Economía digital | Artículos | 01 MAY 2003

La conciencia de la Red

Fernando R. Cabello.
Mi conciencia tiene para mi más peso que la opinión de todo el mundo (Marco Tulio Cicerón).

Hace tiempo que usuarios y empresas utilizan Internet. Unos como vía de información o acceso rápido a compras, ventas, etc. y otros como fuente de ingreso. La Red se ha definido como medio tecnológico dispuesto a aportar todo lo posible.
Muchos empresarios siguen creyendo que la Red es la panacea y otros que no les va a reportar nada. La verdad es que ni uno ni otro, en el término medio radica siempre el éxito. Existe una frase que dice que “las leyes demasiados benignas no son obedecidas y las muy estrictas no son cumplidas” la cual podría servir para hacernos una idea de la “búsqueda del punto intermedio” como la mejor manera de actuar.
Lo que esta claro es que Internet la hacemos todos sus usuarios (empresas o particulares) día a día. Es lo que denominamos la conciencia de la Red la que va poniendo cierto orden al caos. Son esos usuarios los que, con su trajín diario, hacen que iniciativas, propuestas o acciones sigan unos derroteros u otros... hacia el éxito o el fracaso.
Por eso, lo importante de cualquier medio, tecnología o sistema no son ellos per se, y sí todas las personas que existen bajo ese entramado: técnicos, menos técnicos, usuarios novel, profesionales y cualquiera que ose utilizar, de la manera que sea el “producto”. Nos encontramos entonces con que muchos siguen dándole demasiada importancia a la tecnología que sustenta dicho sistema sin preocuparse de quién lo utiliza o cómo lo está usando. Así vemos lugares de la web de grandes empresas que han utilizado lo último de lo último y han descuidado todo lo que decíamos anteriormente: quién lo va a usar, para qué y, también, a todos aquellos que crearon el entramado técnico, físico, de conocimiento, etc.
Basándonos en la estructura empresarial pasa lo mismo. Los empresarios, los malos empresarios más bien, se respaldan en la búsqueda de beneficios sin importarles los proyectos ni los desarrollos pensando en varias premisas:
1) Todo desarrollo, sea del tipo que sea es posible realizarlo en dos días. Además la buena tecnología cuesta, por lo que es mejor adquirir una solución que arregle el momento y luego ya veremos (sinónimo de nunca).
2) La motivación no es un bien a cuidar, simplemente los que desarrollan un producto deben estar agradecidos por trabajar.
3) El consumidor final del producto, sea cual sea, adquirirá el producto, lo usará y además dirá lo bueno que es.
4) Los estudios de satisfacción (y de cualquier tipo) no valen para nada. Por supuesto que el producto está bien encaminado, bien gestionado y no se duda que se alcanzará la cuota de usuarios que tenían pensado en un determinado momento.
5) Marketing o publicidad en medios... para qué, ya se les conoce y sólo es gasto (a lo mejor algunos refrescos suficientemente conocidos no opinan lo mismo).
En fin, aunque hemos exagerado un “poquito”, y, por supuesto, considerándole a usted un lector que se preocupa por todo lo que le rodea (empresarial y personalmente hablando) sabemos que está en manos de todos que las situaciones cambien, que exista un motor impulsor y un ente común para hacer las cosas de una manera los más coherente posible.
Así, de ese modo, aunque sabemos que Internet es muchas veces un conjunto de caos, entre todos podemos dotarle de una conciencia (como lo estamos haciendo), pero también depende de algunos que sea positiva y abierta, conocedora y desafiante. Siga usando, apostando y viviendo o multiplíquese por cero.

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