Economía digital | Artículos | 01 JUN 2003

Adiós crisis, adiós

Miguel A. Díez.
Espero que nadie se me adelante, porque me gustaría colgarme la medallita, que uno tiene su orgullo, y ser el primero en decirlo públicamente: la crisis de las empresas de tecnología, la crisis de las puntocom, ha terminado. Se acabó. Por fin.
Sí, sí, ya sé que con lo que ha llovido y con todas las veces que se ha anunciado el final de la crisis, esto parece el cuento del pastor y el lobo, pero esta vez es cierto. De hecho, mientras me leen, ya estamos en plena remontada de la crisis. Lenta, es cierto, muy lenta, pero remontada al fin y al cabo. Por supuesto, tengo pruebas que lo confirman, no se trata de un ataque de locura ni de un empacho de vino de Rioja.
Para empezar tenemos la Bolsa. No sé si ustedes la siguen muy a menudo pero yo sí. Me enganché en los tiempos en los que regalaban “stock options” con los contratos de trabajo, con las bolsas de ganchitos, etc., y ahora no consigo quitarme, qué le vamos a hacer. Pues bien, la Bolsa se está recuperando. Poco a poco, sí, pero tras el final de la incertidumbre bélica la Bolsa crece de forma inexorable y las acciones de empresas tecnológicas tiran del carro con más fuerza que el resto. De hecho, las acciones de las puntocom más representativas están subiendo a niveles que no se veían desde hace muchos, muchos meses.
No digo con esto que la Bolsa haya recuperado los niveles de antes de la crisis, ni muchísimo menos. Pero al menos ya se ha alejado de los paupérrimos niveles de principios de año y, sobre todo, se ha invertido la tendencia bajista. O sea, que hemos tocado fondo y nos vamos recuperando poco a poco. Es como despertarse con una resaca criminal tras la tremenda borrachera puntocom.
Otra pista que indica que lo peor ha pasado son los últimos resultados económicos de las empresas puntocom, lo que demuestra que en la Red hay muchas y muy buenas formas de ganar dinero, tal y como siempre se ha asegurado desde el sector. Definitivamente no todo era humo en la burbuja puntocom.
Yahoo gana dinero a espuertas desde hace ya muchos trimestres, y no es un caso aislado; eBay hace lo mismo, y Amazon está ya a punto de dar beneficios. AOL volvió en el primer trimestre del año a ganar dinero tras su aciago 2002, aunque no gracias a su sección de Internet, que es la oveja negra del sector.
En Europa, más de lo mismo: con la excepción de Terra (española tenía que ser), todas las grandes europeas ganan dinero: T-Online, Wanadoo y Tiscali han abandonado el rojo en sus cuentas y mejoran trimestre tras trimestre. Pero no sólo han mejorado los grandes gorilas de la Red: las pequeñas empresas digitales están disparadas y no pasa una semana sin que un pequeño portal, comercio electrónico o medio online anuncie que ha alcanzado los ansiados beneficios.
Así que hemos pasado de los anuncios y noticias de cierres de 2001 a los anuncios de beneficios de este 2003. Pasando, por desgracia, por los recortes de personal y de inversiones de 2002, un mal menor si la recuperación se consolida.
Pero siendo estas pistas importantes, lo que me ha confirmado el final de la crisis son las sensaciones. Las propias y las ajenas, claro. Al final, una crisis no es en muchos casos más que un cúmulo de sensaciones, un estado mental, una cierta forma de enfocar las cosas. Es cierto que normalmente una crisis se basa en datos, pero no es menos cierto que los datos siempre se pueden interpretar en positivo o en negativo. Y no digamos las perspectivas de futuro, que tanto dependen del estado de ánimo.
Pues bien, si hace dos meses las sensaciones eran de desánimo, de desastre total y de una esmerada resignación tras tres años de dura crisis, ahora es justo al contrario. El personal parece que encara las cosas con otra actitud, y un moderado optimismo vuelve a estar presente en las conversaciones y expectativas de unos y otros. Incluso se habla de nuevos proyectos, de posibles contrataciones, de nuevos negocios…
Este cambio de actitud nos encamina, si nada cambia y Bush lo permite, a una lenta pero paulatina recuperación durante este 2003 y quizás incluso a una aceleración en 2004. Crucemos los dedos a ver si se confirma el augurio con más y más datos, y podemos decirle, por fin, adiós a la crisis.

Por Miguel A. Díez Ferreira [ferreira@planetamedia.com]

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