Negocio | Noticias | 15 ABR 2019

Ametic recomienda a las empresas disponer de planes de contingencia ante el 'brexit'

Tras la prórroga aprobada por el Consejo Europeo, Reino Unido tiene hasta el próximo 31 de octubre para aclarar cómo quiere seguir vinculado a la Unión. No obstante, todas las empresas, también las del sector TIC, deberían estar ya preparadas ante los distintos escenarios que puedan surgir, tal y como aconseja la patronal tecnológica.
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Créditos: John Cameron (Unsplash)
Esther Macías

La salida de Reino Unido de la Unión Europea aún sigue siendo una incógnita (más allá de que Bruselas ha aprobado una nueva fecha para que Londres decida cómo quiere desvincularse de la Unión), pero lo que está claro es que los efectos que tendrá en la industria tecnológica no son menores.

La incertidumbre que rodea toda la negociación del brexit ha motivado que las empresas, por lo general, no cuenten con planes concretos de contingencia y de actuación en el momento en que se materialice la salida del Reino Unido. De ahí que desde Ametic, una de las grandes patronales del sector TIC, recomienden en primera instancia que éstas soliciten toda la información del proceso y cambio de condiciones de las que dispongan las autoridades nacionales competentes con la mayor personalización posible hacia la actividad de la propia empresa. “Asimismo, es recomendable que todas las empresas con relaciones con el Reino Unido elaboren unos planes de contingencia detallados a la nueva situación, incluso en circunstancias de un brexit duro en que las dificultades de comercio sean las más adversas de los posibles escenarios”, apunta a ComputerWorld Antonio Cimorra, director de Tecnologías de la Información de la patronal tecnológica.

Preguntado por los posibles efectos del brexit en la industria TIC, Cimorra recuerda que los escenarios que se barajan son extremadamente distintos, en función de las condiciones en las que se produzca la salida. No obstante, apunta, “en cualquiera de los casos, el hecho de que el Reino Unido pase a tener la condición de ‘tercer país’ con respecto a la UE no será bueno para el sector, al endurecerse las condiciones de comercio entre los países y el tránsito en aduanas, tanto de mercancías, como de personas, las garantías de sus derechos de residencia, trabajo, etc.”.

Para el experto, “es previsible que las mayores consecuencias las tengan que afrontar las propias empresas del lado del Reino Unido con las dificultades de verse fuera del Mercado Único Digital, cuya consolidación es una de las prioridades de la UE, facilitando el flujo de datos, eliminando barreras al comercio interior de productos y servicios digitales, etc., lo cual podría llevar a muchas empresas a buscar el traslado fuera del país”.

Impacto directo en asuntos tecnológicos

Los citados efectos pueden considerarse de aplicación a cualquier sector de actividad, pero el brexit, asevera, tendrá sus consecuencias en temas específicamente tecnológicos, tales como la ciberseguridad (Directiva NIS y Cibersecurity Act), la e-salud (regulación sobre dispositivos tecnológicos en el ámbito sociosanitario), los datos (RGPD, privacidad, flujo y propiedad de datos), la e-accesibilidad e inclusión digital (European Accesibility Act), los estándares e interoperabilidad, el I+D+i (colaboración con entidades británicas en los programas europeos Horizon, FP, etc.), el geobloqueo y libre comercio digital en la UE, la formación e intercambio de estudiantes, la movilidad de los trabajadores y las compras públicas.

Dependiendo de la actividad y del tamaño de la empresa, éstas se verán afectadas de distinta manera, según señala Antonio Cimorra. “Las empresas de productos físicos, previsiblemente se verán más afectadas que las de servicios, al depender su actividad del movimiento de mercancías. Las de servicios se verán afectadas por las condiciones en que se permita o no el movimiento de ciudadanos hacia y desde el Reino Unido. Para las grandes empresas con centros de producción en el Reino Unido, se endurecerá el comercio con los estados miembros de la UE, como el tener que afrontar aranceles de exportación, llegando a tener que decidir si mover sus centros de producción a un país UE y las pymes se verán especialmente afectadas por las nuevas condiciones (más restrictivas) de las operaciones de exportación y exportación, así como de transporte y logística”.

Curiosamente, según afirma el experto de Ametic, en alguno de los escenarios que se barajan, el sector español de tecnologías podría verse beneficiado de trabajos que actualmente se encargan a empresas radicadas en el Reino Unido y que los clientes preferirían contratar a uno de los 27 países restantes de la UE, que seguirían contando con las ventajas legislativas y económicas que supone permanecer en la Unión. “También España puede beneficiarse como lugar donde ubicar los centros que se trasladen fuera del Reino Unido. Algunas ciudades y/o comunidades autónomas han venido promoviendo condiciones ventajosas para hacerlo”, recuerda.

 

Puede leer un reportaje completo sobre el ‘brexit’ y sus efectos en la industria TIC en el número de abril de ComputerWorld

 

 



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