Tecnología | Noticias | 08 SEP 2018

Robótica, una apuesta por el I+D+i

Una gran cantidad de tareas pasarán a ser realizadas por máquinas, no solo en el ámbito laboral sino también social. Sin embargo, existe incertidumbre sobre si esto se convertirá en un problema a la hora de que el ser humano se vea ante un futuro mecanizado y sin oferta de trabajo.
robot

Adentrados ya en el siglo XXI la robótica se va abriendo paso en cada vez más facetas de la vida; tanto desde el punto de vista residencial como corporativo. Si bien es cierto que en el mundo empresarial la robótica se ha ido haciendo un hueco en determinados sectores industriales –como la automoción- el sector residencial va poco a poco disponiendo de robots que ayudan al ser humano a hace su vida más sencilla y cómoda.

Lejos de aquellas formas, metálicos, recordando a humanoides, los robots se están implementando paulatinamente en las casas. Los fabricantes diseñan máquinas que sean capaces de hacer cierta tareas (complejas, muchas de ellas) pero donde la apariencia no tiene porque recordar a los seres vivos (ni humano ni animales). Los reducidos costes, y también el incremento de fabricantes de los susodichos, favorecen la irrupción de pequeños robots en los hogares. De aquellos –hoy lejanos- robots de cocina que trituraban, cortaban (y poco más) los alimentos eximiendo a las amas de casa de los años 80 tareas tediosos, hoy los robots ayudan en otras que, por su dificultad y/o engorro, resultan realmente apreciados como la limpieza de cristales en el exterior o cortar la hierba. Nótese que yendo un poco más allá –con un ligero toque de humor y un guiño al fabricante- unos jóvenes han diseñado un robot que es capaz de montar un mueble de IKEA.

Y esto realmente no ha hecho más que empezar: las principales firmas a nivel mundial están desarrollando robots que ayudarán a personas con movilidad reducida en tareas domésticas; en una clara confluencia de tecnología, robótica, realidad aumentada e Internet de las Cosas.

Uno de los carros de batalla en el sector es demostrar que la robótica facilita la creación de empleos. Aproximadamente el 70% de los directivos españoles estima que la robótica acompañará una creación de empleos; y, por consiguiente, un aumento de la riqueza del país. Los desarrollos en robótica ofrecen a los usuarios unas experiencias completamente novedosas. Recientemente estamos asistiendo a los primeros viajes en coches autónomos; traslados entre dos puntos de un vehículo donde la persona física no interactúa con el coche ni en la dirección ni en la velocidad. Es el coche  quien –por vez primera- es capaz de “leer”, interpretar, las señales de tráfico, adecuar la velocidad al tráfico de la vía, etc. En este nuevo entorno surge, por supuesto, una serie de dudas en relación con la responsabilidad de cualquier accidente que pueda crear un coche autónomo. Es ahora tarea de legisladores señalar quiénes son los responsables de estas máquinas; aunque en realidad nos intuimos la respuesta: el humano. Y ojo, porque ya hay países que están dando los primeros pasos en cuando a legislación se refiere relacionado con robots: EE UU, Japón, China y Corea del Sur, por citar algunos, ya han empezado a redactar normativa específica al respecto. Sin embargo, ¿llegaremos a un momento en que los propios robots puedan asumir “responsabilidades”?

Otro aspecto donde los fabricantes de robótica deben poner el acento es en el “qué dirán” las máquinas, los robots. Hasta ahora los hemos asociado con acciones; muy pronto los veremos donde podrán interactuar con los humanos gracias a los nuevos desarrollos de inteligencia artificial. Hoy podemos decirle –dar unas órdenes- a un robot para que haga una acción concreta; y la cumplirá a rajatabla. En un futuro inmediato el robot nos podrá dar varias opciones respecto a esa misma opción; y el ser humano seguro no se ha percatado de ello

La robótica para usuarios finales va a dar muchas sorpresas en el corto plazo y permitirá cada vez más usos, facilitando en gran medida la vida a sus dueños, siguiendo la estela de las 3 leyes que premonitoriamente promulgó el escritor Isaac Asimov hace más de 70 años: Un robot nunca hará daño a un ser humano; cumplirá siempre las órdenes dadas por los seres humanos, a excepción de aquellas que entrasen en conflicto con la primera ley; y protegerá su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o con la segunda ley.

 

Artículo escrito por José Manuel Ruiz, CEO de Smarttek

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