Economía digital | Artículos | 01 JUN 1997

Fotografos

El milagro de la multiplicación de las de las imágenes
Piedad Bullón.

A medio camino entre el arte y el testimonio, el cine y la pintura, lo estático y lo dinámico, la permanencia y la fugacidad del momento, la profesión y la afición, la fotografía sigue hoy, después de más de un siglo de vida, buscando sus señas de identidad. La física y la química son los elementos que la sustentan, mas es el ojo del fotógrafo la esencia que diferencia una buena fotografía de una mala. Sin embargo, una cosa es cierta: desde que apareció, su presencia en todos los acontecimientos familiares e históricos y su capacidad de fijar un instante preciso y único, ha multiplicado, como ningún otro artificio, realidades hasta entonces sabidas o intuídas, pero no documentadas. Y si de multiplicar imágenes hablamos, Internet viene a acentuar esa tendencia en un momento en el que ya todo parece haber sido fotografiado.

Las ventajas de Internet para un fotógrafo son mucho más difusas que para las profesiones cuya necesidad radica en la actualización del conocimiento. Ello, sin embargo, no quiere decir que la circulación de información actualizada en la Red sea desdeñable para los profesionales de este gremio; oferta de cámaras nuevas o de segunda mano, papeles fotográficos, productos fijadores o de revelado son algunos de los productos que están presentes para los fotógrafos que tengan necesidad de estar al día de lo que ofrece un mercado que evoluciona a la par que la propia profesión.

Sin embargo, además de la información, para un fotógrafo estar presente o no en la Red y conocer sus entresijos, tiene una utilidad muy concreta: saber hasta qué punto a y través de ella se puede dar a conocer mejor su obra en todo el mundo y, llegado el caso, conseguir nuevos trabajos. Este dilema es una constante que está presente en todos y cada uno de los profesionales que hemos entrevistado, aunque su actitud ante la duda de formar parte de un catálogo fotográfico o de diseñar su propio web varía mucho en función de la situación que viven unos profesionales, cuya actividad está en crisis. Pero salvo para los alérgicos a todo cambio, el resto de los fotógrafos son conscientes de que Internet tiene ventajas indiscutibles, aunque de momento poco tangibles.

Pasquale Caprile, fotógrafo publicitario y que también es especialista en la fotografía de bodegón y de paisaje, es un adepto incondicional a las nuevas tecnologías. Lleva trabajando en fotografía digital desde hace cinco años porque considera que todo lo que tiene que ver con la divulgación de la imagen está estrechamente ligado a su profesión. Incluso se conectó a Internet muy al principio, hace tres años, cuando Internet era otra cosa: las páginas eran lentísimas y apenas ofrecía información. "Pero ya entonces", recuerda "me fascinó la posibilidad de conocer proyectos y personas que de otra manera no hubiera conocido. Me di cuenta de que Internet tenía tanta fuerza que iba a cambiar la comunicación con el mundo, que tenía que cambiarla a la fuerza. A partir de ese momento hice todos los esfuerzos posibles para estar ahí. Fui de los primeros en tener una página web y por eso me uní al primer catálogo de fotográfos españoles en la red. Este año, además, mi web propio (www.metinsta.es/caprile) trabaja con un servidor nuevo y con un contador, en el que sin hacer prácticamente nada he recibido 310 visitas en un par de meses".

Hay además otro tipo de fotógrafos, una minoría, que usa la fotografía como soporte para investigaciones y que están más en la línea de aquellos para quienes la red es ya una fuente necesaria para ampliar los conocimientos sobre los asuntos que investigan. Estos fotógrafos tienen la posibilidad de contactos con instituciones o investigadores en su materia e Internet es una vía magnífica de acercamiento. Es el caso de José Muñoz, fotógrafo documentalista y sociólogo, para el que Internet puede ser muy valiosa además de para el intercambio de imágenes, para el contacto con otros colegas. "A mí, de Internet me interesa la comunicación con otros investigadores en sociología fotográfica", afirma. "Aparte de que el soporte digital, frente al libro, supone un abaratamiento de costes nada desdeñable, tiene la ventaja de que se puede llegar a cualquier sitio, una vez que dispones de la infraestructura necesaria. Yo trabajo en el campo de la sociología visual: uso de la imagen fotográfica como un instrumento más de la investigación de la topología, de la etnografía o de la sociología, e Internet me abre una serie de puertas que de otra manera sería casi imposible porque este es un campo profesional muy poco extendido en el mundo. Conocer a otros investigadores que trabajan en esta disciplina es muy importante para mí y con las posibilidades que tiene la red, hay una gran parte del camino que tengo andado".

Vender imágenes: las agencias

Excepto para aquellos fotógrafos que están en nómina de periódicos o revistas o que pertenecen al Olimpo de los llamados fotógrafos artísticos (expresión esta no muy valorada en la profesión) ésta es una actividad en la que predomina el trabajo por libre. Por eso para los fotógrafos, las agencias han sido las empresas intermediarias a las que tradicionalmente han acudido tanto los especialistas del campo de la publicidad, por ejemplo, como los que venden reportajes de todo tipo o fotografías sueltas codiciadas por su oportunidad o actualidad. Esta filosofía no ha variado sustancialmente con la aparición de Internet. Lo que sí ha cambiado es el soporte y su capacidad multiplicadora para darse a conocer fuera de un ámbito geográfico más o menos amplio.

Internet, además, ha abierto una brecha entre las agencias tradicionales de venta de imágenes en papel y otras que, gracias a que la fotografía es un producto que puede ser digitalizado, han abandonado aquel soporte para crear sus propios bancos de imágenes cuyo archivo es la propia red. Internet, por su extensión, les facilita llegar a un m

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