Economía digital | Artículos | 01 JUL 2001

Internet en la estela del cómic

Piedad Bullón.
Por fin puedes navegar. Estás en un barco, en la noche y en medio del océano. A tu alrededor la oscuridad es total. No sabes dónde estás, pero sabes que estás a punto de empezar la travesía. Entonces, a estribor, una pequeña luz ¿Será una maravilla o será el horror? ¿Algo que te cambiará la vida? Caminas hacia la luz. Aquí está, es Internet y tú eres Ulises en tu barca en medio de la oscuridad: una oscuridad rodeada de innumerables pequeñas luces. ¡Es fantástico! ¡Es la aventura! (Milo Manara).

El cómic, al que en los años 60 empezaron a llamar Noveno Arte, tiene tras de sí poco más de 100 años de historia. Con Internet, puede decirse que esta manifestación cultural, que fue considerada como de segundo orden, ha sentado sus reales en la Red. Pero aún es pura especulación la idea de que ambos medios se fusionen dando lugar a fórmulas de expresión nuevas. Es verdad que existen tecnologías como Active Desktop (www.microsoft.com/windows/ie/ie40/gallery), que pretenden emular fórmulas de impresión de tiras diarias en el ordenador, pero cargan en exceso el sistema y no han llegado a prosperar como herramientas creativas. Las editoriales de cómic no están por la labor de ofrecer sus obras gratis en la Red. Pero, aceptando la invitación de Manara, la posibilidad de recorrer la corta, pero rica historia del cómic está al alcance de la mano: nos esperan miles de páginas en las que podremos adentrarnos para apreciar estéticas y formas que han desaparecido o que, hasta ahora, eran patrimonio de coleccionistas. También es posible, en el mismo viaje, comprar e intercambiar álbumes y colecciones históricas que están fuera de los circuitos de venta habituales.

Los pioneros
Tira cómica, historieta o tebeo, en inglés comic strip, en francés bande dessinée, fumetto en italiano y manga en todos los idiomas para definir un estilo japonés que se consolida en los años 80 y que va a imponerse en el papel y en el dibujo animado. Salvo esta última modalidad estrictamente contemporánea, las demás son denominaciones que proceden de finales del siglo XIX, con matices posteriores, para designar una corta sucesión de viñetas cómicas que aparecían los domingos en los diarios de grandes tiradas, como el Sunday Examiner y el New York World, y que poco a poco serían copiadas por el resto de los periódicos. El soporte en el que se han ido publicando las historietas es también responsable de su desarrollo temático y estético. En la prensa diaria está el origen, pero en los comic books, las revistas periódicas y álbumes se produce su verdadero enriquecimiento formal y de guión, así como también reside en ellas la implicación ideológica del cómic, tanto a favor del orden establecido como de ruptura radical, que de las dos cosas hay en la historia que repasamos a continuación, siguiendo fuentes casi exclusivamente de Internet.
Para casi todos los historiadores, el diario New York World fue el primero que en 1896 dio cobertura a la primera tira de la historia, llamada Yellow Kid www.neponset.com/yellowkid/history.htm. Su autor, Richard F. Oultcault, fue también inventor de las principales características de estas tiras: colocación en hilera, mismos personajes e ilustraciones en viñeta. Outcault debe buena parte de su mérito a otros autores, como el suizo Roland Töpffer foconet.cetnet.com/bd/bd.htm, el alemán Wilhelm Busch www.wilhelm-busch-seiten.de y el francés Christophe, que crearon los dos elementos básicos de la historia moderna: el montaje y el héroe. Outcault aprendió de ellos la importancia de la elipsis, los planos alternos y la continuidad de las aventuras de un personaje. Yellow Kid tenía otra novedad importante: incorporaba el bocadillo de diálogos. Las primeras tiras de Yellow Kid eran pequeñas. Sin embargo, el personaje pronto ganó popularidad.
La serie más antigua, de la que todavía quedan vestigios, es The Katzenjammer Kids, de Rudolph Dirks geocities.com/Hollywood/Lot/5759/katzies/katzdex.html. Sus primeras apariciones se remontan a 1897, pero sólo una pequeña porción del original ha sobrevivido.
En Europa, en 1926, se produce un salto cualitativo que va a marcar el nuevo rumbo de la historieta. Aunque el concepto ligne claire se acuña en los 70, es el belga Georges Remí, Hergé www .tintin.be/Biographie/biog_gb.htm el primero que la pone en práctica, dándole así el rango de clásica. Tintín www.tintin.be/index_es.htm siempre acompañado de su fox-terrier Milú, se hará famoso en el mundo gracias a esta estética que busca en el dibujo y en el texto la máxima nitidez. El sitio A la découverte de Tintin www.tintin.qc.ca es el origen de la escuela franco-belga. En este caso concreto, Internet ha contribuido a que Tintín, a pesar de la desaparición de Hergé, que interrumpió definitivamente su publicación, siga muy vivo en la Red. En www.perso .wanadoo.fr/prad/paga_0.htmn, por ejemplo, se encuentra información sobre la vida, incluida la sexual de este personaje. De este web también se puede descargar los capítulos de su desconocida aventura Lälp-hart, dibujada por Rodier.
Mientras tanto, en América, se privilegia ante todo el humor. En 1929, aparece Popeye

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