| Artículos | 28 MAY 2004

Pioneros en lanzar servicios UMTS

Los operadores intentan un relevo progresivo
José M. Huidobro.
El acrónimo UMTS significa “Sistema de Telecomunicaciones Móviles Universal”, o, siendo críticos con la situación que se ha vivido, Unlimited Money to Spend (que en traducción libre significa “un pozo sin fondo”). De UMTS se empezó a hablar en pleno boom del sector de las telecomunicaciones, a finales del siglo XX, cuando el crecimiento de Internet y de los móviles se acercaba al 100% anual. Entonces se vivía un espejismo, con valoraciones de algunas empresas que hacían negocios en Internet miles de veces superior al valor de sus beneficios, disparando sus cotizaciones en Bolsa. Eso estaba fuera de toda lógica y no tardaría en estallar, lo que acabó sucediendo en el año 2000, afectando a empresas y particulares.

Pero por aquel entonces toda la maquinaria alrededor de UMTS ya se había puesto en marcha; los pioneros estaban empezando a tomar postura y en los medios se especulaba con los enormes beneficios que supondrían los nuevos servicios multimedia. Una vez abierto el proceso de licitación por los diferentes Gobiernos, todos se lanzaron a la caza de licencias, pero sólo los más grandes y poderosos financieramente pudieron hacerse con una de ellas; eso sí, a un precio desorbitado que los sumió en una deuda descomunal y los descapitalizó para poder desarrollar los magníficos servicios que todos prometían. Los Gobiernos, unos más y otros menos, recaudaron más dinero del que nunca pudieron imaginar, pero…la cruda realidad acabó imponiéndose. Acababa de estallar la “burbuja Internet” y se empezó a confirmar que la tecnología UMTS no estaba todavía madura y que no habría terminales, al menos, en unos cuantos años. La “burbuja UMTS” también explotó, y con fuerza.
Por otra parte, los usuarios tampoco mostraban interés alguno por los nuevos servicios; WAP no había tenido éxito y GPRS no acababa de despegar. El número de usuarios no paraba de crecer y el consumo de minutos subía, pero los ingresos medios por usuario, el famoso ARPU, no lo hacía en la misma proporción ya que las tarifas bajaban sin cesar y cada vez eran más los usuarios de prepago. Por tanto, los operadores frenan sus inversiones y alguno se ve obligado incluso a congelar su actividad, como fue el caso de Xfera, también en parte debido a las dificultades para desplegar nuevas antenas, siendo los fabricantes los que salen peor parados en esta crisis.
Así que los operadores españoles, al igual que los del resto del mundo, después de obtener sus licencias en el año 2000, tienen que retrasar una y otra vez los planes para lanzar el servicio UMTS, y ya no sería en el año 2001, como estaba previsto, ni en el 2002, … tan sólo en el 2004 lo hace tímidamente, pero siendo realistas es poco probable que haya un servicio comercial de verdad hasta dentro de algún tiempo, quizás para el 2007, fecha planteada desde un principio por el Foro UMTS.

La madurez tecnológica
La tecnología necesita un periodo de maduración y los usuarios necesitan otro para aceptarla y asimilarla. Además, los servicios que se ofrezcan han de ser útiles y atractivos; la tecnología es lo de menos y debe ser transparente para los usuarios. Internet es un caso de éxito, pero desde sus orígenes tardó más de 30 años; a la telefonía móvil de sucedió algo parecido, ya que se tiene que dar una confluencia de factores para que el milagro suceda, y hasta entonces no habrá nada que hacer a pesar de lo que vaticinen los gurús, analistas y consultores; será el usuario el que decida cuándo, cómo y para qué utilizar la tecnología; no hay más que ver lo que está sucediendo con los SMS, el P2P o el ADSL.
El éxito de GSM se ha debido, en gran medida, a que fue un desarrollo tecnológico muy cuidado, que se llevó a cabo durante 10 años y llegó en el momento justo al mercado. Ha sido capaz de ofrecer lo que los usuarios necesitaban: comunicación personal, en movilidad y con calidad. Así, hoy en día, tres de cada cuatro móviles, cumplen este estándar, superando ya los 1.000 millones de terminales. Su evolución, con la incorporación de los SMS y GPRS viene a satisfacer, en gran medida, la demanda de comunicaciones de voz y datos y los nuevos terminales, con cámara de fotos incorporada, le aporta un atractivo que está permitiendo la renovación del parque de terminales.
UMTS quiso repetir el modelo de éxito de GSM, pero parece que nadie se dio cuenta de que era una tecnología mucho más compleja y que había que crear los servicios prometidos. Tampoco se pensó mucho en que había que instalar nueva infraestructura de red, lo que suponía nuevas antenas (muchas más que para GSM) y que los terminales deberían estar en el mercado, con prestaciones superiores a los actuales, y ser asequibles. Además, el nuevo sistema debería convivir con el actual y la transición entre uno y otro debería ser suave. Mientras en Europa se lanzaban las campanas al vuelo, en los Estados Unidos se era más cauto y, en Japón, más prácticos. La consecuencia es que si en Japón el sistema de 3G ya ha iniciado su andadura y en Estados Unidos cdma2000 poco a poco se va imponiendo, en Europa existe una cierta confusión acerca de cuándo y cómo lanzar los servicios de 3G, con tentativas puntuales y algunas experiencias piloto.
Con la introducción de GPRS se ha querido dar un avance de lo que será la 3G, desarrollando algunos servicios de transmisión de datos para ir acostumbrando a los usuarios en su uso para cuando llegue 3G, pero ni los precios del servicio son los más adecuados, ni los usuarios tienen la suficiente información para apreciarlo. Así, solamente algunas empresas los vienen utilizando eficientemente, y a nivel de usuario de a pie, seguro que una gran mayoría ni siquiera sabe lo que es a pesar de que su móvil lo incorpore.

El futuro que viene
El negocio para los operadores sigue siendo el que genera GSM, que es muy rentable puesto que ya todas las inversiones en infraestructuras están amortizadas, así que quizá sea ese uno de los factores por los que no se muestra mucho interés en la promoción de UMTS. Por otra parte, otras tecnologías vía radio, como Wi-Fi y WiMAX, están despertando mucho interés y, en cierta medida se pueden ver como una amenaza de cara a UMTS, aunque también como un complemento, así que las estrategias de los operadores no acaban de estar nada claras. Nadie quiere equivocarse, ni ser el primero, sobre todo después de lo ocurrido con las licencias de UMTS.
En nuestro país fueron cuatro los operadores que en marzo del año 2000 obtuvieron una licencia de UMTS: Amena, Telefónica Móviles, Vodafone y Xfera, éste último como nuevo entrante ya que los otros operaban en el mercado de GSM. La situación de partida era muy diferente entre unos y otros y, así, mientras Telefónica y Vodafone tenían una gran experiencia, pues venían operando desde el año 1995 y, además, son grupos que operan a nivel internacional, Amena comenzó tres años más tarde y su público objetivo era el residencial, el de la gente joven y el del prepago. Xfera aparece como una nueva compañía y no tiene clientes ni experiencia alguna en este campo. Todos hacen grandes planes de despliegue de infraestructura y contratan empleados para desarrollar los servicios,
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