Economía digital | Artículos | 01 JUL 2003

Los retos de la teleformación

Marta González.
Como teleformación entendemos cualquier proceso de formación que puede llevarse a cabo a través de un sistema informático, el cual normalmente se encuentra basado en la tecnología Internet. Pero la formación online no se limita a poner contenidos en web apoyados por unos simples test.

Para obtener un proceso de teleformación efectivo, además de estar respaldado por una adecuada tecnología, se debe contar con herramientas de comunicación suficientemente fiables que permitan la comunicación y asistencia entre el formador y el alumno. Además, el formador necesitará una planificación previa con el fin de ofrecer el mejor apoyo al alumnado. En definitiva, si se utiliza adecuadamente, la teleformación puede llegar a ser tan válida como la formación presencial e incluso en algunos casos mucho más efectiva y personalizada.
Pero no todo son ventajas en la teleformación. Si bien podríamos remarcar como aspecto positivo la flexibilidad y posibilidades de cubrir necesidades muy específicas de cada usuario, como aspecto negativo podríamos destacar que la teleformación requiere una base, aunque mínima, pero fundamental, de manejo y uso de la tecnología a nivel de usuario. Además, requiere quizá una mayor fuerza de voluntad por parte de la persona participante por seguir un programa de estas características.

Aspectos esenciales
Una plataforma de teleformación debe caracterizarse por su capacidad para integrar las herramientas y recursos necesarios para gestionar, administrar, organizar, coordinar, diseñar e impartir programas de formación a través de la tecnología Internet/Intranet. Aun cuando el mayor esfuerzo deba venir determinado por el uso que el individuo y, en especial, el responsable de formación hace de los diferentes recursos tecnológicos, la elección de la adecuada plataforma o sistema orientado a la gestión y distribución de recursos formativos será esencial, con el fin de dotar al responsable de definir los procesos de aprendizaje de cualquier organización de las herramientas adecuadas para facilitar el cumplimiento de sus objetivos.
Además, deberá aportar la suficiente flexibilidad como para poder crear entornos de formación y aprendizaje adaptados a las necesidades de cualquier tipo de organización. Asimismo, deberá incluir todas aquellas herramientas de comunicación tanto síncronas como asíncronas que faciliten el intercambio y la colaboración entre los diferentes usuarios que forman parte de la comunidad de aprendizaje y conocimiento que cada organización decida crear.
Sin embargo, tal y como ya hemos indicado, deberemos tener en cuenta que, aunque contar con la tecnología adecuada es importante, esto no garantizará el éxito de la implantación de un buen sistema de formación online. La tecnología debe acompañarse de un acertado análisis de las necesidades formativas de los potenciales participantes en un curso de formación online, con el fin de adaptar la metodología y orientación pedagógica que mejor cubra las necesidades detectadas.
En este sentido, será importante que podamos contar con una herramienta o plataforma que nos permita transformar e integrar contenidos en un entorno de formación online sin demasiada complejidad técnica. Por otro lado, tendremos que trabajar en metodología de tipo online, lo cual implica definir entornos de teleformación dotados de los suficientes recursos como para poder facilitar el proceso de aprendizaje a un usuario final (participante del curso), con quien podríamos no tener ningún tipo de contacto físico a lo largo de todo el proceso.

Perfiles
La teleformación puede estar dirigida a cualquier tipo de perfil. Cualquier persona que esté participando en cursos de formación presenciales o a distancia bajo modelos tradicionales, podría participar en cursos de formación online. Lo más importante es tener unos conocimientos básicos de Informática y de Internet a nivel de usuario. Por su parte, el perfil deseable del teleformador se corresponde con alguien que esté perfectamente familiarizado con la tecnología, o al menos con las herramientas y recursos con las que cuente para llevar a cabo un proceso de formación online. Además, deberá haber trabajado en metodología orientada a la formación.
En cuanto a los cursos, no existen enseñanzas específicas y propias de la teleformación. Cualquier área formativa o especialidad podría impartirse a través de la teleformación o sistemas de formación online. Sin embargo, dependerá de diferentes factores decidir si un curso en concreto es aplicable a un modelo de formación online, semi-presencial, así como los niveles de formación presencial u online que se pudieran llegar a mantener en cada caso. Antes de lanzarse a ello, es necesario realizar un análisis del tipo de curso que deseamos definir, las necesidades del participante, herramientas tecnológicas y recursos con los que contamos y la metodología a aplicar.
En muchos casos, la formación presencial podrá sustituirse cuando se puedan seguir cubriendo los objetivos pedagógicos y de aprendizaje en un modelo de formación online, pero en otros muchos casos se deberá seguir combinando con modelos presenciales. Lo que está claro es que en muchos cursos, dependiendo de los requerimientos que se tengan, se deberá seguir manteniendo el examen presencial, con el fin de garantizar la validez de las pruebas y la obtención de una certificación, que en los casos de titulaciones oficiales, prob

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