Transformación digital | Artículos | 27 ABR 2015

Microsoft orienta Windows 10 al segmento empresarial (I)

Tags: Windows
A finales de enero, Microsoft ofreció algo más de información sobre cómo las empresas podrán implementar y actualizar Windows10, respondiendo a algunas preguntas pero provocando otras nuevas en los analistas.
Microsoft sede
Gregg Keizer, Computerworld

“No tengo claro al 100% cuáles son las opciones para los clientes empresariales que quieran adoptar acuerdos de servicio a largo plazo, en comparación con aquellos que quieran moverse detrás, pero a corta distancia, de la base de usuarios de los consumidores”, afirmaba Al Gillen de IDC.

 

En su post del pasado 30 de enero, Jim Alkove, director de gestión de programas para el grupo de empresas de Microsoft, definió esas vías como la “versiónactual para empresas” y la “versión de servicio a largo plazo”.

 

Estos nombres se encontraban entre las pocas novedades del post de 1650 palabras de Alkove que, ni habían sido discutidas previamente por Microsoft , ni anticipadas por los analistas.

 

Los clientes empresariales de Microsoft quieren saber cómo Redmond planea acomodarles en Windows 10, un sistema operativo que incorporará cambios radicales en los sistemas de actualización. En lugar de confiar en su práctica habitual de presentar un nuevo sistema operativo cada tres años, Microsoft pretende quedarse con Windows10 durante mucho, mucho más tiempo, actualizando el software de manera regular y no solo con parches de seguridad (ofrecidos de forma mensual desde 2003) sino también con nuevas características, funcionalidades, cambios y mejoras en la UI (interfaz de usuario) y UX (experiencia de usuario).

 

Esta renovación, que los expertos han denominado el mayor cambio en Microsoft jamás realizado a sus procesos de actualización, forma parte de la estrategia de la empresa de “Windows como servicio”. Aunque la mayoría de los consumidores recibirán esas actualizaciones (que podrían recibirse cada mes) de forma automática y a través de Windows Update, el mecanismo ya utilizado para ofrecer parches de seguridad, a las empresas no les gustará nada tener que seguir un ritmo tan rápido.

 

Históricamente, las empresas han sido muy conservadoras en su forma de adoptar nuevos sistemas operativos para los ordenadores de sus trabajadores, preocupados por satisfacer los requerimientos regulatorios y los nuevos costes de formar a los empleados tras cambiar el software. Las corporaciones también suelen probar las actualizaciones en un conjunto reducido de sistemas antes de instalar masivamente esos cambios, para poder asegurarse la continuidad de las aplicaciones y los flujos de trabajo. Una agenda mensual de actualizaciones supone un ritmo demasiado rápido para la mayoría de las empresas que continúen aplicando esas prácticas.

 

Y Microsoft lo sabe. Ya se escucharon muchas quejas de clientes comerciales el año pasado cuando se vieron obligadosa actualizar de Windows 8.1 a Windows 8.1 Update en un plazo de 30 días, o renunciar a las actualizaciones de seguridad. TI se echó para atrás, y en pocos días Microsoft se retractó y amplió el plazo para los clientes comerciales a 120 días. De ahí vienen las dos vías destinadas a empresas que Alkove presentó a grandes pinceladas en septiembre de 2014.

 

Actualizado sí, pero (más) despacio

La rama actual para empresas (CBB, Current branch for business) está pensada para dar tiempo a las empresas (aunque Microsoft todavía no ha dicho cuánto) para probar e implementar las actualizaciones de Windows 10. Pero CBB supondrá claramente una cadencia de actualizaciones más lenta que la que se ofrecerá a los consumidores.

 

“CBB da tiempo los departamentos de TI para que comiencen a validar las actualizaciones en sus entornos el día que los cambios se difundan masivamente a los consumidores”, afirmaba Alkove, quien daba a entender que Windows Server Update Services (WSUS), el servicio de actualizaciones para empresas de Microsoft, podría requerir implementar CBB.

 

Michael Silver de Gartner confiaba en que el intervalo entre CBB podría ser de 120 días, un ritmo al que se aferra desde el pasado otoño. Cada cuatro meses Microsoft lanzará una nueva CBB en la que se habrán probado todos los cambios no relacionados con la seguridad enviados a los consumidores durante ese período.

 

“La CBB incluirá las actualizaciones de los últimos 120 días más o menos”, dijo Silver en un correo electrónico de respuesta. “¿Será entonces necesario implementarla en un plazo de 30 días desde su lanzamiento para tener los parches de seguridad del mes siguiente? Quizá ése sea el problema, o uno de ellos”.

 

Otra posibilidad es que una vez que se haya lanzado una CBB, los clientes comerciales tendrán hasta la próxima CBB para desplegar la primera, y por lo tanto tendrán cuatro meses de gracia. Esto sería similar a la forma en que Microsoft terminó tratando Windows 8.1 Update.

 

Silver no estaba seguro de que Microsoft quisiese lidiar con el coste y la complejidad adicionales de monitorizar no uno, sino dos CBB sucesivas, y por ello se inclinó por la ventana de 30 días para parchear o renunciar. “Creo que la idea es que las organizaciones hayan tenido cuatro meses para probar las actualizaciones, por lo que una vez que se lance una CBB, probablemente estarán listos para implementarla antes de que aparezcan los parches de seguridad del mes siguiente y puedan seguir estando seguros”, afirmó.

 

Microsoft no ha anunciado el coste, si lo tiene, de CBB, una de las mayores dudas de Silver. Por una parte, Microsoft podría cobrar una tarifa o requerir un Software Assurance (SA), contratos con carácter anual que hasta ahora se han promocionado como una manera para que las empresas se actualicen a las versiones más recientes de Windows, para implementar CBB. Pero también podría optar por no hacerlo.

 

¿Cuál es la estrategia?

Parte de la confusión sobre si CBB será de pago se debe a qué versiones de Windows Microsoft permitirán que se use esa rama. Todavía tiene que definir las SKU (stock-keeping units, o unidad de mantenimiento de existencias) para Windows 10, nada inusual puesto que normalmente Microsoft da ese paso mucho más cerca de la fecha de lanzamiento, probablemente en verano antes de su presentación en otoño.

 

Windows 8.1 tiene tres SKU: Windows 8.1 para consumo, Windows 8.1 Pro para empresas y usuarios avanzados, y Windows 8.1 Enterprise, destinado a grandes empresas y hasta hace poco solo disponible a través de licencias por volumen y limitada a clientes con SA.

 

“Existen dos cuestiones a resolver, la cadencia de actualizaciones y la estrategia SKU, y hasta ahora Microsoft las está tratando por separado”, añadió Silver. “Suena a que habrá una SKU tipo empresarial que permitirá elegir entre LTS (long-term servicing branch, o rama de servicio a largo plazo), CBB, o la cadencia de actualizaciones del consumidor. Todavía no han dicho que contendría una SKU tipo empresarial. Dudo que los dispositivos que ejecuten Pro vayan a tener LTS. Las organizaciones que ejecuten Pro necesitan al menos ser capaces de ejecutar CBB, pero Microsoft no ha dejado claro si se incluirá el derecho a ejecutar CBB.

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