| Artículos | 07 MAY 2004

Rankings en el segmento del PC

La publicación periódica de rankings de ventas referentes al segmento del PC provoca, indefectiblemente, variados tipos de comentarios respecto a puestos alcanzados en la clasificación por diferentes fabricantes, así como sobre las cifras que justifican la meta conseguida. Y es que, el contenido sustancial de cualquier ranking, acarrea controversia porque, todo fabricante, espera que sus cifras tengan el suficiente peso como para imprimir cierto grado de importancia al compararlas con las de sus competidores. Sin embargo, como la gama de variantes sobre las que se puede discrepar es mínima, al contemplar el segmento del PC, resulta chocante, y hasta sorprendentemente reiterativo, que se puedan aducir, cíclicamente, argumentos semejantes para estar en desacuerdo.
Hemos dicho, y repetimos que, mayoritariamente, el usuario da escaso valor, o ninguno, a la clasificación de los rankings en los momentos de decidir sus adquisiciones. Sin embargo, hay que reconocer la elevada consideración que tienen para los fabricantes al definir estrategias. Pero, aún contemplando la evidencia de posicionamientos diferentes por parte de usuarios y fabricantes, sería bueno para todos que la información de los rankings no aportara desviaciones significativas en la concreción de los datos que sirvieran, como sirven, para propiciar argumentaciones de defensa y ataque de unos fabricantes respecto a otros. Es decir, que los resultados ofrecidos por las diferentes consultoras –en algo tan concreto como debe ser el número de unidades vendidas en los apartados del segmento del PC– no difieran, para cada fabricante, en cantidades que pueden llamar excesivamente la atención.
Siendo proclives los fabricantes a seleccionar y manejar los resultados de los rankings según los objetivos que persigan, de acuerdo con sus intereses –están en su perfecto derecho– sería recomendable, por prudencia y pragmatismo, que las consultoras consiguieran diferir lo menos posible en sus apreciaciones. De lo contrario, darán pábulo a que los usuarios desconfíen de los datos parciales que un fabricante pueda aportar de otro, u otros. Ya que se puede llegar a caer en la tentación –y consecuentemente en el error– de utilizar según convenga, cifras provenientes de consultoras que analizan a los fabricantes, con las conseguidas por alguna otra que tiene su fuente en los distribuidores. Los desquiciamientos se pagan.
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