Economía digital | Artículos | 01 MAR 2004

El CIO y la hoguera de las vanidades

¿Cómo debe comportarse un CIO?
El primer trimestre del año natural suele estar marcado por la realización de rotaciones de personal en las empresas. Unas veces se trata de decisiones tomadas por la empresa... en otras es el trabajador el que decide iniciar una nueva andadura profesional en otra empresa. Los cambios de producen en todos los departamentos y no es poco habitual que un CIO sea destinado a una nueva unidad de negocio o bien se marche a otra empresa. En cualquiera de los casos estamos ante una situación de cambio que en muchas ocasiones genera el célebre síndrome de “miedo al cambio”.

No se preocupe, padecer este síndrome es bastante habitual y, aunque molesto, no es muy grave. Además, en la mayoría de los casos puede vencerse fácilmente si sigue una serie de pautas básicas.
No es de extrañar que ante el cambio uno se sienta como el chaval que acude por primera vez al instituto o la facultad. Estás bastante perdido, no conoces a nadie, sientes la extraña sensación de que todo el mundo te está mirando y, por encima de todo, quieres encajar lo antes posible con el resto del grupo y ser aceptado.
Vamos por partes, la buena noticia es que mucha menos gente de la que tú piensas te está mirando y escudriñando. No dudes de que te darán un primer vistazo por mera curiosidad, pero ya tienen ellos bastante con su trabajo habitual como para perder el tiempo contigo.
La mala noticia es que esto no es suficiente para lograr tu principal anhelo: encajar lo antes posible. De un puesto como el del CIO se espera mucho, y a ti te han contratado para que conseguir que los desafíos se hagan realidad. Desde luego no esperan que tardes años en superar dichos retos ydesafíos. En realidad, te darán un plazo corto de tiempo para que te pongas al día y seas capaz de ofrecer el 100% de tu potencial. Debes encauzar tu plan de trabajo, llevarlo a la práctica de forma competente y demostrar que el espíritu de la empresa ya ha hecho mella en ti y, que te preocupas no sólo por tu división sino por la empresa en general.

Un primer mantra para el CIO
Pero muchas veces dejamos pasar por alto una cosa que en realidad debería ser un mantra para todo CIO que se precie: “lo primero es ser educado, elegante y mostrar tu encanto personal; que ya llegará el momento de mostrarse recio e inflexible”. Este mantra puede parecerte extraño en un primero momento, pero no olvides que si tu objetivo es ser influyente, debes crear buenas relaciones con tus compañeros, indiferentemente de su cargo.
Cuando un CIO se incorpora a un departamento o a una nueva empresa no siempre es acogido con los brazos abiertos. No pasa nada. Para romper el hielo no hay nada mejor que poner énfasis en el tratamiento que das a las personas. No te conviertas en un autómata exclusivamente preocupado por las tareas que hay que hacer. Recuerda: preocúpate por el ser humano ¡eso es elegancia!
Así, preocúpate de pasar cierto tiempo con la gente que reporta directamente a ti, escúchales cuando te hablan y no les trates como si tu fueses un ente todopoderoso y él fuese una pequeña piltrafilla. También debes acercarte a otros ejecutivos influyentes y sus equipos. Otros seres humanos a los que debes prestar especial atención son aquellos trabajadores que realizan un uso intensivo de las TI en su quehacer diario. Son un grupo importante dentro de la empresa y te conviene establecer buenas relaciones con ellos ya que tiene un enorme know how tecnológico, y ese es el ámbito que a ti más te interesa ¿no?

El valor del meeting
Estas pequeñas reuniones cara a cara te serán de mucha utilidad. No te olvides de hacer preguntas –incluso toma notas si es necesario- y aprende a ganar pequeñas batallas resolviéndoles algunos pequeños problemas que tengan. Por supuesto, esos problemas deben ser lo suficientemente simples como para resolverlos a corto plazo.
Desde un punto de vista meramente laboral, en España estos meetings suelen ser bastante poco productivos. Así que aprovecha los mismos para ganar credibilidad y hacer buenas relaciones. Además, si haces las preguntas oportunas estas reuniones te servirán para saber cuál es el planteamiento tecnológico que debes hacer.
Así, haciendo alarde de una buena mano izquierda obtén la información pertinente para conocer la respuesta correcta a las siguientes preguntas: ¿dónde deben realizare las inversiones tecnológicas?, ¿es la empresa capaz de capitalizar todo el potencial proveniente de las TI? ¿es la arquitectura tecnológica lo suficientemente buena como para aguantar en buena línea?
Teóricamente, las inversiones tecnológicas que hace una empresa son el resultado de un buen conocimiento de la situación por la que atraviesa la industria en la que opera dicha empresa; la situación financiera de nuestra compañía; la estrategia de negocio (tácita o explícita) y el posicionamiento de nuestros competidores. Eso es en teoría, en la práctica las inversiones tecnológicas son el resultado de la intersección entre el valor de negocio y la motivación.
Para determinar si la organización puede capitalizar el potencial de las TI debemos conocer si las inversiones anteriormente realizadas han sido correctas o no y la posibilidad real para gestionar recursos y proyectos. Debes determinar cuál es el riesgo que conllevan las iniciativas tecnológicas acometidas por la empresa. Para hacerlo, revisa bien las huellas dejadas por las TI en la corporación, los coste operacionales, estándares y estabilidad y escalabilidad de las plataformas tecnológicas instal

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