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"La filosofía de la tecnología es que la base sea la empatía"

De crear muñequitos con su impresora 3D a desarrollar prótesis de brazos personalizadas y gratuitas. Así creó Guillermo Martínez su startup social Ayúdame 3D, que ya ha ayudado a más de medio millón de personas en el mundo.

Guillermo Martínez, fundador de Ayúdame 3D, junto al equipo de Kenia.
Guillermo Martínez, fundador de Ayúdame 3D, junto al equipo de Kenia.

Parte del mito que rodea a los grandes emprendedores es que su primera “oficina” fue el garaje de la casa de sus padres. En el caso de Guillermo Martínez, fue su habitación. Era 2017, su último año de carrera de Ingeniería en Organización Industrial, y decidió comprarse por internet una impresora 3D que usaba para entretenimiento en su tiempo libre, para “hacer muñequitos y cosas frikis”, cuenta a ComputerWorld. Hoy, seis años después, Martínez es el fundador y director general de Ayúdame 3D, una startup social que diseña y desarrolla prótesis de brazos impresas en tres dimensiones y que entrega completamente gratis a quien las necesite. 

Comenzó de a poco. Dejó atrás las figuritas y empezó a usar la impresora para solucionar problemas de su casa, de su escuela, de su universidad. Ese verano, un voluntariado lo llevaría a Kenia y pensó que podría usar su tecnología para ayudar a las personas. Encontró diseños de prótesis en internet para niños sin dedos, pero al ver las fotos del lugar y las personas que visitaría, se dio cuenta de que no les servirían: a muchos les faltaba el brazo. Así es como decide diseñar una prótesis que sí les ayude, las imprime, se las lleva en la maleta y, con cinco personas en África, comienza el proyecto. 

Ayúdame 3D nace en su retorno a España, aunque es en 2020 cuando Martínez decide dejar su trabajo y dedicarse al 100% a su nueva startup social. “A día de hoy estamos en más de 55 países, entregando ya a medio millar de familias estas prótesis y seguimos utilizando la tecnología y la innovación para desarrollar nuevas ideas y seguir ayudando”, dice.

 

"Si existe solo una persona en el mundo que necesita un producto específico, lo vamos a intentar hacer. No vamos a pensar si es rentable"

 

Trésdesis, la unión entre la impresión 3D y la tecnología social

En Ayúdame 3D las prótesis se llaman trésdesis, para honrar sus orígenes 3D. Se trata de brazos con movilidad prensil basados en los modelos de Enabling the Future, pero con modificaciones de diseño realizadas por la propia ONG española para permitir su uso a personas sin codo. Y tienen nombres propios. Está Nelly, una mano para personas con muñeca; Mary, un brazo para personas con codo; y Vicky, el modelo original de Ayúdame 3D, un brazo para personas sin codo que permite la apertura y el cierre de los dedos gracias al movimiento del hombro. Todas son completamente gratuitas para sus beneficiarios.

“Desde 2019 creamos nuestros propios diseños desde cero, sobre todo por la cantidad de personas a las que ya hemos ayudado y que nos estaban dando feedback de cómo mejorar los dispositivos. Actualmente estamos desarrollando dispositivos que nunca han existido para personas específicas”, explica. “Sobre todo lo que nos diferencia de los demás productos es que si existe solo una persona en el mundo que necesita un producto específico, lo vamos a intentar hacer. No vamos a pensar si es rentable”, sostiene Martínez.

¿Cuánto cuesta hacer una de estas prótesis? “Es el esfuerzo y el desarrollo de mucha gente”, responde Martínez. Prefiere no revelar la cifra. Los materiales son económicos, pero todo el proceso incluye el diseño, la terapia ocupacional, la ayuda psicológica, el seguimiento y la innovación que se continúa generando en la organización.

Martínez ayuda a colocar una de las trésdesis en Kenia.

Para todos, sin filtros

En Ayúdame 3D apoyan a cualquier persona, “no hay filtro”. Su fundador dice que “por experiencia, nos hemos dado cuenta de que quien está solicitando los dispositivos es porque realmente los necesita”. Los casos son muy diversos, ya sea porque no pueden permitirse una prótesis o porque son muy pequeños y aún no se les puede facilitar una. Este es el caso de alrededor del 15% a 20% de las trésdesis que entregan. “Les vamos acompañando en el proceso de crecimiento”, con diseños entretenidos, a medida y con el tono de piel, hasta que son lo suficientemente mayores como para comprarse una definitiva.

También están los mayores de 80 años, que no son capaces de soportar el peso de una prótesis convencional, unos 3 o 4 kilos. “Nosotros les fabricamos unas que no llegan a los 500 gramos. Con eso pueden ser un poco más autosuficientes”, cuenta. Fuera de España, ayudan sobre todo a personas amputadas en países en conflicto, víctimas de la guerra, de la violencia machista o de accidentes laborales.

A todos ellos llegan de diversas formas. “Muchas veces es de manera orgánica gracias a la prensa, a vídeos que se hacen virales, entonces la gente se pone en contacto con nosotros”, detalla Martínez. También cuentan con alianzas con entidades sociales en todo el mundo, a las que forman en la toma de medidas y colocación de dispositivos.

 

"El objetivo a corto plazo es que todo el ecosistema nos acompañe"

 

Un modelo para mantener la gratuidad

Cuando Martínez decidió dedicarse de lleno a Ayúdame 3D, evaluó que necesitaban un modelo más sostenible de negocio para poder mantener la organización andando, y comenzar a vender las prótesis no estaba en los planes. Así idearon una serie de formas para poder financiarse y continuar entregando prótesis gratuitas.

A la búsqueda de socios que donen desde los 3 euros mensuales, Ayúdame 3D ideó unos paquetes de servicios que ofrecen a empresas y colegios. En el caso de los colegios, se trata de programas educativos donde se les habla a los niños y niñas de impresión 3D y se hacen prótesis y ChemoBox, una caja con diseños de superhéroes que contiene la bolsa de quimioterapia para niños con cáncer. Además, se entregan libros educativos desarrollados por la propia ONG y se hacen formaciones al profesorado. 

En el caso de las empresas, Ayúdame 3D visita las oficinas y hacen charlas y conferencias, llevan impresoras 3D y fabrican brazos. “Es una jornada de impacto social, entonces en vez de irte a un paintball a dispararte, te quedas con nosotros y hacemos esto”, cuenta.

Adicionalmente, desde noviembre de 2021 han implementado una nueva unidad que, a día de hoy, es la más rentable de la organización. Se trata de la creación de productos para empresas -como trofeos, placas, llaveros o portalápices, entre otros- hechos con productos reciclados y donde el 100% de los beneficios va destinado a ayudar a personas. PlayStation, Amazon, fundaciones y clubes de fútbol de primera división son algunas de las organizaciones que ya trabajan con Ayúdame 3D.

La ChemoBox contiene la bolsa de quimioterapia para niños con cáncer.

83 millones de prótesis

Hasta el momento, Ayúdame 3D ha entregado más de medio millón de trésdesis, pero Martínez es más ambicioso: el objetivo de la ONG es llegar a las 83 millones de personas ayudadas. No es una misión menor, considerando que se trata del total de personas sin miembros o amputadas en el mundo y que no se pueden permitir dispositivos. De esos 83 millones, 90.000 residen en España y 2.000 son niños y niñas.

 

"A lo mejor en tu barrio existe alguna problemática que puedes ayudar con tu conocimiento, con tu tecnología y tus recursos"

 

“Nuestra misión es crear estos dispositivos e innovar, estamos muy obsesionados con la parte de innovación y creación de dispositivos que nunca han existido”, comenta. A corto plazo, el fundador de la startup social busca que “todo el ecosistema nos acompañe”, ya sea como socios, donantes, voluntarios o compartiendo el proyecto en redes sociales para que otros lo conozcan y colaboren.

Además, la ONG se encuentra en contacto con atletas paralímpicos, medallistas y otras personas influyentes para que les ayuden a desarrollar prótesis de piernas, algo que Martínez siempre ha querido hacer.

“Nuestro slogan es que ayudar es demasiado fácil como para no hacerlo y, sobre todo, si tenemos estas nuevas tecnologías y la innovación. No hace falta que sea impresión 3D, todo lo que es el metaverso, el machine learning, el cloud, todas estas tecnologías tan accesibles que cualquier persona desde su casa puede aprender. Ojalá se desarrollen ideas a problemas que existen, no hace falta que busques algo al otro lado del mundo como fui yo a Kenia, sino que a lo mejor en tu barrio existe alguna problemática que puedes ayudar con tu conocimiento, con tu tecnología y tus recursos. Y yo creo que esa es la filosofía de la tecnología, que la base sea la empatía. Es algo muy importante que nos tiene que calar a todos y todas”, concluyó.



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