Economía digital | Artículos | 01 JUL 2003

Microsoft versus Linux

¿la pelea del siglo?
Eva Martín y Juan F. Marcelo.
No es demasiado frecuente que nuestro país tenga la oportunidad de salir en las páginas de la revista Wired o en cualquiera de sus boletines electrónicos. Sin embargo, en los últimos tiempos España ha sido noticia, y no como meca de la piratería digital, que suele ser lo habitual.

El culpable de que salgamos en las páginas de Wired es Juan Alberto Belloch, nuevo alcalde de Zaragoza y reciente converso a la religión Linux. Espera transformar Zaragoza en una especie de expositor internacional del desarrollo de los programas de código abierto. La cosa no se queda ahí. Además quiere construir ciudades abiertas en todo el país con equipos específicos dedicados al desarrollo del software gratuito. Belloch ha llegado a declarar que espera convertir Zaragoza en “el Redmond del mundo del software libre en Europa”. Antes de las elecciones, diversos alcaldes de grandes capitales, entre las que se podían incluir Sevilla, Madrid, o Gijón, apoyaban este plan de Linux. Para Belloch, Linux ofrece opciones que son rentables para que los habitantes de Zaragoza desarrollen su propio software o sus propias tecnologías empresariales. Belloch piensa que el código abierto podría brindarle a España un nuevo abanico de oportunidades en una creciente corriente europea a favor del software no propietario. Otra de los grandes ventajas que tiene el software libre respecto al propietario es que permitiría al gobierno facilitar el acceso a los ordenadores por parte de escuelas y personas mayores con bajos ingresos. Este acceso desde luego no se puede garantizar desde el software propietario. Por cierto, se ha logrado que el Gobierno de Aragón haya promovido de forma unánime una ley en apoyo del software libre.

Todos implicados
No es la única comunidad que se apunta a la facción del pingüino. Por eso Steve Ballmer se dejó caer por España hace unos meses para hablar con José María Aznar en un encuentro que según las malas lenguas fue concertado por el propio Presidente de los Estados Unidos, George Bush.
En dicho encuentro el Director ejecutivo de Microsoft se despachó con declaraciones tales como que resulta un error “introducir aplicaciones de código abierto en las empresas, porque al ser un grupo de desarrolladores que trabaja gratis su actividad se convierte en algo muy impredecible”. Además añadió que “Linux no genera ni puestos de trabajo ni inversiones en investigación y desarrollo”. Finalmente Microsoft y la entidad pública empresarial Red.es, adscrita al Ministerio de Ciencia y Tecnología firmaron un acuerdo de colaboración en materia educativa, gracias al cual Microsoft invertirá 25 millones de euros en centros escolares de zonas económicamente desfavorecidas y otros 5 millones extra en el desarrollo de diversos proyectos educativos en primaria y secundaria. En realidad no se trata de una graciosa donación en metálico. La empresa de Gates dará programas informáticos para que se usen en ordenadores adquiridos a través de los programas “Internet en la escuela” e “Internet en las bibliotecas”. Estos programas informáticos van a acabar en Andalucía, Canarias, Castilla La Mancha, Castilla y León, Ceuta, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Melilla, Asturias y Murcia, comunidades autónomas cuyo producto interior bruto no alcanza el 75 por ciento de la media de la Unión Europea.
A raíz de este acuerdo, el Ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, ha declarado que “el Gobierno no puede pronunciarse sobre el software libre. El ejecutivo es neutral y lo va a seguir siendo”. Por otro lado, Piqué expuso que el debate sobre la implantación del software libre en determinadas regiones es “técnico, pero no político, y hay que mirar caso por caso. Esto no es un debate entre progresistas y conservadores”.
Unas opiniones que contrastan fuertemente con una iniciativa de la Administración General del Estado, que en octubre del año pasado organizó un grupo de trabajo sobre software libre con integrantes familiarizados con este sistema de todos los ministerios. Uno de sus objetivos principales es estudiar el interés de utilizar software libre en la Administración, y probablemente antes del verano emitan una recomendación.
A los pocos días de la visita de Ballmer, el International Herald Tribune tuvo acceso a un correo interno del Director ejecutivo de ventas de Microsoft, Orlando Ayala, que autorizaba a sus directivos a hacer fuertes descuentos en los precios de los productos de Microsoft. Ayala terminaba la carta en la que incitaba a la guerra de precios con la siguiente frase: “Bajo ninguna circunstancia debemos perder frente al Linux”. Pero eso casi coincidía en el tiempo con algunas declaraciones de la Consejera delegada de Microsoft Ibérica, Rosa García, que afirmaba que “si fuera político, preguntaría a los ciudadanos qué necesidades tienen que cubrir y después buscaría las soluciones que les aporten el mayor valor posible a precios lo más barato posible, tanto en coste como en mantenimiento pero no miraría si el software es de código abierto o cerrado, o si es Unix, Linux, Microsoft o Apple”. En definitiva, pedía igualdad de oportunidades tanto para el software de patente como para el software libre. Una estrategia que se parece bastante a la que la compañía siguió en Perú y que se puede ver en el recuadro adjunto.

Causa, efecto
Las reacciones de la comunidad de Linux no se hicieron esperar y llegaron bajo la forma de unas declaraciones de Juan Tomás García, Presidente de Hispalinux, que declaraba “no somos un puñado de voluntarios sin sueldo, y si no que se lo pregunten a las personas que trabajan desarrollando software libre en empresas como HP, IBM, Sun, Wall Street o las universidades de mayor prestigio. Todos están pagados”.
Tampoco sería cierta la declaración de Ballmer afirmando que Linux no genera inversiones en I+D. En España hay algo más de cincuenta empresas ligadas a la implantación y al mantenimiento de eso que se llama software libre. Son empresas pequeñ

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