| Artículos | 17 JUN 1994

Dispositivos ergonómicos: un beneficio dudoso

Según van proliferando los teclados ergonómicos, los reposabrazos y apoya-muñecas dirigidos a aliviar los repetitivos problemas de agarrotamiento en las extremidades superiores de todos aquellos que trabajan con ordenadores personales, los expertos en cuestiones ergonómicas están de acuerdo en afirmar que no existe ninguna prueba científica de que estos dispositivos supongan ningún alivio.

De hecho, el descargar la tensión de los brazos y las muñecas supone sobrecargar con excesiva presión el área más sensible de la muñeca o transferir toda la tensión al codo o al hombro, según Alan Hedge, profesor especialista en ergonomía de la Universidad Cornell en Ithaca, Nueva York.

La industria de los dispositivos ergonómicos es parecida, según palabras del propio profesor Hedge, a la industria de la alimentación sana. Ingerir cantidades de tabletas orgánicas no va a matar a nadie, pero tampoco está muy claro si realmente suponen algo positivo para el organismo.

En realidad, no se puede afirmar que la industria ergonómica base sus productos y desarrollos en un mito que no existe, ya que algunos de estos dispositivos son beneficiosos para algunas personas, pero lo que sí está claro es que no existen fórmulas mágicas para todo el mundo.

Desde un punto de vista positivo, los expertos aseguran que existe un amplio número de fabricantes que han renunciado a apoyarse en campañas publicitarias estruendosas para promocionar unos productos que, seguramente, y debido a la función de prevenir posibles problemas de salud, obtendrían un gran éxito.

Estos fabricantes, por el contrario, están basando sus productos en investigaciones científicas avaladas por expertos en la materia y que están siendo probados en entornos de trabajo antes de lanzarlos al mercado, a pesar de que, por el momento esta serie de pruebas y análisis no les ha reportado ningún beneficio económico.

El mencionado profesor Hedge, llevó a cabo un estudio acerca de dispositivos para reposar los antebrazos y a través de él llegó a la conclusión de que, si bien, los antebrazos se aliviaban de la tensión, al dejar de utilizar el teclado, el usuario sentía molestias en las muñecas.

Asimismo, cada usuario con una molestia derivada de un esfuerzo, aunque leve, repetitivo, tiene un tipo de problema específico según su propia fisiología. Esto significa que estandarizar algo tan poco estandarizable como el cuerpo humano en lo que a dimensiones se refiere, es si no imposible, sí absurdo, dado que ningún brazo es exactamente igual a otro ni una muñeca tiene la misma anchura que otra.

En resumen, utilizar estándares en los dispositivos ergonómicos dirigidos a miles de personas totalemnte distintas físicamente no es en absoluto eficaz.

Algunos fabricantes de estos dispositivos aseguran que diseñan estos productos no sólo para su introducción en el mercado comercial, sino también haciéndose un favor a sí mismos como usuarios, debido a que experimentan idénticas molestias al utilizar el teclado o el ratón.

Hedge recomienda que los profesionales del departamento de sistemas de información desafíen a los fabricantes para que éstos sean capaces de ofrecer soluciones reales a este problema que afecta a cualquiera que tenga que enfrentarse diariamente con un teclado como herramienta de trabajo.

Hoy en día existe un gran número de fabricantes tanto de reposamuñecas como de teclados ergonómicos. Hace escasas fechas, Lexmark International lanzó un teclado especial con una hendidura en el centro, de forma que las dos mitades que lo forman pueden situarse en el ángulo más adecuado según la posición que el propio usuario elija y que mejor se adapte a su forma de escribir.

Otros fabricantes de este tipo de teclados son Apple, Key Tronic, Health Care Keyboard, Kinesis y Marquardt Switches.

Algunos usuarios beneficiados por estos teclados han llegado a manifestar que los resultados que han conseguido con ellos, aunque pueda parecer exagerado, han dado un giro de 180 a la hora de concebir su trabajo diario.

A pesar de la mayor o menor satisfacción de los usuarios, Robert F.Bettendorf, presidente del Instituto Ergonómico de Vermont afirma que no existe una solución científica perfecta como para garantizar su eficacia.

Los brazaletes que se utilizan para inmovilizar las muñecas y mantenerlas rectas, son más controvertidos. Algunos doctores de medicina general los recomiendan para pacientes con síntomas claros de tener tendencia a padecer esgince de muñeca, tendencia que se acentúa con el trabajo prolongado sobre un teclado. Aún así, son los propios médicos los que recomiendan que estos brazaletes no se utilicen durante las horas de trabajo y apuntan que el momento más idóneo para llevarlos es durante el descanso.

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