Economía digital | Artículos | 01 JUL 2001

El móvil se hace monedero

Carolina Miyata.
Ubicuidad, personalización y familiaridad en uso, son ventajas con las que cuentan los servicios por teléfono móvil. Una nueva generación de modelos de pago, activos ya y por llegar, aseguran el triunfo de los celulares como dispositivo de consumo. A ello, además, se une la industria con una apuesta conjunta para evitar fracasos como el monedero electrónico. Pero, ¿qué hay de realidad en este negocio?

Mientras se sucedían teorías abstractas sobre cómo sería el siguiente paso al e-commerce, m-commerce o comercio electrónico por móvil, lucubradas en un escenario aún maduro, diferentes “puestas en práctica” han demostrado lo impredecible cuando se habla de conductas y modos de actuación exitosos que implican las Nuevas Tecnologías.
Los proyectos de Wireless Internet y su extensión en el m-commerce aún no han gozado del tiempo suficiente para desarrollar los estándares tecnológicos, los equipos preparados, las tiendas virtuales atractivas y, sobre todo, la familiaridad en el uso de una inexistente masa crítica para triunfar.
Antes bien, la casa debe empezarse por los cimientos, de modo que lo primero debe ser obtener altos ratios de penetración en la comunidad de usuarios. Objetivo logrado: el 61% de la población de nuestro país goza de una línea digital móvil.
Siguiente paso: crear un bien lo suficientemente atractivo como para que el cliente se sienta motivado a “pagar por uso”, en la mayoría de los casos intangibles. Si a ello unimos la facilidad de ofrecer al cliente un método de pago seguro y sobre todo, sencillo, tenemos las condiciones idóneas para comenzar a construir proyectos transaccionales sobre una nueva plataforma.
El triunfo del mercado móvil, también transaccional, reside hoy en la amplia gama de opciones que recoge en diferente grado de desarrollo, prometiendo de esta forma alternativas ante potenciales fracasos en la audiencia y, cuanto menos, nuevas posibilidades por venir.
Por partes, intangibles asociados al propio dispositivo, por tanto, necesidades creadas en el nuevo usuario móvil, han logrado calar en la comunidad de clientes. Así, desde un sistema de facturación tan sencillo como es el cobro automático en la factura mensual que el cliente tiene con la operadora móvil –o descuento en el prepago en el caso de usuarios sin línea contratada– es posible adquirir logos y melodías para el dispositivo móvil, consulta de información de actualidad, contenidos ofrecidos por localización o el horóscopo (Servicios Pull) o información bursátil de calidad (WAP Premiun). Si a esto unimos la próxima generación de sistema de conexión entre dispositivos con tecnologías como Bluetooth, el móvil se convertirá automáticamente en un facturador de bolsillo ante, por ejemplo, el típico caso siempre recurrente de una máquina de refrescos.
Pero hoy ya existen métodos, vía móvil, que en una sabia apertura hacia diferentes opciones de pago dan alas a la conversión del teléfono celular en el concepto de monedero electrónico. Así, dichos sistemas pretenden posicionarse como intermediarios entre usuario y comercio, “facilitadores” de la compra.

El futuro ya está online
La consultora KPMG predecía hace unas semanas la reducción de las iniciativas de mcommerce en un 60% en los próximos años. Pues bien, esto ya ha ocurrido en el mercado español. Las plataformas en desarrollo, MovilPago –comandada por Telefónica Móviles y BBVA–, PagoMóvil, –liderada por Airtel, BSCH y Auna–, CaixaMóvil de La Caixa, PayBox (la marca oficial en minúsculas) de Deutsche Bank y el proyecto de comercio en dispositivos Palm de la CECA se han reducido a 4 y, en breve, el panorama puede experimentar una mayor concentración.
La razón es sencilla: la fusión experimentada hace semanas entre BBVA, Telefónica, Airtel, BSCH y Amena, a las que se han unido Banco Sabadell, Banco Popular y Caja Madrid, representa ante todo un intento de evitar errores del pasado en cuanto a forma de abordar nuevas posibilidad de pago a través de las nuevas tecnologías. Tras el estrepitoso fracaso obtenido con iniciativas de monedero electrónico –micropagos con tarjetas inteligentes–, la existencia de 3 sistemas diferentes en la industria (VisaCash, Euro 6000 y 4B) demostró un apuesta insuficiente por el crecimiento de este sector emergente, duplicación de costes y sobre todo, confusión en comercios y clientes.
En esta unión, MovilPago representa la entidad creada por Telefónica y BBVA para afrontar el m-commerce. Nacida con previsiones de estar presente en 30 países en 2 años, con 5 millones de clientes en España durante el 2005 y 100 millones a nivel mundial, su disponibilidad ha sido retrasada desde el año pasado. Por su parte, PagoMóvil del BSCH, Auna, Sistema 4B y Airtel, se diferencia al presentarse como una plataforma canalizadora de pagos que cobran las entidades financieras y los operadores. Sus pretensiones han girado en torno a lograr durante este año los 300.000 clientes habituales y los 20.000 comercios con PagoMóvil como sistema de pago aceptado en nuestro país.
Tras la unión, o iniciativa abierta a cualquier entidad interesada en colaborar/disfrutar de esta nueva plataforma de pago, los datos públicos aún son escasos. La apertura a nuevas entidades ha sido el caballo de batalla del Tribunal de Defensa de la Competencia desde la creación de MovilPago. Ahora, MovilPay –como parece que será el nuevo nombre aún no com

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