Negocio | Noticias | 13 MAY 2020

Incertidumbre en el ecosistema emprendedor frente a la crisis del coronavirus

La recesión económica a la que nos enfrentamos, aunada a las medidas de cuarentena y distanciamiento social, provoca que las ‘startups’ tengan que redefinir modelos de negocio y buscar nuevos canales digitales.
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Mario Moreno

Incertidumbre es, quizás, la palabra que mejor define al sentir de millones de personas en todo el mundo que han visto cómo se paralizaban sus rutinas, relaciones e incluso sueños en pos de cumplir las estrictas normativas de cuarentena que los gobiernos han decretado para frenar una pandemia, la del coronavirus, que ha segado ya la vida de cerca de 220.000 mil ciudadanos de todo el globo. España es uno de las países más afectados y, a la crisis sanitaria le sucederá una económica que nos hará retroceder a niveles de 2008, cuando los cimientos del sistema financiero temblaron y estuvieron a punto de derrumbarse.

Los datos de la última EPA (Encuesta de Población Activa) son claros; la tasa de desempleo actual se sitúa en el 14,41%, con un total de 3.313.000 parados, sin contar con los ERTE, y el último trimestre ha destruido 285.600 empleos. Un panorama poco alentador, sobre todo para aquellos que tienen en mente, o han puesto en marcha hace relativamente poco su propia startup.

Según datos del Observatorio de Startups de la Fundación Bankinter, la captación de inversión del ecosistema emprendedor del primer trimestre del año ha sido de un 50,1% menor que en los tres meses anteriores. Pero aun así, sigue siendo un 22,2% superior al importe captado durante el mismo período de 2019. En cualquier caso, asegura Javier Megías, inversor y director del Programa Startup de la Fundación Bankinter Innovación, no deberíamos asociar la disminución de volumen de inversión temporal a su fracaso, ya que su devenir depende más del mercado que del hecho de que se alarguen los procesos de captación. “Aunque la financiación externa es un elemento muy importante para este tipo de empresas, no es la única forma que tienen de sobrevivir, muchas de ellas financian un parte o toda su estructura de costes con ingresos de sus clientes”, aclara. “Es cierto que algunos inversores profesionales han parado sus operaciones brevemente para focalizarse en hacer un triaje de su porfolio y analizar el impacto de la situación, pero muchos seguimos invirtiendo activamente. Donde puede haber un impacto más importante es en las fases muy iniciales, que dependen en gran medida de inversores particulares”.

Sin embargo, el tiempo y los sucesos corren en su contra. Por ejemplo, y tal y como expresa Ángel Niño, concejal de Innovación y Emprendimiento del Ayuntamiento de Madrid, cada día de confinamiento tiene un coste superior a 400 millones de euros para la capital. Y casi dos meses de cuarentena pueden suponer, sin paños calientes, un claro estancamiento y retroceso para el ecosistema.

Otro hecho relevante es la cancelación de eventos relacionados con el sector, como el Mobile World Congress o el 4FYN, asociado a este. “Se han podido perder algunas relaciones que se establecen entre startup e inversores, pero creo que el sector ha reaccionado de forma admirable, y sin querer sustituir el papel del MWC, ha lanzado iniciativas como Barcelona Tech Spirit o convocatorias como The Others”, apostilla Megías.

En este sentido, Niño también cree que las concentraciones virtuales pueden servir de impulso. “La digitalización a la que se van a ver forzadas todas las industrias va a generar que muchas startups puedan ofrecer sus soluciones y metodologías a organizaciones que no las tenían previstas en sus hojas de ruta”. Es aquí donde reside la clave para el éxito del ecosistema aprendedor en los meses venideros: en la innovación, redefinición de modelos y búsqueda de nuevas oportunidades.

 

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