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Estados Unidos estudia destinar 50.000 millones de dólares para producir sus propios chips

Prepara una legislación para impulsar de forma significativa la producción e investigación de chips semiconductores en el país durante cinco años.

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Créditos: Brian Kostiuk (Unsplash).

“La industria estadounidense ha sufrido de forma bastante espectacular la escasez de chips. Sencillamente, no podemos depender de los procesadores extranjeros para los chips. Esta enmienda se asegurará de que no tengamos que hacerlo". Con estas palabras el líder demócrata del Senado estadounidense, Chuck Schumer, daba a conocer a última hora de ayer una legislación (Endless Frontier Act) para aprobar que se destinen 52.000 millones de dólares para impulsar de forma significativa la producción e investigación de chips semiconductores en Estados Unidos durante cinco años.

Esta propuesta de financiación de emergencia se incluirá en un proyecto de ley revisado de más de 1.400 páginas que el Senado va a retomar esta semana, como informa Reuters, y que persigue destinar 120.000 millones de dólares en investigación y tecnología avanzada para que Estados Unidos compita mejor con China. La propuesta incluye 49.500 millones de dólares en créditos suplementarios de emergencia para financiar las disposiciones sobre chips que se incluyeron en la Ley de Autorización de la Defensa Nacional de este año, pero que requieren un proceso separado para obtener financiación. El presidente Joe Biden también ha pedido 50.000 millones de dólares para impulsar la producción e investigación de semiconductores.

"Hay una necesidad urgente para nuestra seguridad económica y nacional de proporcionar financiación para implementar rápidamente estos programas críticos. El Partido Comunista Chino está invirtiendo de forma agresiva más de 150.000 millones de dólares en la fabricación de semiconductores para poder controlar esta tecnología clave", reza un resumen del proyecto de ley publicado el martes. De hecho, los partidarios de esta medida recuerdan que mientras en 1990 Estados Unidos tenía una cuota del 37% en la producción de semiconductores y microelectrónica, en la actualidad, apenas el 12% de esta tecnología se fabrica en Estados Unidos.

El proyecto de ley también incluye 1.500 millones de dólares de financiación de emergencia para ayudar a impulsar alternativas occidentales a los proveedores de equipos chinos Huawei Technologies y ZTE, con el objetivo de acelerar el desarrollo de un modelo de arquitectura abierta (conocido como OpenRAN) respaldado por los operadores estadounidenses.

En palabras de Schumer: "Si no damos un paso adelante de manera grande y audaz, corremos el riesgo de perder una generación de empleos bien remunerados, millones y millones de ellos".

 

Japón lanza un guante a Estados Unidos

Japón es otro país que ha manifestado su intención de apoyar la producción nacional de semiconductores avanzados y baterías, según informa el diario Nikkei. Persigue amortiguar así la escasez de chips que ha afectado a las principales industrias del país y del mundo y que podría durar meses o incluso años.

Mediante la financiación del desarrollo de tecnologías de fabricación, el Gobierno nipón espera invitar a los principales fabricantes estadounidenses a establecerse en el país. El objetivo es garantizar la seguridad económica reforzando las cadenas de suministro en el marco de una alianza entre Estados Unidos y Japón.

En la actualidad Japón tiene un fondo de 1.800 millones de dólares para ayudar a su industria nacional de fabricación de chips. 

 

¿Y qué pasa con Europa?

La Unión Europea está trabajando en una alianza de sus estados miembro para relocalizar la producción de microprocesadores en la región. Thierry Breton, comisario de Industria, aseveró a finales de abril que 22 países, entre los que se encuentra España, están inmersos en la elaboración de este acuerdo para reducir la dependencia actual de proveedores asiáticos.

En la actualidad, en Europa solo se produce el 10% de los procesadores de todo el mundo y el objetivo que se ha marcado la Comisión Europea es llegar al 20% en 2030. La idea de la Comisión es atraer a compañías como la estadounidense Intel o la taiwanesa TSMC para que establezcan fábricas en suelo europeo. Otras empresas con las que Breton está manteniendo conversaciones es con las holandesas ASML y NXP, también fabricantes de chips. 

 

 


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