| Artículos | 10 JUN 1994

La realidad no está orientada a objetos

Los analistas del sector de las Tecnologías de la Información han comparado en repetidas ocasiones los tradicionales sistemas de información orientados a procedimiento masivo y desarrollados a la largo de los últimos 25 años, con la experiencia vivida por la economía soviética en el mismo período de tiempo. Esa afirmación puede volverse contra ellos, porque de la misma forma que la economía soviética vivió alejada de la realidad durante largos años, los teóricos del mundo tecnológico, sin experiencia real en el desarrollo de nuevos sistemas, parecen ser los que realmente están ajenos a la realidad, con sus proposiciones de deshacerse de los viejos modelos de procedimiento y reemplazarlos, de la noche a la mañana, por otros nuevos.

La cuestión fundamental hoy en día es saber si realmente la orientación a objetos, propuesta como el futuro inmediato, podrá facilitar a las grandes organizaciones el mantenimiento de todas sus necesidades sin perder ni el norte ni la referencia de lo que en realidad existe.

De acuerdo con los analistas y con aquellos que están apostando por la implementación de esta tecnología, el futuro de los sistemas de información es más brillante que el de la economía soviética -continuando con este paralelismo más o menos afortunado- pero siempre y cuando las decisiones basadas en realidades prácticas se implementen en la secuencia adecuada.

Para el 90 por ciento de los implicados en esta industria, la tecnología orientada a objetos significa la utilización de un nuevo lenguaje de programación. Sólo el 10 por ciento de las organizaciones que están implementando o considerando la adopción de la tecnología de objetos están volviendo a sus códigos fuente para comprobar el diseño del programa y analizar las posibilidades de aquello que puede convertir a los sistemas en algo realmente nuevo.

El entusiasmo por la tecnología orientada a objetos está llevando a las organizaciones a probar nuevas fórmulas sin pararse a observar el tipo de problemas para cuya solución es adecuada esta tecnología, o cómo la orientación a objetos puede ajustarse a los requerimientos reales de una institución.

En el proceso de entendimiento de cómo hay que comenzar a evolucionar hacia nuevas vías, los profesionales de los sistemas de información deben buscar el tipo de proyecto adecuado con el que empezar a trabajar.

Esto, más que una cuestión de adecuación de la tecnología con el problema específico, es un problema de adecuación con la cultura de desarrollo de la organización.

La orientación a objetos puede esquematizarse dividida en cuatro estratos. En el estrato del fondo se encuentran las herramientas, tales como los lenguajes de programación que pueden embeber objetos (módulos que paralelizan tanto el código accionable como los datos aislados con ese código).

Smalltalk, por ejemplo, es un lenguaje de objetos modelo, C++ es un lenguaje C dotado con capacidades de orientación a objetos y los estándares de Cobol orientado a objetos de la International Standard Asociation aparecerán en 1997.

En un estrato superior se encuentran las metodologías orientadas a objetos para el desarrollo e incluye por sí mismo dos categorías: análisis y diseño. Los métodos de análisis orientado a objetos (OOA) ayudan a comprender muchos problemas desde el punto de vista de qué es realmente útil para el proceso de desarrollo de orientación a objetos.

Por su parte, los métodos de diseño de orientacion a objetos (OOD) deciden qué metodología es la más apropiada para resolver los problemas en el contexto de las herramientas orientadas a objetos.

El segmento siguiente lo constituyen la integración técnica y la gestión de tecnología, que se centra en la comprensión de aspectos como la cultura y los valores organizacionales.

Cada vez más, el foro de debate de la tecnología orientada a objetos está centrado en este aspecto, debido a que las organizaciones con disposición a adoptar esta tecnología, están observando problemas a la hora de retirar sus sistemas tradicionales, teniendo que realizar inversiones de tiempo y dinero en formación hasta que la tecnología orientada a objetos esté totalmente implementada.

Por último, el tercer estrato de la tecnología orientada a objetos forma parte del proceso de reingeniería de negocio (BPE).

La discusión entorno a este aspecto se centra en hacer comprender al departamento de tecnología de la información a qué función de los intereses corporativos está sirviendo.

Los analistas especializados recomiendan analizar estos intereses corporativos por sí mismos desde una perspectiva orientada a objetos, rediseñando las operaciones que mejor se adaptan a esta tecnología.

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