el analista de la firma de análisis The Burton Group aconseja utilizar todas las herramientas disponibles para estudiar la configuración con todo lujo de detalles.

Oferta
Para guiar a los clientes en su tarea de instalar con éxito máquinas virtuales en sus organizaciones, VMware ofrece herramientas como vCenter CapacityIQ 1.0, y Microsoft Assessment and Planning Toolkit for Hyper-V. De todas formas, ninguno de los dos fabricantes es especialmente bueno para planificar entornos que incluyan VMware e Hyper-V. Muchas herramientas de otras empresas cubren las dos versiones. Así, HP tiene una herramienta de redimensionamiento diseñada especialmente para VMware, y otra para Hyper-V. En este contexto, Mann cree que las empresas ajenas a VMware y a Microsoft pueden ofrecer evaluaciones mucho más independientes. Entre ellas encontramos PowerRecon de Novell, Data Center Intelligence de CiRBA Inc., BalancePoint de Akorri o Capacity Modeler de Vkernel, entre muchas otras.
Por último, es posible realizar un perfil detallado de lo que se exige a un alojamiento virtual y que es lo que se espera de él. No obstante, según Re Ferre, si tenemos en cuenta la cantidad de tiempo y dinero que se requiere para que lo haga uno mismo o un asesor profesional, quizás sea más barato comprar más potencia de la necesaria y disfrutar de un servidor que funcione correctamente al 70% de su capacidad, sin explotarlo al 95%.

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