Consultoría | Artículos | 23 FEB 2007

Diagnóstico de las políticas corporativas de outsourcing

Fernando Cruz.
La contratación de proveedores externos para adaptar las capacidades de TI a los requisitos del negocio es una práctica cada vez más extendida entre las empresas. Sólo en España, la demanda de consultoría de outsourcing en 2005 creció un 15% y no es de extrañar, ya que la externalización da un rápido acceso a tecnologías y know-how de última generación, mientras la empresa se vuelca al 100% en su core business. La generalización del outsourcing de TI, sin embargo, no ha ido pareja a la satisfacción del cliente. Pocos de los proyectos alcanzan los objetivos planteados, mientras una parte directamente fracasa. En el último estudio de Orbys Consulting, un tercio de las empresas europeas consultadas admitió que el outsourcing no ha cubierto sus expectativas y un 23% revirtió el proceso de externalización.

Principales dificultades en la externalización
Las principales dificultades que encuentran las empresas en el outsourcing se refieren a: la falta de alineación entre el departamento de organización y sistemas y las estrategias corporativas; a las dificultades generadas en la selección y gestión de los socios tecnológicos, sobre todo en los grandes proyectos de externalización de TI, y a las relaciones deficientes entre la empresa y el proveedor de servicios de outsourcing. Un factor clave para evitar estas dificultades y asegurarse una política de outsourcing de TI exitosa en el corto, medio y largo plazo, es el establecimiento de unos mecanismos adecuados de análisis y revisión periódica. Dichos mecanismos deben permitir diagnosticar fácilmente y en todo momento la adecuación de los procesos de externalización de TI y de los proveedores externos concretos a las necesidades específicas de la empresa y a las nuevas oportunidades del mercado.

Diagnóstico inicial y revisión continua
Un buen análisis inicial, interno o con el apoyo de expertos, no sólo permite descubrir las mejores opciones de outsourcing para las diferentes actividades, sino que además da una visión de los niveles de capacidad requeridos internamente y externamente. Algunas empresas cuentan con una estrategia bien definida, mientras que en otras ésta es el resultado de la acumulación histórica de varios contratos, pero sea cual sea el punto de partida, la empresa debe asegurarse de que su política de externalización está adecuadamente establecida en función del negocio y la estrategia corporativa; del departamento de organización y sistemas y de sus capacidades; del mercado externo, y de las posibilidades que el mismo ofrece en cuanto a proveedores de servicios externos.
El trabajo de análisis no acaba con la implantación de la estrategia adecuada. El ciclo de vida de las estrategias de provisión es limitado, ya que la dinámica del negocio o las nuevas opciones de suministro como el offshoring o nearshoring, requieren que las estrategias de externalización se revisen periódicamente para poder potenciar los aspectos más beneficiosos o implantar las medidas correctivas necesarias.


F. Cruz es director general de Synotion España.

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