| Artículos | 30 MAR 2012

Ciberdelincuencia: la cuarta era del crimen organizado

Alberto Iglesias

La proliferación de bandas organizadas que se dedican al cibercrimen es tan alarmante que se cree que esta tendencia puede conllevar una transformación sin igual en la forma en que trabajan este tipo de delincuentes, según un estudio académico presentado por Jhon Grieve, del Centro de Vigilancia y Seguridad de la Universidad Metropolitana de Londres, quien habla ya de la cuarta era del crimen organizado.

Según los últimos cálculos de la delincuencia organizada en la era digital, el 80% de los delitos cometidos en la red está relacionado con bandas organizadas, en su mayoría integradas por jóvenes y personas de mediana edad, con formación técnica y que trabajan en grupos interconectados de hasta una docena de personas.

Una cuarta parte de estas bandas son lo suficientemente recientes como para que no hubiera indicios de su existencia hasta los últimos seis meses, con muchos de sus miembros también incursionando en delitos tradicionales como pueden ser la trata de personas, la prostitución, las drogas o los robos de toda índole.

Los primeros crímenes en Internet incluyen estafas de valores pump-and-dump en los finales de la década de los 90, pero el verdadero salto vino con el desarrollo y la expansión del acceso a la red en los 2000. El crimen organizado rápidamente se movió hacia el robo de información y los fraudes, conductas que se industrializaron con la llegada de las botnets allá por 2006.

"La actividad criminal organizada se ha pasado de ser un aspecto emergente de la delincuencia para convertirse en una característica central del paisaje de la delincuencia digital", explica Kenny McKenzie, director de cumplimiento legislativo en BAE Systems Detica, empresa a la que se encargó el estudio. "Nuestro informe muestra que cada vez más las actividades delictivas se basan actualmente en el mundo de Internet".

La delincuencia digital es tan sólo la última evolución, la más reciente forma que ha tomado el crimen organizado, después de haber liderado el tráfico de drogas globalizado en la década de 1970, el mercado negro después de la 2 ª Guerra Mundial, la prohibición de los juegos de azar en EE.UU. o el crimen organizado en era sin-alcohol en la década de 1920.

Inesperadamente, el estudio no ofrece información concreta acerca de los orígenes geográficos de los delitos informáticos en línea, posiblemente porque tales juicios pueden ser engañosos. Y es que una cantidad desproporcionada de software malicioso proviene de países como Rusia y sus antiguos países satélites del bloque soviético, así como de China, pero cada vez más los criminales que manejan estas herramientas vienen desde casi cualquier lugar.

"Para hacer frente al problema de la delincuencia digital e intervenir con éxito, hay que alejarse de los modelos tradicionales y abrazar la nueva información acerca de cómo los criminales organizados operan en un contexto digital", explica el profesor John Grieve. "La investigación encontró evidencia de muchos casos donde ha habido un verdadero éxito en el cierre de las operaciones criminales digitales. Con el crecimiento de la economía digital, inevitablemente, se producirá un aumento de la delincuencia organizada digital, sin embargo, esto no tiene por qué ser visto como un problema insuperable", concluye Grieve.

Los académicos llegaron a estas conclusiones después de analizar 7.000 fuentes documentales, incluyendo documentación pública y privada, así como los patrones demográficos y de organización que encontraron.



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