Economía digital | Noticias | 27 JUN 2002

Las tecnológicas arrastran las bolsas internacionales al pesimismo

Worldcom ha protagonizado su último fraude fiscal, que ha terminado por generalizar el pesimismo en las bolsas internacionales junto con el anuncio de malos resultados financieros de otra compañía de telecomunicaciones: Alcatel.
Alfonso Hernández
El caso Worldcom recuerda demasiado al caso Enron. Las características son similares: fraude de contabilidad fiscal por valor de 3.850 millones de dólares, que lleva a la compañía a una situación cercana a la bancarrota. En el caso de Worldcom, una auditoría interna reveló que la segunda mayor operadora de telefonía en Estados Unidos por detrás de AT&T había estado "inflando" sus cuentas durante los últimos cinco trimestres ocultando casi 4.000 millones de dólares de gastos. Su situación ahora es dramática, con más de 30.000 millones de dólares de deuda, la confirmación de pérdidas netas en 2001 y la primera mitad de 2002, y el anuncio del despido de 17.000 empleados, un 28 por ciento de su plantilla. Parece inevitable que la compañía se acoja al llamado "Capítulo 11" y se declare en bancarrota.

El escándalo de la compañía eléctrica más importante de Estados Unidos, Enron, por las mismas prácticas contables fraudulentas, puso sobre aviso a las grandes empresas de auditoría. Todas las miradas se dirigieron entonces hacia Arthur Andersen, empresa responsable de la contabilidad de Enron, quien ya ha anunciado su renuncia a auditar empresas públicas (además de ver caer numerosas cuentas de sus clientes, como Oracle). Arthur Andersen, fue, además, la empresa auditora de Worldcom, por lo que las evidencias de responsabilidad van quedando claras para la SEC, autoridad bursátil estadounidense equivalente a la Comisión del Mercado de Valores en España, y el Departamento de Justicia, que abrirá diligencias contra la compañía.

Situación turbulenta
Las consecuencias de lo que ya se ha llamado el mayor escándalo de la historia en contabilidad ya han comenzado a sentirse en el ya de por sí maltrecho sector tecnológico. La SEC ha anunciado que va a investigar a las mil empresas más importantes de Estados Unidos en busca de similares prácticas fraudulentas. Después de dos meses de declive en los mercados, entre escándalos financieros, débiles beneficios en las compañías, riesgo de ataques terroristas y una situación política internacional inestable, las bolsas de todo el mundo se resienten de un nuevo frenazo a la recuperación económica.

Las bolsas europeas cedieron sus niveles hasta los que se registraron pasado el 11 de septiembre e incluso a niveles que no se veían desde 1998, aunque la cotización del Ibex 35 fue de los índices que menos cayeron del continente. Además de la convergencia de problemas económicos de contabilidad, más los de las propias telecomunicaciones y los excesos de deudas en algunas compañías, los factores coyunturales que han sumido en el pesimismo a los inversores internacionales son muchos: la situación de crisis en Brasil y Argentina, la crisis política en Oriente Medio, o la amenaza de nuevos atentados terroristas a gran escala.

Las compañías tecnológicas fueron las más afectadas, entre ellas el fabricante de teléfonos móviles Ericsson, cuyas acciones caían casi un 10 por ciento. Terra, Picking Pack (que ha anunciado la venta de su negocio en Internet, Ola), o Jazztel, son otras de las telecos que están sufriendo caídas importantes. Además, Alcatel ha anunciado que espera pérdidas para este año y que reestructurará su plantilla en 10.000 empleados antes de finales de 2003.

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