Economía digital | Artículos | 01 SEP 2000

Vencer la brecha digital, objetivo mundial

Esther Macías.
La importancia de Internet como motor mundial de desarrollo económico y transformación social, y la necesidad de su universalización para superar la brecha digital entre los países, ha sido por fin contemplado en una cumbre del G8, siguiendo las recomendaciones de ONU. Una declaración de buenas intenciones más que acciones concretas ha sido, sin embargo, su resultado.

Por primera vez en su historia, la cumbre del G8, los siete países más industrializados (EE.UU., Reino Unido, Japón, Francia, Alemania, Italia y Canadá) más Rusia, que ha tenido lugar este año en la isla Okinawa (Japón) del 21 al 23 de julio, ha centrado su agenda en la Tecnología de la Información como una de las grandes fuerzas del nuevo siglo que se avecina y cuyo impacto revolucionará la forma en la que los ciudadanos viven, aprenden, trabajan y se relacionan con sus gobiernos, y será un motor vital de crecimiento para la economía mundial.
Una revolución que, paradójicamente, puede llegar a convertirse, si los gobiernos mundiales y los sectores públicos y privados no hacen nada para remediarlo, en una lacra para los países más pobres que ven cómo cada vez es mayor la división que existe entre ellos y los desarrollados, con un amplio acceso a las nuevas tecnologías, entre las que destaca Internet. Unos datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que aseguran que la ciudad de Nueva York tiene más usuarios de Internet que todo el continente africano, son reveladores en este sentido.
De este modo, siguiendo las recomendaciones realizadas por la ONU para superar la brecha digital entre Norte y Sur, en su declaración “El papel de la Tecnología de la Información en el contexto de una economía global basada en el conocimiento”, un documento aprobado el 7 de julio en el marco del encuentro del Consejo Económico y Social (institución dependiente de la Organización), y los consejos del manifiesto del Foro Económico Mundial (www.webforum.org) a la comunidad internacional para ayudar a los países en vías de desarrollo a superar esta división en el acceso a Internet, el G8 ha decidido tomar cartas en este asunto y emprender acciones para extender este acceso a la Red y sus ventajas sociales y económicas a todo el planeta. Acciones que, como veremos, se han quedado más en una declaración de buenas intenciones que en actividades concretas.

Mucho ruido y pocas nueces
La creación de un grupo de estudio denominado Fuerza de Trabajo de la Oportunidad Digital (DOT, en sus siglas en inglés) que, en cooperación con otras organizaciones internacionales como la ONU, preparará un informe sobre los medios para subsanar la división digital entre los países que será presentado en la próxima cumbre del G8, que tendrá lugar el año que viene en Genova (Italia); la aprobación de una Carta sobre la Sociedad Global de la Información www.g8 kyushu-oki nawa.go.jp/e/documents/it1.html; la promesa de los ocho líderes de mantener el contacto gracias al correo electrónico, a iniciativa del presidente ruso Vladímir Putin; y el compromiso de Japón de invertir 15.000 millones de dólares para formar a expertos en Tecnologías de la Información (TI) en en Tercer Mundo han sido los únicos resultados (más promesas que acciones) de esta cumbre de tres días.
En la Carta tecnológica los líderes mundiales reconocen la necesidad de sus gobiernos de establecer un marco regulatorio de política e inversión que permita que la Sociedad de la Información se desarrolle sin impedimentos. Asimismo, manifiestan la necesidad global de promover la competencia, proteger los derechos de propiedad intelectual, facilitar el comercio electrónico (que permitirá el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas de los países en desarrollo) mediante la firma de acuerdos y la continuación de la práctica de no establecer impuestos de aduana en las transacciones electrónicas, el desarrollo de la autentificación digital y la firma electrónica y la puesta en marcha de políticas más efectivas de protección de los consumidores. Asimismo, el documento contempla otros aspectos como la coordinación gubernamental a nivel mundial para luchar contra el crimen en el ciberespacio, la universalización del acceso a Internet y la reducción de sus precios para que llegue a las zonas más remotas del planeta, el impulso a las tecnologías sin barreras incluyendo el acceso a Internet a través de la telefonía móvil y al empleo de la Red como medio de educación y diálogo entre los ciudadanos y sus gobiernos.
La importancia que tienen las instituciones internacionales como la Institución Financiera Internacional, el Banco Mundial, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas para establecer un marco apropiado para el desarrollo de la tecnología de la Información ha sido resaltada en la carta del G8, que ha señalado también el relevante papel del sector privado, en especial del Foro Económico Mundial. Éste, formado por los líderes de las mayores corporaciones internacionales, ha suscrito recientemente un documento, “De la división digital global a la o- portunidad digital global”, en el que establece nueve iniciativas para que sean acatadas por la comunidad internacional bajo el liderazgo del G8 con el fin de superar el bache digital y en el que se analiza la necesidad de que exista una estabilidad econ&

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