Tendencias | Noticias | 19 MAY 2016

Aplicaciones digitales: cuando el potencial de la organización sale a flote

La era digital actual impone a las organizaciones una transformación de sus negocios, recursos y tecnologías. Adoptar las nuevas aplicaciones que precisan a veces choca con sus sistemas heredados. ¿Cuál es la solución?
transformación digital
Enrique Riesgo

 

El mundo digital en el que ya vivimos impone a las organizaciones una transformación fundamental de sus negocios, recursos y tecnologías. Adoptar las nuevas aplicaciones que precisan todos los agentes del mercado, aunque disponibles, a veces choca con los sistemas heredados de la compañía, lo que supone un freno para su adopción. ¿La solución? Una nueva generación de aplicaciones digitales que aproveche los recursos informáticos y económicos disponibles para entrar en una nueva etapa de crecimiento.

Los expertos aseguran incluso que los responsables de TI deben ser especialistas en software. Así lo han reconocido grandes gurús, como el pionero de Internet, Marc Andreessen, o el director general de General Electric, Jeff Immelt. Ambos coinciden en que las empresas de todos los sectores deben convertirse en organizaciones “de software”.

En el fondo, están pensando en las aplicaciones digitales, una suerte de nuevo software que aprovecha tanto las interfaces como los recursos informáticos legados, desbloqueando la información que contienen y combinándola con información de muy distintas fuentes, incluso externas o de terceros, para contar con información de contexto que mejore considerablemente los resultados de negocio.

Esta nueva era digital afecta al sector asegurador, la banca, la industria del automóvil, el mundo del marketing y, en general, a todas las actividades profesionales. En un estudio reciente, se estimaba que  casi el 80% de las aseguradoras pretenden utilizar canales digitales para interaccionar con sus clientes, ya sea vía web o a través de aplicaciones móviles y el sector sanitario está evolucionando rápidamente con nuevos sitios web, como DrEd.com en Reino Unido, el propio recetaMedicaOnline.es aquí en España, que permiten a los pacientes comunicarse con médicos en línea y recibir prescripciones para sus dolencias. Los bancos están en la misma tesitura e intentan responder a la fuerte presión de los consumidores que desean  tener acceso a su dinero vía móvil, lo que está provocando el cierre de miles de sucursales y la reducción de puestos de trabajo

En contraste con planteamientos monolíticos del pasado, las aplicaciones digitales de hoy en día están desarrolladas a partir de servicios de información y nuevas  API basadas en Internet. Estos sistemas integran información y contexto que aportan  valor a los negocios.

Las organizaciones que ignoran los beneficios de las aplicaciones digitales lo hacen a sabiendas de que esto puede ser su perdición. La primera consecuencia es que serán más lentas a la hora de innovar, pero al carecer de la mejor información y servicio, es posible que estén destinando demasiado tiempo a operaciones informáticas intrascendentes para su negocio, con la consiguiente baja rentabilidad

Por tanto, es preciso abrir las aplicaciones antiguas y que los datos (y su valor) sean accesibles, sin que sea necesario su sustitución completa. Esto favorecerá la rapidez a la hora de presentar al mercado novedades, hacer un uso pleno de la informática móvil y el modelo cloud, responder con prontitud a las cambiantes necesidades de los clientes y aumentar sus ingresos a la vez que se reducen costes.

Las organizaciones que se resistan, por el contrario, tendrán problemas para seguir el ritmo de las demás. Algunas perderán cuota de mercado. Otras se convertirán en objetivos de compra. Y las últimas verán reducidos sus resultados financieros.

Por ejemplo, pensemos en una aplicación móvil que ayuda a los técnicos de campo y utiliza varias API para acceder a la herramienta de gestión del servicio existente. Si la vinculamos con Google Maps, por ejemplo, dispondremos de las rutas más eficientes para llegar a las citas y de una gestión avanzada de horarios que permita mejorar el servicio prestado al cliente. Sin un API, sería difícil —tal vez,  imposible— desbloquear este tipo de información detallada.

Todo tipo de actividades y tareas profesionales pueden acceder a los beneficios de un proyecto de este tipo, pero deben afrontarse poco a poco, en iniciativas piloto que reporten resultados casi de inmediato y sean más fáciles de financiar, permitiendo además evaluar rápidamente sus efectos.

Clasificar los proyectos, establecer prioridades, en función del valor, su complejidad y riesgo, o elegir el momento más indicado son otros factores clave en este proceso que abrirá el camino a nuevos negocios, ganancias o reducción de costes. En la búsqueda constante de eficacia que exige cualquier empresa o institución.

 

El autor de este artículo es Enrique Riesgo Canal, Digital Applications Solutions Executive de CSC España

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