Economía digital | Artículos | 01 SEP 2000

La popularización del audio digital

Inmaculada Rico.
Escuchar música descargada de Internet se está convirtiendo en una actividad que cada vez más personas practican. Da lo mismo el formato, aunque MP3 sigue siendo el rey, lo importante es tener ficheros sonoros comprimidos con calidad de CD-ROM que puedan ser escuchados en cualquier parte. Estudiantes, DJ´s y personas no relacionadas con las Nuevas Tecnologías lo están empezando a usar.

La convergencia entre la Tecnología y los estilos de vida está teniendo lugar en los que respecta al audio digital, compañías como S3 con su división Rio rompen el silencio iniciando potentes campañas de márketing, Napster, que ha revolucionado las descargas de ficheros MP3 alcanza los 20 millones de usuarios a pesar del debate en los tribunales de San Francisco (California) sobre su cierre. Las campañas antipiratería y los procesos iniciados por la RIAA contra diversas alternativas de distribución musical por Internet, incluido Napster, no están resultando un freno sino, al contrario, propician un mayor uso de éstas. Los argumentos de RIAA con respecto a la bajada de las ventas de disco se contrarrestan con los resultados de las consultoras (un estudio de Jupiter Communications afirma que los ex-usuarios de Napster, como aficionados, son más propensos a la compra de música). Las discográficas deben plantearse nuevas formas de mercado si quieren sobrevivir frente al software libre. Lo tienen fácil: sólo han de pensar en las posibilidades de ofertas de valor añadido que pueden ofrecer. Por último, más allá del audio, la “epidemia” se extiende afectando a la industria cinematográfica y editorial con la aparición de Scour.com (www.scour.com) (sistema de compartición de ficheros parecido a Napster, pero que distribuye ilegalmente versiones de películas como la recién estrenada Misión Imposible 2) y el lanzamiento de The Plant, la última novela de Stephen King cuya distribución se está realizando exclusivamente por Internet mediante un acuerdo firmado con Amazon.com (www.amazon.com). El nuevo medio, por tanto, ha conseguido hacerse popular, sólo es necesario reflexionar para no perder el nuevo tren del progreso.

Las cifras lo demuestran
En 1999, Rio vendió el 65% de las unidades de reproductores de música digital portátiles del mercado, lo que supone unas ventas de 153 millones de dólares, la previsión es alcanzar los 800 en el año 2003. Las ventas de música digital, por su parte, han llegado a los 500 millones el pasado año y para el 2003 se espera alcanzar los 2,5 billones (datos aportados por Cahners Instat). Jupiter Communications estima que las ventas online en el 2005 alcanzarán en EE.UU los 5.4 billones de dólares, de los cuales 1,5 se obtendrán por descargas online. Estas expectativas del mercado de la música digital online permite hablar de su llegada masiva al público. Para ello, como afirma Nick Caddick, director de relaciones públicas de S3 en EMEA, “no hay que hablar de tecnología a la gente sino de algo que sea más rápido de entender y usar”, objetivo que persiguen con los productos recientemente presentados (ver sección de Productos) y con los lanzamientos programados para los próximos años (Rio para jóvenes, Rio para el coche, Rio colgables y Rio multimedia, tendiendo a la incorporación de vídeo digital).

Que la industria reaccione
Las expectativas, por tanto, para el audio digital son buenas, sobre todo para las descargas gratuitas, aunque las casas discográficas se nieguen a aceptarlo por cuestiones de infracción de los derechos de autor y la RIAA se empeñe en luchar contra los avances de la tecnología. Será necesaria una adaptación de éstas al nuevo modelo de negocio olvidando el concepto propiedad exclusiva para adentrase en un mundo basado en la oferta de valores añadidos que complementen las descargas libres y por las que el usuario esté dispuesto a pagar. Estas vías pueden ser, por ejemplo, regalar entradas de conciertos, adjudicar contraseñas para entrar en zonas privadas de Internet, la oferta conjunta de audio, texto, vídeo y diseño, el lanzamiento de exclusivas, la incorporación de anuncios en los ficheros o la fidelización de usuarios con paquetes para los fans.
Los que ya han empezado a adoptar algunas medidas, para evitar posibles pleitos con la RIAA y hacer frente a la popularidad de las redes libres, son las compañías de música online como eMusic (www.emusic.com) o Mp3.com (www.mp3.com) quienes han puesto en marcha un servicio de catálogo por suscripción mensual que permite la descarga de canciones de autores como Elvis Costelo o Tom Waits por un precio aproximado de 10 dólares. Otras reacciones por parte de esta compañías, ha sido la alianza firmada entre las divisiones de MP3.com en Francia, Italia, Alemania y España para crear la Alianza Europea Mp3 (mp3eu.com) con el objetivo de convertirse en el líder mundial de este formato en el plazo de un año. Otra opción es la adoptada por Mp3Board que ha creado una tecnología que permite a los músicos borrar los enlaces a sus ficheros musicales como un justo balance entre las herramientas de indexación de audio en Internet y el respeto del copyright.
Curiosamente, de la mano del creador de Napster, se presenta como solución al respeto de los derechos de los autores en Internet, AppleSoup (www.applesoup.com) una nueva compañía de descarga de libros, audio, películas y vídeos basada en una tecnología de compartición de ficheros que controla su distribución y pago mediante conexiones de los discos

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