Economía digital | Artículos | 01 JUL 2004

En seguridad informática hay que hacer y saber vender. El ejemplo de Vincent van Gogh

Alejandro C. Corletti.
Vincent Willem van Gogh nace en Groot Zunder (Holanda) el 30 de marzo de 1853 en el seno de una familia de clase media. Destaca en el aprendizaje de inglés, alemán y francés, pero a los 15 años abandona sus estudios. En sus primeros años de adulto se vuelca obsesivamente en la religión, llegando a predicar en varias ocasiones, luego la deja de lado. Su vida transcurre entre Etten, La Haya, Londres, Paris, Masnes, Nuenen, Arles, Auves y otros pueblos. Es mantenido durante casi toda su vida por su querido hermano Theo.

Hasta los 30 no tendrá vocación artística, si bien antes hizo varios dibujos, es en 1883 cuando pinta su primer cuadro titulado “Muchacha bajo los árboles”, al que siguen varios más inspirados en su compañera sentimental y en motivos campestres, desencadenando luego en las grandes obras maestras hoy reconocidas mundialmente.
Theo continúa su apoyo económico como anticipo de las ventas de unos cuadros que nunca se venderán. Vincent dirá a este respecto:
“Yo no tengo la culpa de que mis cuadros no se vendan. Pero llegará el día en que la gente se dará cuenta de que tiene más valor de lo que cuestan las pinturas”.
Toma contacto con los mayores artistas de la época y va migrando sus obras hasta el estilo que lo define claramente, el neo-impresionismo marcando su propio estilo único.
Su personalidad es claramente inestable, pasando por el alcohol, los hospitales psiquiátricos, los desengaños, los cambios de creencias, ataques donde se tragaba sus pinturas, y hasta el suicidio.
En 1890 compran el primer cuadro suyo “El viñedo rojo”, en julio de ese mismo año viaja a París a ver a su hermano, el cual está pasando por una situación difícil, y creyendo que él era parte de esos problemas, sale al campo y se dispara con un revólver, causa que dos días después lo lleva a la muerte un 29 de julio de 1890.
A lo largo de su corta vida, Van Gogh, realiza cerca de 750 pinturas y alrededor de 1600 dibujos, pasando por diferentes etapas de creación.

RESUMEN:
Van Gogh, Vincent
Nacionalidad: Holanda
Nació en Groot Zunder en 1853
Estilo: Neo-Impresionismo (Padre del mismo).
Clasificación Opinión pública: GENIO DEL ARTE.
Primer genio de la pintura contemporánea
Más de 800 cuadros en ocho años
Vendió en vida uno solo.
Murió en muy mala situación económica (1890)

Vamos a ver a otro tipo de personaje...
Timoteo Vendemoto: Imaginemos este tipo de personajes (de hecho más comunes de lo deseado). Timoteo nació en esta última generación, acostumbrado a tener más de lo que se debe, a obtener las cosas sin mayor esfuerzo, no muy afecto al trabajo, pero con una innata condición de vendedor. Como descubre este perfil rápidamente, abandona los estudios temprano y se dedica al comercio, abriéndose camino velozmente, pues, la verdad es que sabe hacerlo. Vende y sigue vendiendo, aunque los avances tecnológicos lo superan ampliamente, pues no tiene ningún tipo de formación; pero como sabe convencer, él vende. Es más, a esta altura del siglo, son tantas las tecnologías que desconoce, que reconoce entre amigos, que ya no tiene la menor idea de lo que está vendiendo, pero, él vende y vende...........................y vende.
Nació en Avivón (1970).
Estilo: Impresionismo rápido.
Opinión pública temprana: GENIO COMERCIAL.
Opinión pública añeja: GRAN CAPACIDAD DE VENDER.
Opinión de los que lo conocen: Vendemoto.
Formación: Escasa.
Antecedentes: Supo vender hasta lo invendible, o lo que no tiene.
Conocimientos de lo que vende: Absolutamente nulo.
Vive y seguirá viviendo: sobre todo de los demás y los que no lo conocen a fondo.
Dejando ahora esta informal presentación, en mi experiencia de trabajo en seguridad creo seriamente que el problema más importante que pasa estos momentos toda Gerencia de Seguridad, es que no sabe vender.
Volviendo a los ejemplos, no me agrada para nada la figura del segundo personaje, pero posee una gran virtud, la cual si se conjuga con el “saber”, da resultados excelentes y ciertos, pues ahora no se está mintiendo, sino que se está dando a conocer de buena fe, algo que se sabe y se es consciente que está bien hecho. Por favor no me mal interpreten, pues repito, no digo vender mal ni tratar de vender cosas que no están bien hechas, pero sí digo, que si hacemos las cosas bien y no las vendemos, nos morimos ignorados por el resto del mundo, a pesar de ser tan genios como Van Gogh, cosa que reconozcamos, es un crimen histórico.
El tema no es fácil para nada, pues ¿Qué se puede vender de seguridad?, existen pocas armas para este desafío, pero se debe tratar de encontrarlas sino, es muy poco probable que se puede justificar una inversión adecuada año tras año.
La empresa Ernest & Young realiza año a año una encuesta de seguridad a gerencias de más de 1500 firmas en el mundo. Lo que más me llamó la atención dentro de todos los aspectos que destaca de la realizada en 2003 es que: “El ROI (Retorno de la inversión), no está valorado como medida de efectividad de los gastos de seguridad”. Esta expresión es clarísima, no puede ser de otra manera, pues ningún director ve, que lo que gasta, le está siendo reintegrado de alguna forma.
Este creo que fue el aspecto que más me llevó a pensar que es una obligación de la Gerencia de Seguridad “El saber vender”, tan obligación como cualquier otra medida técnica que se adopte, pues sino año a año tendrá menos recursos para los detalles técnicos hasta que, por falta de apoyo, no pueda “hacer” bien las cosas, pues no vendió. En definitiva, sino mostró resultados, imaginando las mil formas de justificar este ROI, morirá como Van Gogh.
El caso más concreto son los matafuegos de una empresa, año a año se gasta mucho dinero en ellos, pero ahí están, sin hacer nada. Aunque a veces se escuchan casos de incendios muy “sospechosos”, no suele ser una buena medida, generarlos para justificar

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