Economía digital | Artículos | 01 MAR 1997

La empresa ante Internet

Posiblemente muchos lectores de esta columna puedan pensar que en España no existen recursos tecnológicos comparables a los de otros países, como los Estados Unidos, la Gran Bretaña o Alemania. Contrariamente a esto, desde Servicom observamos claramente como cada vez son más las empresas que deciden aprovechar los inmensos recursos que la red Internet pone a disposición de todos. He de confesar que incluso estamos atendiendo a un fenómeno curioso: todos los días se dirigen a nosotros empresarios que fueron contactados por nosotros hace algunos meses (y entonces dijeron no estar en absoluto interesados en "la Red") pidiéndonos que pongamos en marcha un plan de conectividad para sus empresas con carácter urgente, y en cierto modo excusándose veladamente por haber ignorado nuestras recomendaciones anteriores. Su actitud es más que comprensible, y es evidente que por nuestra parte "quedan perdonados".

Sí: es más que comprensible porque Internet es un hecho nuevo, del que ya casi todo el mundo ha oído hablar pero del que poca gente conoce sus verdaderas posibilidades. Es más que comprensible porque a menudo se entremezclan en exceso algunos aspectos específicamente lúdicos de Internet con los más estrictamente profesionales, contribuyendo a fomentar (aún más) la confusión que mucha gente tiene sobre este más que notable fenómeno.

Pongamos un ejemplo sencillo: Imaginemos a Alonso Fernández, un empresario que regenta, pongamos por caso, un negocio de pescado en el sur de España. Ha oído hablar de Internet y de sus inmensas posibilidades (¿quién no?), pero en su cabeza se acumulan decenas de palabras y de conceptos que no termina de relacionar entre sí: WWW, correo electrónico, intranet, red corporativa, comercio electrónico. En honor a la verdad debemos añadir que D. Alonso, como muchos otros empresarios, trabaja de sol a sol y no tiene ni tiempo ni demasiadas ganas de conocer a fondo las interioridades de Internet, del protocolo TCP/IP o de los servidores POP o SMTP.

Hay veces en que nuestro amigo el señor Fernández se siente tentado a conectar su pequeña red corporativa a Internet, pues algo le dice que eso es bueno; sabe que su empresa podrá comunicarse fácilmente con muchos de sus clientes y proveedores, que podrá consultar el estado de sus cuentas bancarias, que podrá acceder a información interesante para él y para su negocio. También ha oído hablar de las intranets, y le han contado que instalar una es muy barato, y que con ella le será mucho más fácil encontrar esa factura del año pasado que necesita urgentemente, ver si han evolucionado mejor las ventas de sardinas o las de boquerones e, incluso, mantener una comunicación permanente con su pequeña flota de camiones.

Pero. Hay algo que no termina de cuadrar. Alonso (que además de trabajador y emprendedor está dotado de un gran sentido común) no tiene inconveniente en que sus 15 empleados tengan la posibilidad de "navegar" por Internet (aunque muchos otros empresarios preferirían evitarlo) pero tiembla ante la posibilidad de que alguien pueda "meterse en sus archivos" para consultar (o, lo que es peor, modificar) datos confidenciales. No está dispuesto a hacer grandes inversiones ni a llenar su oficina de ordenadores, lucecitas y cables que no sabrá mantener: no quiere convertir sus locales en la Estación de Seguimiento de Satélites de Fresnedillas, ni en nada que lo parezca. Intuye que proporcionar módems y cuentas de correo independientes a sus trabajadores tampoco es lo más adecuada para lograr sus objetivos pero. ¿qué viene después? ¿cuánto cuesta? ¿quién se lo puede hacer?

Intentaremos responder a estas preguntas desde nuestra experiencia. que no es pequeña. Téngase en cuenta que, como sucede con las demás empresas prestadoras de servicio Internet líderes en el mundo, Servicom dispone de un importantísimo "know-how" en el campo de las soluciones corporativas aunque con cierta frecuencia sea más conocido por su importancia como proveedor de acceso a "usuarios individuales": baste decir que alrededor de un 50 por ciento de nuestros clientes son empresas y que un porcentaje importante de nuestro volumen de negocio se basa en la asesoría y la puesta en marcha de diversos tipos de soluciones "llave en mano".

Y. ¿qué le recomendaríamos a Alonso Fernández? Pues, evidentemente, nuestra propuesta concreta dependería de lo que él tenga en este momento y de lo que desee, necesite y deba tener en el futuro. En cualquier caso también contemplaría su ubicación geográfica, su tamaño, sus posibilidades económicas y la proyección concreta que su sector de actividad pueda tener en Internet. Alonso tiene razón: en general, cualquier empresa que requiera algo más que proporcionar acceso a Internet a un grupo mínimo de personas debe buscar soluciones alternativas a la que puede parecer "evidente", a base de cuentas individuales.

Pescados Fernández, dispone de una red local con Windows 95 y que utiliza el protocolo TCP/IP. Ya dispone de una cuenta de acceso con Servicom, y tras comentar con él las diversas posibilidades solicita acceso completo a la Red a todos los puestos de trabajo y, además, el diseño de una página web con información sobre su empresa. Se niega rotundamente a tener que mantener un servidor de correo, pero sí quiere disponer de un nombre de dominio propio y poder modificar él mismo los datos de sus páginas siempre que lo estime conveniente.

Con estas premisas en Servicom optamos por proponerle una conexión a través de un servidor proxy y acceso a través de la Red Digital de Servicios Integrados (RDSI), con una cuenta de tipo personal. Además nos encargaremos de solicitar su nombre de dominio, de diseñar y albergar su web, de preparar el mecanismo por el que se actualizará éste. etc. Y, por supuesto, de ponerlo todo en funcionamiento y de formar a los usuarios y a las personas responsables del mantenimiento básico del sistema.

El conjunto de nuestra ofer

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