Análisis
Dell Technologies

Dell Technologies, una historia de éxito "de libro"

Cinco años después de que se produjera la mayor compra en la historia del mercado de las TI, la adquisición de EMC por parte de Dell por 67.000 millones de dólares, repasamos las claves de éxito de esta operación y de la compañía fundada hace 37 años por el último pionero de la informática que sigue dirigiendo su propia empresa: Michael Dell.

Michael Dell

La de Dell Technologies es toda una historia de éxito, el sueño americano hecho realidad por su fundador y líder, Michael Dell, el último pionero del mundo de la informática que sigue todavía al frente de su propia empresa y que, además, ha sabido llevar a buen puerto su proyecto a pesar de los cambios de un sector dinámico y vertiginoso como pocos como es el de las Tecnologías de la Información (TI). 

“Arranqué Dell hace 37 años con 1.000 dólares. En 1984 los ingresos fueron de 6 millones de dólares. El año pasado, los ingresos fueron de 94.200 millones de dólares. Nada es imposible”, recuerda el propio Michael Dell en su cuenta de Twitter este año en el que el directivo ha publicado un libro sobre su historia de liderazgo (Play Nice But Win, algo así como ‘juega limpio pero gana’) y en el que se cumplen cinco años desde que su compañía renaciera como Dell Technologies, tras la compra del gigante del centro de datos EMC por 67.000 millones de dólares

Esta adquisición, la más cara realizada en la historia del sector de la informática, ha supuesto todo un desafío para Michael Dell, que se ha visto obligado a transformar por completo la compañía para abarcar toda la cadena del mercado de TI, desde el PC hasta el centro de datos, y que le ha llevado a tomar decisiones de “alto voltaje”, como recuerda a ComputerWorld el analista Fernando Maldonado, de IDG Research. “El caso de Dell es de libro; desde luego, digno de estudio”, afirma el experto, que recuerda que a su líder no le ha temblado el pulso a la hora de tomar decisiones arriesgadas como fue, poco después del anuncio de que había completado la compra de EMC, la salida de la bolsa de la compañía resultante, Dell Technologies, para evitar la presión de los accionistas y poder tomar las decisiones adecuadas e innovar en un momento de alta incertidumbre.

Pocos líderes se atreven a realizar estos movimientos y hacer que su empresa deje de cotizar durante cinco años para luego volver a bolsa y encima lograr un crecimiento de las acciones reseñable (un 140% desde 2018)”. Porque en la actualidad, apostilla el analista, el valor de Dell Technologies es de 80.000 millones de dólares, más de cuatro veces que el que tenía cuando pasó a ser una empresa privada. “Esto es una muestra de que el mercado ha validado la estrategia de la compañía”.

 

La hiperconvergencia como motor de Dell

Si hay un proceso que Michael Dell ha sabido acometer como pocos directivos es la permanente reinvención de la compañía durante sus casi cuatro décadas de existencia, aunque la última gran transformación de esta empresa que nació ligada al mercado de los ordenadores personales (fue muy innovador en su tiempo su modelo de venta directa) fue su entrada en el ámbito del software y el hardware empresarial, con la compra del gigante de infraestructura de TI EMC en 2016. “Con la adquisición de EMC y de las empresas de ésta, como VMware, Dell se ha logrado posicionar muy bien en el mercado de la hiperconvergencia y del modelo de cloud híbrida”, expone Maldonado, que apunta que gracias a este movimiento ahora la empresa ofrece desde servidores y unidades de almacenamiento de datos hasta infraestructura en la nube y software de procesamiento de datos. 

La absorción, sin embargo, ha tenido unas consecuencias financieras que ahora Dell trata de subsanar en parte con la escisión de VMware, anunciada hace unos meses. “Esta separación que, obviamente tiene un motivo económico, pues la compra de EMC fue muy cara, sobre todo persigue aportar mayor libertad tanto a Dell como VMware en la elección de sus partners y en la llegada que tienen al mercado. Hay competidores de Dell, como HP, con los que VMware no podía asociarse libremente y viceversa, como pasa con Dell y Microsoft, que es rival de la empresa de virtualización”, explica el analista. Este cree que este proceso de desvinculación de VMware no será inmediato, sino que llevará un par de años y que no afectará, desde luego, al propio Michael Dell, que sigue reteniendo casi la mitad de las acciones de la compañía de software.

“En realidad —apunta— la estrategia que ha dado a conocer Dell con la separación de VMware no es muy distinta de la emprendida en los últimos años por otros gigantes de las TI como HP e IBM, que han ido vendiendo algunas de sus empresas porque si algo está claro en el mercado de la informática es que los mastodontes tienen más dificultades en un entorno, como el actual, que exige dinámicas distintas”.

Para VMware, añade el experto de IDG Research, también será muy positivo en el sentido de que por fin podrá llegar a importantes acuerdos con los hiperescalares de cloud (AWS, Google…) que desarrollan su propio hardware para dar sus servicios de nube, un mercado donde las máquinas de Dell apenas tienen cabida. “Dell sí tendrá oportunidades, sin embargo, en el mundo de las telecos, que sí ofrecen servicios de cloud pero con infraestructura de los gigantes de la informática”, añade el analista.

De cara al mundo híbrido que se atisba, en el que las organizaciones combinarán la apuesta por la nube pública con la nube privada, Dell tiene un gran futuro por delante, según Maldonado. “Dado que la infraestructura de los clientes va a ser híbrida, estos necesitarán centros de datos virtualizados y automatizados, un mercado donde Dell tiene mucho que decir y donde el software tiene un componente importante”.

 

Desafíos y lecciones aprendidas

Obviamente, Dell también deberá afrontar desafíos, más allá de mantener el equilibrio en un mercado híbrido y cambiante en el terreno del centro de datos y en el que se está acelerando el salto a cloud en muchas empresas. La pandemia, que ha traído consigo un impulso inusitado del teletrabajo, con la consiguiente demanda de compra de equipos (PC, portátiles…) también ha propiciado problemas en el suministro de los componentes necesarios para fabricar estos dispositivos. “La crisis sanitaria y sus repercusiones han afectado a la producción de equipos, que ha pasado del just in time al just in case”, indica Maldonado, “así que Dell deberá también hacer frente a esta problemática”.

Respecto a las lecciones que se pueden aprender del último lustro de Dell, Maldonado lo tiene claro: “Hay una evidente para los líderes de las tecnológicas y es que tienen que tener coraje”, apunta, recordando que la jugada de Michael Dell de hacer privada la compañía para luego volverla a sacar a bolsa ha sido excelente porque “en un mercado tan dinámico como este las empresas no pueden innovar si ceden a la presión de los reportes trimestrales”.

“Desde luego, de lo que hay que ser consciente es de que no se puede liderar empresas bajo los paradigmas de hace diez años”, añade. Y esto solo algunos líderes lo saben y actuan en consecuencia, y uno de ellos es, sin duda, Michael Dell.

 


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