Economía digital | Artículos | 01 DIC 2004

El irresistible encanto de los Weblogs

Piedad Bullón.
En 1998 había un puñado de sitios que respondían a los rasgos de lo que hoy conocemos como weblogs o bitácoras. Hoy son más de cuatro millones en todo el mundo, y siguen extendiéndose. Más de 30.000 son españoles. La pauta es conocida: son diarios personales expuestos en público, ofrecen enlaces a otros sitios de parecida naturaleza o comentan noticias; suelen emplear un tono irreverente y crítico. Sirven como desahogo del yo o como formas de activismo colectivo.

Bush gobernará otros cuatro años. Ahora es fácil decirlo, pero el 3 de noviembre, los grandes medios de comunicación de Estados Unidos cometieron el error de anticipar, casi al unísono, lo que parecía ser un triunfo de Kerry. La primera ola de sondeos a pie de urna indicaba, en efecto, una ajustada ventaja del candidato demócrata en Florida y Ohio, dos estados clave según todos los pronósticos. Esta tendencia, muy provisional, circuló velozmente por infinidad de weblogs, que así se convirtieron en materia prima para apresurados titulares de prensa. Algunos de esos blogs políticos, como Drudge Report [www.drudgereport.com] o Command Post [www.command-post.org] rectificaron rápidamente, ajustando sus datos a la realidad, pero ya era tarde. Periódicos y cadenas de TV improvisaron una explicación: nos hemos precipitado movidos por la presión de Internet.
Esa presión puede medirse en cifras. Matt Drudge, un oscuro cazador de rumores que saltó a la celebridad al revelar el asunto Lewinsky, recibió un millón de visitas a su blog en las 24 horas que siguieron a las elecciones – 30.000 más que la edición online del NYT - y, después de haber sido el primero en anunciar la victoria de Kerry, también fue el primero en proclamar ¡Bush Wins!
Segundo episodio. Diez días después, miles de mensajes multiplicaron en Internet un par de frases extraídas de sendos blogs políticos: “aumentan las evidencias de fraude en varios estados” (CommonDreams.org), “en 2004 el fraude se cometió a través de las máquinas de voto electrónico” (BlackBoxVoting.org). Al parecer, esta propagación ex post se inició con un ejercicio académico publicado en su sitio web por una profesora de matemáticas, Katty Dopp, quien se tomó el trabajo de comparar las tendencias del voto en 67 condados de Florida, que según ella mostrarían un inexplicable vuelco a favor de Bush de ciertos colegios electorales en los que se usaron sistemas electrónicos. Dopp expuso sus tablas con una nota suspicaz, y así alimentó una teoría conspirativa que se extendió como un reguero de pólvora - efectivamente, pudo haber sido explosiva - a partir de lo que un castizo tal vez llamaría “Internet macuto”. El rumor se extinguió cuando otros blogs, entre ellos los controlados por el partido Demócrata, restaron credibilidad a la teoría de la profesora Dopp.
En estas dos anécdotas, como otras ocurridas durante la campaña electoral, admiten distintas lecturas. Pero no cabe duda de que, al menos en Estados Unidos, el fenómeno de los blogs se ha manifestado en ellas con toda su carga social y política. Las elecciones presidenciales van a ser, para los blogs y los bloggers americanos un hito histórico. La posible lectura crítica de ambas historias no hará mella en el entusiasmo de aquellos adictos que, en todo el mundo, se definen a sí mismos como pioneros de una nueva frontera, cuando no de apóstoles de un periodismo participativo y alternativo.
Es evidente que, al menos en Estados Unidos, se ha creado una influencia recíproca entre los medios de comunicación y los blogs, no necesariamente extrapolable a otros países. De ello no puede deducirse a la ligera que los blogs sean un medio de comunicación, aunque en muchas circunstancias han servido como indicadores precoces de la repercusión que puede alcanzar una noticia. Puede decirse que cuanto mayor sea la insistencia de los bloggers con un asunto, más serán las posibilidades de que acabe por aparecer en lugar destacado de los medios.

Los blogs como medio de comunicación
El periodista especializado Ismael Nafría, que además de su propio blog [www.ismaelnafria.org], mantiene una columna semanal sobre Internet en La Vanguardia [www.lavanguardia.es/cronica], opina que desde el punto de vista estrictamente periodístico, los weblogs representan una innovación que los medios tradicionales harían muy bien en tener en cuenta: han dado voz - y una voz distinta, original, más fresca - a usuarios que, de otro modo, habrían quedado silenciados. “Esto no quiere decir que todos los autores de blogs sean periodistas o equiparables a los periodistas por el hecho de publicar en la Red. Es más, creo que se equivocarían si lo pretendiesen y, de hecho, hay muchos que no lo pretenden”.
Si los blogs son o no un nuevo medio de comunicación es una de las preguntas que iWorld planteó a varios entrevistados, todos ellos bloggers (o bitacoreros, como se definen). Estas han sido sus respuestas:
- “No creo que los blogs, en sí mismos, sean un nuevo medio de comunicación. Podrían ser, eso sí, un nuevo género periodístico, especialmente adaptado a Internet” (Ismael Nafría, periodista)
- “Puede haber casos de periodismo, pero no es lo habitual. O tal vez podríamos hablar de periodismo de las cosas que no publicarían los periódicos. Creo que son un medio de comunicación, porque permiten comunicar al autor o autores directamente con sus lectores y, muy importante, también al revés, a través de los sistemas de comentarios” (Fernando Tricas, analista de la blogosfera).
- “Los weblogs son un medio, no un género, y no son periodismo por ser weblogs, si bien eventualmente algunos lo serán por razones distintas al medio. No podemos olvidar que, por ahora, la mayor parte de comentarios realizados por sus autores se refieren a artículos publicados por los medios, sean tradicionales o digitales”. (José Luis Orihuela, profesor y comunicólogo).
- “Existe en la utopía del blogger la idea de que sólo existe lo que se escribe y se pone al alcance del pú

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