Economía digital | Artículos | 01 JUL 2000

Chats

Un nuevo lenguaje
Joan Mayans.


Los chats han entrado de lleno en nuestras vidas. Tanto si participamos en ellos como no. A nadie escapa su insistente presencia como reclamo en campañas publicitarias, su aparición en las tramas de películas y teleseries y su infalible centelleo en cualquier portal y en muchas páginas web de contenido diverso. Los chats se convierten en algo de lo que muchos hablan y sobre lo que muchos tienen ya una opinión, una experiencia o una historia que han oído y les ha impresionado.

 Cifras para abrir boca
 La lengua de los chats
 Tipología básica
 La lengua de IRC
 Jugar con las palabras

 Jugar con los símbolos
 Jugar con el medio
 Consideraciones finales
 Descifrando el lenguaje
 Emoticonos | Direcciones


Son un referente común y socialmente compartido, aunque, en realidad, el grado en que se los conoce, masivamente, es apenas superficial. A continuación echaremos una ojeada a un aspecto sobre el que todo chatero tiene una opinión: la peculiar utilización de lenguaje –de la gramática, de la ortografía, de recursos extra-lingüísticos– que se da en los chats. Veremos como, en estos entornos, se destroza –según unos– o se enriquece –según otros– la lengua castellana, sin que, de momento, la Real Academia Española de la Lengua, al parecer, se haya enterado de nada. Difícilmente tardará mucho en hacerlo.

 


Cifras para abrir boca
Realizar un cálculo fiable sobre la cantidad de gente que chatea en España resulta complicado. Lo único realmente seguro es que ésta es una práctica social espectacularmente al alza. Según los datos combinados que se desprenden de los Estudios Generales de Medios y, en particular, de las tres macroencuestas sobre Internet realizadas por la Asociación para la Investigación de los Medios de Comunicación, podemos jugar con varias cifras, siempre con mucha cautela. Así, en la primera macroencuesta (realizada entre octubre y noviembre de 1996), un 16,2% de los usuarios de Internet dicen haber utilizado, en su última sesión, “discusiones interactivas, chats y/o IRC”. En la segunda (entre abril y mayo de 1998), hasta un 29,9% responden a esta descripción. En la tercera y última disponible (octubre y noviembre de 1999), este dígito cae al 272%. Observamos, pues, que el boom de los chats se produce a partir de 1997.

Si cruzamos estos datos de la AIMC con los que proporciona el Estudio General de Medios sobre la penetración de Internet en España, comprendemos que el incremento del que estamos hablando es aún más significativo. El EGM calcula que los usuarios más o menos habituales de Internet han pasado de 526.000 (en el momento en que la AIMC realiza su primera encuesta) a 2.830.000. Este baile de números nos lleva a inferir que, para finales del pasado año, más de una cuarta parte de los casi tres millones de usuarios habituales de Internet españoles se conecta, con diversas frecuencias, a “discusiones interactivas, chats y/o IRC”. La vaguedad del enunciado es evidente, pero la conclusión a la que podemos llegar resulta impresionante: hay más de setecientos mil usuarios de chats y variantes similares en España.


Los datos son fiables, pero las lecturas a qué conducen no son unívocas. Por ello cabe afinar, para que resulten ilustrativos. Así, tan sólo una cuarta parte de los encuestados de 1999 dice no entrar nunca en “discusiones interactivas, chats y/o IRC”. Otra cuarta parte dice no entrar “casi nunca”. Por otro lado, un 16,5% de los encuestados afirman utilizar estos servicios “varias veces por semana” y más de un 6% lo hace “varias veces al día”. Esto nos lleva de nuevo a hablar de más de seiscientos mil usuarios habituales de estos e

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