Entrevistas | Noticias | 30 OCT 2019

"Regulación, ¿para qué?, los ingenieros son más inteligentes que los políticos"

El 'gurú' tecnológico Guy Kawasaki charla con 'ComputerWorld' sobre emprendimiento, redes sociales y nuevas tecnologías.
Guy Kawasaki
Mario Moreno

 

“¡Qué buena época para estar vivos!”, repite en varias ocasiones Guy Kawasaki, gurú de la tecnología y exevangelista de empresas como Apple –entre otros cargos de peso–,durante la conversación con ComputerWorld; testigo feliz y sonriente de cómo la digitalización va abrazando a la sociedad. La cita tiene lugar en el marco del evento Mastercard Innovation Forum Spain 2019, celebrado hoy en Madrid. Kawasaki es experto también en marketing digital, oratoria y redes sociales. La publicación de 15 libros ha catapultado a la alfombra roja de la industria a este hawaiano, aunque de origen japonés, de 65 años. Ahora es evangelista de Canva, una compañía de diseño gráfico, y embajador de Mercedes Benz

Parco en palabras, más cómodo sobre el escenario ante audiencias masivas que delante de una grabadora, Kawasaki hace retrospectiva sobre su paso, en dos ocasiones, por la gigante compañía de la manzana. “La segunda vez que trabajé allí viví aquellos momentos en los que Apple parecía destinada a morir. Mi misión fue mantener viva la llama de los Macintosh”. La firma sobrevivió –hecho conocido por todo el mundo– y alumbró dispositivos disruptivos que han marcado el devenir del consumo electrónico. Ahora, que parece que se ha estancado, con el lanzamiento de nuevos productos similares a los anteriores pero con más potencia, la pregunta es obvia: ¿Sigue la compañía innovando? “Sí”, responde. “Su poder reside en haber creado categorías, más que herramientas. Pero, obviamente, tiene la presión de seguir creando tecnologías nuevas más allá de dedicarse a evolucionar sus soluciones”.

 

"Apple sigue siendo una compañía innovadora".

 

Precisamente esa es la definición de innovación para el gurú. El salto al siguiente escalafón no pasa por ofertar dispositivos más baratos, rápidos o grandes. “Es romper con lo que está haciendo todo el mundo para crear nuevas categorías”. Como ejemplo pone a Tesla, dirigida por el ínclito Elon Musk, que, en palabras de Kawasaki, “ha forjado la industria de los coches eléctricos”. “Tenemos que desterrar el pensamiento de que Tesla es la empresa que crea coches bonitos o cohetes. No. Va más allá, es un paradigma de disrupción”.

 

El mundo es para los emprendedores

Alrededor de estas grandes organizaciones se ha creado toda una nueva jerga empresarial en la que destacan términos como innovación, disrupción o experiencia de usuario. Su significado es patente, su aplicación no tanto, y muchas empresas históricas van perdiendo fondo en pos de las nativas digitales porque el diccionario no habla de cómo exprimir su valor. “Estas empresas tienen que empezar a convivir con grupos de jóvenes que se encierran en un garaje a dar forma a ideas que puedan acabar con su existencia”, augura. Caso práctico es el de las que se mueven en el tablero de la economía colaborativa. “Ahora ya no necesitas tener un hotel para entrar en el mercado del turismo. Las reglas del juego han cambiado”. “¡Qué tiempo para estar vivos!”, suelta la coletilla.

Para Kawasaki, optimista empedernido, es buen tiempo para todo mientras esté uno vivo. Cómo no para fundar una startup. Los emprendedores tienen a su disposición un nuevo ecosistema de creación para el que utilizan herramientas gratuitas, ya sean de redes sociales, de marketing o de equipos virtuales. Esto genera más competencia y, como dice, “cuanta más competencia mejor”. Pero, claro, ¿cómo diferenciarse en un ambiente sobrepoblado? “Los emprendedores tienen que ser únicos y aportar valor. Aunque puedan usar todo tipo de tecnologías también pueden llevar al mercado productos baladíes. Disponer de todo no significa hacer las cosas bien. Lo bien hecho requiere de arte y visión”.

 

“Prefiero estar en un mundo democratizado que en uno en que solo unos cuantos controlan la información”.

 

Kawasaki reconoce no conocer a fondo el panorama emprendedor español. “Si mis viajes a España duran 12 horas, ¿cómo voy a profundizar?", ríe. Pero sí que se atreve a dar ciertos consejos de mejora y apunta la mirada del país a la cuna tecnológica del globo, Silicon Valley. “Allí no son los mejores por tener más capital o mejores infraestructuras. Su éxito es su sistema educativo”.

 

Sobre redes sociales, futuro y ética

Abanderado de las redes sociales, el gurú quita hierro a los líos en los que éstas se han metido, convirtiéndose en nidos de desinformación. “¿Qué es la verdad? Es algo muy relativo”, replica. “Los conservadores tienen su propia verdad, los liberales la suya y hay gente que no tiene ninguna. ¿Cómo puedes regular un anuncio para que se ajuste a la verdad?” El escepticismo, asegura, tiene que ser de todos y para todo, sobre todo para los jóvenes. “No puedes creerte todo lo que ves en Internet, aunque no significa que no haya cosas ciertas. Wikipedia es lo más cercano a una fuente veraz”, apostilla (entre sus múltiples labores, Kawasaki también es miembro de Wikimedia Foundation, una organización de apoyo a Wikipedia). “En los temas controvertidos hay gente muy informada y si sueltas una mentira en Wikipedia te la borran en cuestión de segundos”, prosigue. “Prefiero estar en un mundo democratizado que en uno en que solo unos cuántos controlan la información”.

 

"El éxito de Silicon Valley no es su capital ni su infraestructura, sino su sistema educativo".

 

Preguntado por cómo ve el futuro de las sociedades, responde escuetamente que él no es ningún visionario. Aunque, añade, “Las tecnologías pueden crear un mundo mejor”. Su interlocutor espeta que quizás deberíamos ‘echar mano de’ o crear más leyes para preservar el buen uso de la tecnología y su ética y evitar que herramientas como la inteligencia artificial se conviertan en soldados de guerra, por ejemplo. “Esta es una discusión muy teórica, tú puedes ser negativo pero yo prefiero mirar el lado bueno de la tecnología”, indica. “Regulación, ¿para qué? Soy escéptico, los ingenieros son más inteligentes que los políticos”.



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