Tendencias | Noticias | 12 NOV 2015

La productividad y la calidad del software no son conceptos antagónicos

Leda MC, organización de gestión de productividad de desarrollo de software, organizó el pasado miércoles, junto a ComputerWorld, un seminario en el que se abordaron las claves para optimizar la productividad y la calidad del software, así como diversos estudios internacionales de productividad en clientes que han implantado métricas de software
Productividad y Calidad de Software 2015
Irene Muñoz

La presentación del evento estuvo a cargo de María José Marzal, directora de ComputerWorld, y de Rafael de la Fuente, director general de LEDAmc. “El software es la clave para que un proyecto tenga éxito o para que no lo tenga; es el diferenciador en cualquier proyecto. Tenemos que ser muy estrictos con el software, con su calidad. Tenemos que medir y hacer pruebas, porque si no un proyecto puede suponer gastos importantes”, afirmó Marzal. De la Fuente, por su parte, explicó que en LEDA realizan un benchmarking anual para medir la productividad de sus clientes, “para saber y entender dónde se está y cuánto falta para llegar a donde hay que estar”. La organización cuenta con una base de datos de 18 mil proyectos.

En esta dirección, Fernando Merino, director técnico de CAST Iberia y Latam, puntualizó que “uno de los objetivos del benchmarking es saber dónde estamos situados en el mercado, entender el estado de las aplicaciones críticas, y conocer lo que tenemos alrededor para trazar estrategias. Para ello necesitamos medir”. Según Merino, la medición tiene que estar basada en estándares y ser precisa; la medida debe estar aceptada por el mercado. La medición de la calidad de los aplicativos tiene diferentes objetivos, siendo el principal de ellos poder tomar decisiones basadas en datos reales, ya que “tener todos estos datos nos va a permitir aumentar ingresos y reducir gastos”. 

Por su parte, Ignacio López, director del Área de Gobierno de Pruebas de LEDAmc, analizó las métricas y referencias de testware que emplean para conocer la situación real de “proyectos eternos que parece que nunca van a acabar” y poder actuar en consecuencia. Estos proyectos se caracterizan por incumplir de forma reiterada compromisos y exceder, en al menos un 50%, el plazo, las personas, el presupuesto y/o la funcionalidad. Para intentar reconducirlos, López enumeró una serie de cambios necesarios: rehacer la planificación cada mes, cambiar proveedores, modificar la dirección del proyecto, asignar más presupuesto y más desarrolladores o testers. “El 15 % de los proyectos de desarrollo de software acaban siendo cancelados; el 51% de los proyectos habían tenido unos sobrecostes del 43% o más; y el 82% no cumplió con sus objetivos temporales”. “Son simplemente proyectos complejos y grandes que no han empezado bien: no se ha realizado una correcta estimación, un correcto dimensionamiento de los recursos y del volumen de trabajo, un análisis adecuado de riesgos o no se ha seguido la forma de trabajo que conoce la organización […] El problema  es que solo sabemos dónde estamos, pero no cuánto nos falta para llegar a donde queremos llegar”, afirmó el directivo de LEDAmc.

Dácil Castelo, directora del Área de Productividad de LEDAmc y miembro de la Junta Directiva de IFPUG, analizó dos estudios reales de Benchmarking de productividad que han realizado sobre clientes que han implantado métricas de software. De las conclusiones obtenidas de dichos estudios, Castelo destacó que "es importante tener una visión de extremo a extremo, tanto en calidad como en productividad, tener en cuenta todo el ciclo de vida de los equipos y de ambas visiones. No son antagónicas, podemos estar gestionando la productividad y mejorando la calidad. Esto no ocurre solo, pero existen herramientas para medirlo, para controlarlo y para verificar que esa mejora se está produciendo. Al final se trata de que haya un equilibrio entre los costes de desarrollo, los costes de los equipos de aseguramiento y los costes de la mala calidad”.

Almudena Peña, responsable de la Oficina de Productividad de Orange, abordó un caso práctico de la compañía sobre el modelo de productividad en el que trabajan desde 2010. Ese año se encontraron ante una evolución hacia un modelo completamente externalizado en el que se gestionaban proveedores por servicio, situación que les llevó a controlar la productividad de los mismos. Su preocupación en aquel momento venía dada por el control de costes. A día de hoy, la organización tiene un modelo de productividad implantado en el que existe un acuerdo con sus proveedores mediante el que se establece el pago por PF. 

El seminario finalizó con la intervención de Ton Dekkers, presidente de NESMA (NEtherlands Software Metrics users Association), organización sin ánimo de lucro pionera en promover y aplicar el Análisis mediante Puntos de Función (PFA). Actualmente NESMA está llevando a cabo dos iniciativas: Basis of Estimate pretende acercar los modelos de estimación de TI a estándares de ingeniería, y las Mini Guides contienen consejos sobre cómo aplicar el gobierno de TI en la productividad, en la gestión de pruebas, en la gestión de proveedores, etc. Cuenta con mini guías para metodologías de desarrollo, gestión, mantenimiento, preguntas de RFP, calidad funcional y evaluación del rendimiento de proveedores, entre otras. 

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