Consultoría | Artículos | 15 JUN 2011

"Outsourcing" de personal y formación

Todo un balance entre el crecimiento y el riesgo
Moisés Camarero.
En estos tiempos de agitación económica, muchas compañías se plantean como estrategia general conservar y defender su negocio, reduciendo riesgos. Otras en cambio quieren aprovechar las circunstancias para innovar y crecer adquiriendo alguna ventaja competitiva o mejorando su posicionamiento en el mercado. En ambos casos, la gestión del talento es un elemento crucial.
Para empezar, cabría pensar en el tipo de estrategia que se sigue cada organización: si la estrategia como directivo es conservadora y no se dispone de una buena cantera de profesionales, se debe hacer todo lo posible por añadir valor a los empleados clave y maximizar el atractivo de la compañía como empleador para mitigar riesgos y añadir valor. En cambio, si la estrategia es agresiva, se debe incrementar el “sex appeal” de la compañía de cara al mercado laboral. De nuevo, y en ambos casos, la formación y el outsourcing son elementos de gran peso que muchas veces se infravaloran gravemente, debido en la mayor parte de los casos, al desconocimiento del poder de estos instrumentos.

Externalización
En ocasiones, especialmente en tiempos revueltos, se producen movimientos de personas entre compañías, haciendo que algunos se pregunten: ¿por qué han perdido un equipo humano valioso que, además, se ha ido a su competencia? De ello hay muchos ejemplos en los que la razón económica no es la principal causa. Los responsables de las organizaciones no deben olvidar que la inversión en formación no sólo añade productividad y competitividad sino que aumenta el compromiso mutuo entre empleado y su empresa, además de estimular la imaginación y la creatividad, generando valores mucho más allá de lo evidente. Un plan de formación bien articulado maximiza el valor de cada empleado con una inversión relativamente pequeña.
Otros elementos esenciales a la hora optar por la externalización de una parte de los recursos humanos son los objetivos del negocio. Si éstos pasan por implementar algunos proyectos importantes o crecer mitigando riesgos lo lógico es contar con compañías expertas en outsourcing de personal especializado. Éstas seleccionarán personas formadas, con experiencia y de un perfil ajustado a las necesidades y también eliminarán de antemano personas que no se ajusten a los objetivos del negocio. El principal valor es el reducir pasivos laborales y legales, muy evidentes a la luz de las últimas sentencias del Tribunal Supremo, a la vez que se añade seguridad al proyecto y se reducen el time-to-market. Por otro lado, no es raro que la división de outsourcing de muchas empresas de TI lleve años trabajando de la mano con la división de integración, por lo que podrán ofrecer asesoría y experiencia en proyectos similares.
Por ejemplo, muchas veces las organizaciones necesitan perfiles muy alejados del core business; un administrador de bases de datos para un proyecto concreto de ERP en una gran compañía de seguros, o de fabricación de piezas automotrices, por citar alguno concreto. En estas circunstancias puede no disponerse de headcount por exigencias de “los jefes”, que tiene que mantener unos determinados ratios de valor por empleado. Es muy posible que la duración del proyecto no justifique la creación de un puesto de trabajo. Por otro lado, las posibilidades de que el departamento de RR.HH seleccione a la persona más adecuada y al coste más competitivo para un puesto especializado de TI no son altas; lo extraño sería lo contrario, ya que el core business de la compañía es otro. En estos casos, hacer outsourcing con un experto es una buena idea que ahorra tiempo, riesgos y, con bastante seguridad, también costes. En este marco, no es de extrañar que muchos de los clientes ahorren grandes cantidades de dinero subcontratando proyectos completos. Lo que más suelen destacar son la velocidad y flexibilidad de este modelo y el extra de motivación y actitud respecto a recursos de otras áreas.

Inversión en formación
Contrariamente a lo que se pueda pensar, la inversión en formación y en outsourcing aumenta en periodos de crisis y aumenta mucho más en las compañías más admiradas, aquellas que crecen y mejoran sus beneficios precisamente en estos tiempos convulsos. Muchos se preguntan cómo lo hacen y es tan sencillo como optar por potenciar la formación y activar el outsourcing. El valor del manager es el de su equipo. Si sus recursos humanos son pobres en términos de valor profesional, el resultado de su trabajo también lo será, querámoslo o no.


Moisés Camarero, director general de Compusof.

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