Economía digital | Artículos | 01 JUL 2003

La World Wide Web cumple diez años como servicio público

Jorge García.
Hace diez años que el público disfruta de la WWW, aunque el entramado de Internet se empezó a tejer mucho antes. Lo cierto es que hace diez años los ordenadores se comunicaban vagamente y la WWW supuso una auténtica revolución al conseguir, en pocos años, conectar a millones de personas en el mundo.

En 1993, más concretamente, el 30 de abril y desde la Organización Europea de Investigaciones Nucleares (CERN), ubicada en Ginebra (Suiza), se emitió un comunicado, de unos dos folios, anunciando la disponibilidad de un programa informático llamado World Wide Web. De este modo, nacía para el público la posibilidad de conectar sus ordenadores entre sí y se daba un paso más sobre la idea de la “telaraña global” que surgió cuatro años antes.
Fue precisamente en el año 1989 cuando se inventó realmente la World Wide Web. El orgulloso padre de la criatura era el informático británico Tim Berners-Lee, el gran protagonista de esta historia. Por aquel entonces, Berners-Lee trabajaba en el CERN y creó un sistema de hipertexto para compartir información, basado en Internet, y que fue concebido originalmente para utilizarse como sistema de gestión centralizado y herramienta de comunicación entre los científicos nucleares del propio CERN, la comunidad de físicos de partículas más importante del mundo, fundado en 1954.
Tim Berners-Lee llevaba años experimentando con hipertexto, puesto que pensaba que las posibilidades que ofrecían los enlaces eran muy amplias. Con este razonamiento programó Enquire, un sistema cuya finalidad era almacenar piezas de información y enlazarlas entre sí y que se ejecutaba en un entorno multiusuario. Tim ocultó las direcciones adscritas a una red tras ciertos iconos visibles en la pantalla del ordenador, por lo que la información manejada por el programa podía ser compartida desde varios ordenadores, o lo que es lo igual, se permitía el acceso a varias personas a los mismos datos, cosa, hasta entonces, impensable.
Como curiosidad, cabe decir que la primera vez que Berners-Lee utilizó su reciente creación fue para enviar a un compañero de otro departamento del CERN, con el que desayunaba cada mañana, un icono de una taza de café humeante a la hora del desayuno. De esta forma comenzó el rodaje, de la que hoy en día, es una herramienta esencial de trabajo y diversión.

El CERN da su visto bueno
En marzo de 1989, Berners-Lee presentó su propuesta al CERN y un año y medio después, en septiembre de 1990, recibió la aprobación del proyecto. De este modo, fue como, junto a Robert Cailliau, comenzó a escribir el código para un nuevo sistema de hipertexto. A finales de ese mismo año el primer navegador de la historia, el World Wide Web, ya tenía forma y la comunicación entre ordenadores era posible, sin importar el sistema operativo que se utilizara.
El siguiente escollo era adecuar los documentos a un formato más sencillo. Hasta entonces se habían utilizado los formatos TeX y PostScript, pero éstos eran demasiado complicados. Así que, tanto Berners-Lee como Cailliau, redactaron un lenguaje de intercambio, el famoso HTML, estableciendo enlaces con otros documentos en una computadora y elaboraron un esquema de direcciones que dio a cada página de la Red una localización única o URL (localizador universal de recursos). Más tarde establecieron unas reglas llamadas HTTP (Protocolo de transferencia de hipertexto), para transmitir información a través de la Red. Así se iba cerrando el círculo de su creación.
Tras desarrollar todo esto, Berners-Lee entró en contacto con Paul F. Kunz, un físico que trabajaba en el Centro de Aceleración Lineal de la Universidad de Standford. Kunz viajó en agosto de 1991 a Suiza para interesarse por el trabajo de Berners-Lee. De este encuentro nació, en el mes de diciembre de aquel año, la primera página Web, que estaba compuesta de tres líneas de texto y dos enlaces: uno para el correo electrónico y otro para una base de datos científica de la citada universidad de Standford. La persona que animó a colgar toda esa información científica en un servidor, así como el primero en probar el experimento fue el propio Berners-Lee.

Acceso gratuito del WWW
A principios de 1993 existían alrededor de 50 servidores, pero faltaba una herramienta que pudiera interpretar las etiquetas del HTML y que funcionase en todos los ordenadores. En aquel momento, había dos tipos de navegadores: el primero, estaba destinado a plataformas NeXT y había sido diseñado por Robert Cailliau, mientras que el segundo, a pesar de que estaba preparado para cualquier plataforma, tenía que emplearse sin ratón y a través de la línea de comandos, era el navegador en “modo de línea” o “modo texto”. Había que buscar otro método.
En febrero de 1993, Marc Andreessen, un becario de 23 años, lanzó la primera versión del navegador Mosaic for X, que desarrolló en su lugar de trabajo el National Center for Supercomputing Applications de la Universidad de Illinois. Funcionaba en el entorno gráfico del sistema operativo Unix, plataforma con la que trabajaba la comunidad científica. En abril, el CERN declaraba la WWW como tecnología de acceso gratuito y en septiembre ya existían versiones de Mosaic para las plataformas Windows y Macintosh. Su presentación oficial se produjo en noviembre. Desde entonces, tanto el tráfico de Internet, así como el número de servidores ha experimentado un crecimiento explosivo, desa

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