Tecnología | Artículos | 18 JUN 1999

Cosas que pasan

Eugenio S. Ballesteros.

EMC

Las fanfarronadas de directivos de compañías de nuestro sector son consustanciales con el apego al puesto y la necesidad de defenderlo todos los días . Si se trata de un recién llegado, o con escasa experiencia, o que prevé próximos cambios, o la empresa está inmersa en situaciones comprometidas de presente e incluso de futuro, es muy corriente oírles perorar marcando enfáticamente sus supuestas grandezas y lanzando mensajes de liderazgo por doquier . El coste es gratis y la permanencia en el puesto está por encima de cualquier otra circunstancia o consideración . Son capaces de hilvanar argumentaciones -y aprendérselas de memoria- y aseveraciones desproporcionadas o deformadoras de la realidad, en un intento supremo por captar la atención y, a ser posible, conservar clientes e intentar aumentar su número . Estos especímenes, fruto de situaciones personales -los vocacionales son menos- no renunciarán un ápice a su repertorio de martingalas en defensa de lo transcendente y fundamental para ellos: sus emolumentos mensuales . Contrastan estas actitudes con las de aquellos otros -con más seriedad, personalidad, y respeto al cliente- que abanderan la verdad y saben sacar partido de ella . Por su marcada diferencia con la tónica habitual, han sorprendido ciertos comentarios hechos por el Vicepresidente Ejecutivo de EMC Corporation, Robert M . Dukowsky, en su reciente visita a España . Dijo que, para impulsar el negocio en nuestro país, estaban intentando dar mayor visibilidad a la compañía, ya que es poco conocida . “Tenemos una compañía fuerte y vibrante a la que casi nadie conoce”, añadió . Esta confesión pública descubriendo una carencia importante en su organización de ventas, no le va a reportar ningún inconveniente, sino todo lo contrario . Los usuarios se darán cuenta de que, siendo evidente lo que comenta, no tiene temor a admitirlo por la reconocida categoría de sus productos . El problema se solucionaría subsanando las observadas lagunas en el capítulo del marketing, mediante una inversión suficiente . Algo que no sería traumático -referido a conceptos económicos- cuando la compañía, teniendo las ideas claras, no duda en invertir . Lo ha demostrado suficientemente en las elevadas cifras de millones de dólares que dedica al desarrollo de software . No parece complicado, por lo tanto, que se haga realidad el siguiente deseo del vicepresidente de EMC: “Los resultados de 1998 fueron muy buenos, ahora sólo hace falta que nos conozcan más” . Diferencia abismal de comportamiento entre quienes exageran o mienten por necesidad, y los que se sinceran públicamente porque tienen la intención de servir más y mejor a los clientes .



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