| Artículos | 14 MAY 2004

El nuevo Gobierno y las TIC

La retahíla de nombramientos más o menos directamente relacionados con las TIC, realizados por el nuevo Gobierno, podría decirse que ha finalizado. Culminada esta trascendental e importante fase de traer nuevos especialistas, o confirmar a los que habían demostrado su contrastable idoneidad, es el momento de situarse en la línea de salida de hechos a realizar para que el calendario de ejecuciones evidencie que el Gobierno trae muy bien aprendida la lección en todo lo referente a las TIC.
Las primeras especulaciones sobre la política a seguir en el campo de las TIC, por parte del PSOE, giran sobre sus compromisos en la materia reiteradamente expuestas; si declinan apostar por ellos; o si sus mensajes sólo pretendían demostrar que se encontraban activos en la oposición. Porque, en comparecencias públicas, el partido socialista ha dado muestras de estar interesado en el sector TIC, y de tener bien tomado el pulso a la actualidad. Sus críticas al Gobierno anterior se han fundamentado tanto en el análisis de los fracasos para ejecutar los planes sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información, como en el estudio prolijo de supuestos fallos políticos que habían propiciado que ocupemos una mala posición en el ranking de países con mejores inversiones en TIC. Asimismo, su exhaustivo control parlamentario ha quedado palmariamente expuesto, aprovechando toda oportunidad para exponer sus planteamientos, como en aquel Debate sobre el Estado de la Nación donde Rodríguez Zapatero, entre otras cosas, propuso al Gobierno un Plan de Covergencia para acercar España a la media europea y, haciendo hincapié en el retraso tecnológico, dijo lo siguiente: “Hagamos un esfuerzo prioritario en los próximos tres presupuestos en materia de I+D, y nuevas tecnologías. Estoy dispuesto a comprometer y a discutir lo que pudiera ser el ahorro en otras partidas presupuestarias.”
Al haber manifestado el partido socialista tener visión clara sobre lo que hay que hacer para que España ocupe en el concierto de las naciones el lugar que debe corresponderle por su decidida apuesta en el desarrollo de la Sociedad de la Información, el Gobierno tiene que demostrar ya, deprisa y sin pausas –para quemar etapas– que cree en lo que dice; conoce lo que proclama; y está dispuesto a hacer. Los portones de la esperanza y la expectación se nos han abierto de par en par. Pero, para conquistar credibilidad y generar confianza, es necesario conocer las partidas presupuestarias para alcanzar los objetivos. Así, sólo así, parecerá que el Gobierno se ha tomado la cosa en serio.

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