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2022

2022, tecnologías para nuevos espacios

Este año no será de ruptura o de grandes disrupciones tecnológicas, pero sí de importantes avances, especialmente ante los nuevos espacios que se van abriendo.

futuro

En primer lugar, ante la pandemia de la COVID-19, se anuncia la llegada de nuevas vacunas no necesariamente basadas en la técnica tradicional o del ARNm (ARN mensajero, sobre las que se van a construir vacunas para otras enfermedades, en lo que está siendo ya un renacimiento de la ciencia y tecnología de las vacunaciones), sino otras, incluida la española Hipra que, una vez superados los ensayos en humanos, se puede empezar a comercializar en marzo, mientras otras como las del CSIC, siguen avanzando. Es de esperar también que China haya desarrollado sus vacunas contra la pandemia basadas en el ARNm. Y sigan desarrollándose nuevos tratamientos antivirales, que permitirán combatir la pandemia. Pero la vacunación universal, global, en que con tanto empeño y razón insiste la OMS, aún queda lejos.

Este tiene que ser el año de verdadero despegue del plus de conectividad móvil que supone la tecnología 5G, no tanto para las personas, sino para ese espacio que se ha convenido en llamar el Internet de las Cosas (IoT, de sus siglas inglesas), incluidos los avances en los vehículos conectados, cuando no aún de conducción autónoma. En este ámbito de la conectividad, sigue la carrera espacial en la que participan no solo estados sino grandes empresas. El objetivo no es solo la Luna o Marte y sus minerales, o el nuevo telescopio espacial James Webb que reemplazará el Hubble y nos permitirá adentrarnos en otros secretos del universo cuando en unos meses empiece a enviar nuevas imágenes. Sino algo que ya ha empezado Elon Musk y su Starlink: proporcionar una cobertura de Internet auténticamente global con constelaciones de millares de microsatélites (que están causando ya algunos problemas de tráfico en el espacio ultraterrestre).

En materia de conectividad, también se avanza hacia la Web 3.0, que permitirá avanzar en lo que en unos años va a ser una nueva realidad (o irrealidad): el metaverso, otro nuevo espacio, en el que la gente, en unos años -no muchos-, pasará inmersa cada vez más tiempo en mundos virtuales con avatares. Algunas big techs, como Meta (Facebook) y Microsoft están realizando grandes inversiones para el metaverso, y diversos fabricantes de dispositivos (como Apple), con gafas, sensores y nuevos aparatos también, tal como se ha visto en el CES 2022, la gran feria mundial de electrónica, celebrada en las Vegas.

 

"Este año tiene que ser el del despegue del plus de la conectividad móvil que supone la tecnología 5G"

 

 

Otro gran desafío que tiene la humanidad, y que requiere una respuesta tecnológica además de cambios en nuestra forma de vivir consumiendo, es la lucha contra el cambio climático. Según el reciente informe State of Climate Tech de PwC, unos 6.000 inversores han invertido alrededor de 222.000 millones de dólares en 3.000 startups de tecnología climática. La financiación para estas ha aumentado un 210% en el último año, con avances notables en las tecnologías solar, eólica y de baterías, además del hidrógeno, la energía nuclear de próxima generación y la captura de carbono.

Se va abriendo paso la constatación de que la digitalización es una fuente de creciente consumo de electricidad y de emisiones de gases de efecto invernadero. Diversos estudios apuntan que el sector digital en su totalidad consume un 3% de la energía primaria global y un 10% de la energía eléctrica -con un aumento de 9% al año-, y genera de 3% a 5%, según los análisis, de las emisiones globales de CO2, más que el tráfico aéreo. Y ello no solo por las criptomonedas, que consumen más electricidad que países enteros, o por el uso de los medios digitales, sino también por la fabricación de los dispositivos. Es un tema que se está abriendo paso -la presidencia francesa de la UE lo ha planteado para este semestre-, no solo por las empresas que iban por delante de los estados en sus procesos de descarbonización. El nuevo gobierno de “coalición semáforo” alemán ha incorporado este tema en su programa.

Y claro, seguirán los avances hacia ciudades inteligentes, que venían de antes de la pandemia, pero que se ven acelerados por los cambios en la fisionomía del espacio urbano derivados, por ejemplo, del mayor impacto del trabajo en remoto

Naturalmente, siguen los avances en la carrera hacia el dominio de la computación cuántica, en unos primeros momentos como complemento a la clásica, con (no sabiendo realmente lo que está haciendo China en este campo que considera prioritario) IBM en cabeza, pero también Microsoft y Alphabet (Google).

La pandemia ha hecho aparecer carencias en los suministros de los esenciales chips para todo tipo de aparatos, dispositivos, por lo que se están realizando avances en la construcción de fábricas de chips en Europa, en Japón, y en EE UU, para reducir la dependencia en las de Taiwán y de Corea del Sur. La Unión Europea está desarrollando un IPCEI (Proyecto Importante de Interés Común Europeo) en microelectrónica, a lo que Francia y Alemania quieren dar un impulso en este año.

Otro objeto de competencia que está cambiando es el de los grandes centros de datos (otro espacio en sí, casi todo en manos estadounidenses o chinas), que a su vez consumen grandes cantidades de electricidad en su refrigeración, con los efectos señalados. Se está avanzando en la constitución de centros de proximidad, más pequeños, que permitan que los datos no tengan que viajar por medio globo para satisfacer el usuario (un correo electrónico recorre de media 15.000 kilómetros). Algo que interesa a España especialmente, perjudicada por su clima más caluroso. Los datos van a ser otra de las grandes batallas este año. De hecho, la UE está lanzando otro IPCEI sobre infraestructuras y servicios en la nube de próxima generación.

 

"España tiene el reto de industrializar la digitalización"

 

 

Cabría añadir cuestiones de ciberseguridad, privacidad, ingeniería de la inteligencia artificial (IA) y una mayor automatización de tareas ante la falta de mano de obra, entre otros avances tecnológicos de un año gozne.

Para España, este es un año muy especial, en el que ha de desplegar las inversiones (un 40% en digitalización) derivadas del Fondo Next Generation de la UE, el paso de la planificación a la ejecución de los programas, con los que se trata no solo de digitalizar la sociedad y la economía, sino también de contribuir a fabricar más -nacionalmente y en consorcios europeos e internacionales- lo que necesitamos para ello, es decir, lo que se puede llamar la industrialización de la digitalización. 

 

 

El autor de este artículo es Andrés Ortega, investigador sénior asociado del Real Instituto Elcano y director del Observatorio de las Ideas. Es autor de 'La imparable marcha de los robots' (2016). 



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