Economía digital | Artículos | 01 ENE 2005

Ciudades digitales

Un modelo por definir
Piedad Bullón.
No se puede decir que España carezca de planes y normas para avanzar y fomentar lo que ha dado en llamarse ciudades digitales. Sin embargo el concepto sigue siendo difuso. Cuando se habla de ciudades digitales, se tiende a pensar en las grandes metrópolis, menos en las ciudades medianas y mucho menos en los pueblos de todo tamaño. Se suele apuntar que una ciudad real, para digitalizarse, necesita tener una cierta concentración demográfica y un uso intensivo de las tecnologías de la información. Esta es una definición demasiado estrecha, que deja fuera del modelo a ciudades y pueblos que no quieren perder la oportunidad de engancharse a las promesas de una sociedad que para ellos no acaba de llegar.

En el plano teórico o ideal, una Ciudad Digital sería cabalmente aquella que pudiera trasladar el modelo de las ciudades reales al medio virtual. Una forma nueva de acercarse a las ciudades y a sus monumentos, participar en sus foros para mejorarlas, hacer los trámites burocráticos desde casa, acceder a la información de los servicios que se ofrecen. Todo ello a través de Internet. En pocas palabras: el acceso y uso intensivo de las tecnologías para ofrecer servicios ciudadanos, que incrementen las oportunidades y la calidad de vida, con mejores niveles de bienestar para la población urbana. O, dicho de otro modo, una forma de estrechar los lazos del gobierno con la comunidad, fomentando la participación ciudadana, arantizando a la población el acceso a la información y a los nuevos servicios en línea de las administraciones, e incrementando sinergias entre los distintos órdenes de gobierno.
Hasta aquí, todo suena a expresión de deseos, ¿no es cierto? En la mente de los expertos, cuando tratan de definir qué es una Ciudad Digital están implícitos los dos conceptos a los que se hacía referencia al principio: concentración de población y un uso intensivo de las tecnologías de la información. Veamos dos más.
• “La consideración de Ciudad Digital supone una importante implantación de la sociedad de la información en un entorno local. De esta forma se tendrá acceso a numerosas fuentes de información en el mundo, se podrá mejorar la comunicación interactiva y operar por la red para llevar a cabo múltiples actuaciones, tales como comprar, vender, pagar, hacer transferencias, realizar reservas, etc. También podrá dar lugar a un mayor grado de interrelación entre personas, empresas, instituciones, etc”. (Definición que aparece en el Programa Ciudades Digitales [www.min.es/ciudades]. Un proyecto del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, cuyo objetivo es la promoción e implantación de la Sociedad de la Información en el entorno local, basándose en redes de telecomunicaciones a alta velocidad).
• “Entorno de ámbito local en el que existe una considerable implantación de la sociedad de la información, tanto en el conjunto de los ciudadanos en su ámbito residencial, de trabajo o en la utilización de los servicios públicos como de las empresas e instituciones, en temas tales como la teleadministración, comercio electrónico, teletrabajo, teleformación, telemedicina, gestión de servicios de uso público, aplicaciones para colectivos con requerimientos especiales, aplicaciones sobre cultura, turismo y ocio, aplicaciones de tipo residencial y móvil, producción de contenidos, etc. Todo ello basado en redes de alta velocidad y a partir de que una considerable parte de la población esté formada en aplicaciones telemáticas y, en particular, en el uso de Internet”. (Definición del Libro Blanco de Ciudades Digitales de Iberoamérica [www.iberomunicipios.org).
El Informe anual de 2003 sobre el desarrollo de la Sociedad de La Información en España, editado por la Fundación Auna [www.fundacionauna.org], advierte de que “aunque no existe una definición exacta de Ciudades Digitales, y su frontera con la e-Administración no parece muy clara. Este término, cada vez más difundido, parece referirse a un nuevo ámbito virtual en el que los ayuntamientos comparten con los ciudadanos información y conocimiento, y les ofrecen servicios mediante acceso a Internet”. En la precisión del informe aparece un neologismo, e-gobierno, como uno de los atributos implícitos en toda ciudad digital. Un conjunto de políticas públicas y procesos de comunicación e interacción plena entre las distintas administraciones de un país y sus ciudadanos empleando las TIC, uno de los aspectos que más importancia tienen para los individuos afectados. De hecho, los pagos, los trámites desde casa – como darse de alta o baja del padrón, o la descarga de impresos - son la vara de medir y la más efectiva para determinar la capacidad de los municipios en materias que facilitan la vida de sus vecinos.
Sin embargo, queda claro que no hay un modelo único y menos definitivo. Los múltiples planes que pretenden ordenar el panorama tampoco aclaran dónde poner el énfasis. Es cierto que hay algunas pautas claras en cuanto a los servicios que deben dar los ayuntamientos digitales. La administración electrónica, ciertamente, aunque también se propugna el comercio/negocio electrónico, el teletrabajo, la teleformación, la telemedicina, la gestión de servicios de uso público, las aplicaciones para colectivos con requerimientos especiales, la cultura, el turismo y ocio y otros más difusos. Esto sin entrar en el intento aún más abarcador, que habla de sostenibilidad y democracia ciudadana, partiendo del nivel local.
En el segundo congreso online del Observatorio para la Cibersociedad [www.cibersociedad.net/congres2004/index_es.html], celebrado en noviembre del año pasado, la ponencia Una Revisión al Concepto de Ciudad y Ciudadanía iba más allá: lo que se viene considerando hasta ahora como Ciudad Digital no deja de ser simplista, por lo que hay que ampliar el concepto. “Estamos hablando de diseñar una nueva ciudad, vinculada a las TIC, con las herramientas de las políticas públicas como estrategias de planificación de un nuevo urbanismo, unas

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