Consultoría | Artículos | 03 ABR 1998

Cuestionando el outsourcing

El escrito del Banco de España dirigido a bancos y cajas de ahorro advirtiéndoles de las cautelas que deben tomar en los contratos de outsourcing, unido al estudio de ProfIT Gestión Informática en el que se recoge que el 50% de las empresas que han optado por la subcontratación externa de parte o la totalidad de los servicios, consideran que los resultados son frustrantes en el plazo de tres años, ha vuelto a poner de actualidad el tema sobre los pros y contras en la utilización de este tipo de servicios . Lo recomendable en estos casos es no dejarse impresionar excesivamente con la lectura de titulares impactantes, aunque sí deben mover a un análisis mesurado del contenido de los mensajes y sus posibles intenciones . El escrito de Luis Angel Rojo, Gobernador del Banco de España, no tiene porqué preocupar a las empresas que ofrecen servicios de outsourcing porque el objetivo que persigue atañe sólo a que se le presten las máximas facilidades en sus acciones de inspección y control . El sector de bancos y cajas de ahorro se ha caracterizado por su pragmatismo y permanente obsesión por optimizar la rentabilidad . Sus pasos no se improvisan y el tiempo no suele ser un factor presionante . Por eso, cuando se materializan sus decisiones, los márgenes de error tienen que ser mínimos . Cuando este sector se ha decantado de manera concluyente por el outsourcing, tiene que aceptarse como axioma incontrovertible que la experiencia es positiva y, consecuentemente, no se adivinan razones a corto plazo que pudieran hacer cambiar el rumbo que siguen, por estimarlo el mejor de los posibles . Facilitarán, eso sí, las pretensiones del Banco de España, sin menoscabo de la preservación de sus legítimos intereses . Del estudio de ProfIT hay que extraer un mensaje positivo ya que también se dice: “La situación puede agravarse de forma alarmante durante los dos próximos años, si se tiene en cuenta que la externalización de distintas necesidades de TI va a ser una práctica casi obligada en más de un 90% de las empresas españolas” . Por lo que, vaticinándose unas magníficas expectativas de negocio para el outsourcing, se impone la estricta regulación entre las partes, clientes y suministradores, de unas reglas del juego perfectamente estudiadas, para evitar sorpresas desagradables . Con un permanente equilibrio entre la confianza y el control, se podrán alcanzar los objetivos apetecidos y colmar los deseos del cliente . Para ello, además de elaborar conjuntamente un análisis previo y exhaustivo, tendrán que recoger en el contrato el compromiso del outsourcer de ir incorporando puntualmente nuevas tecnologías, con el fin de que el cliente no corra el peligro de que se resientan sus mecanismos generadores de buenos resultados, ni se disminuya su competitividad . Un contrato bien redactado es la garantía para que ambas partes permanezcan satisfechas .



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