Especial CW Metaverso 2022

De la popularización de un término literario a la construcción de una nueva realidad

La nueva era de Internet, definida como metaverso, se basará en el empoderamiento de los usuarios y de sus experiencias. La inversión ya fluye, pero la pregunta es cuándo aterrizará y qué forma final tendrá.

especial metaverso

Fue el escritor estadounidense Neal Stephenson el primero que introdujo el término más de moda en la actualidad de la industria TI y, por qué no, de la sociedad en su conjunto: metaverso. Lo hizo en 1992 con la publicación de la novela Snow Crash. En su relato, habla de una versión de realidad virtual de Internet donde existe un universo alternativo en un espacio compartido en el que se utilizan conceptos del mundo real como carreteras, edificios, habitaciones y objetos cotidianos. Las personas se mueven en él como avatares que pueden interactuar con otras personas y con otros agentes de software. Pero, a pesar de que fue este libro el que puso nombre al fenómeno, el metaverso ha sido un elemento básico de la ficción cyberpunk desde la década de 1980; desde autores como William Gibson hasta sagas cinematográficas tan populares como Matrix o la reciente Ready Player One, de Steven Spielberg.

Estas son solo unas pocas de las muchas referencias culturales que se pueden encontrar al respecto. Ejemplos que pueden actuar de predictivos o de pioneros si tenemos en cuenta que la realidad de Internet en unos pocos años se puede asemejar bastante a lo que, en principio, nació como una utopía. Nos encontramos a las puertas de la Web 3, sucesora de la Web 2, que tratará de empoderar al usuario y poner sus vivencias en el corazón de un mundo virtual más descentralizado. “Vamos hacia un Internet tridimensional, que va un paso más allá de la compartición de documentos para ir a la compartición de experiencias”. Así lo define Fernando Maldonado, analista principal de IDG Research, quien pone el acento de esta revolución en uno de los principales actos de marketing y comerciales de los últimos tiempos.

Y, es que, para rescatar el término, o para volverlo a poner en el foco mediático, el ínclito Mark Zuckerberg cambió el nombre de su compañía matriz, Facebook, por Meta, en un intento por dar visibilidad a la nueva estrategia de la compañía y separarla de la archiconocida red social. Además, anunció la contratación de 10.000 profesionales en Europa para la construcción de su propio metaverso. En cualquier caso, asevera Maldonado, este es solo el caso más publicitario, pero el metaverso no puede descansar bajo el paraguas de una sola compañía, sino de toda la industria. “Hay muchos grandes jugadores que están apostando muy fuerte”. De hecho, la nueva Meta, que ha hecho de España su centro neurálgico de esta nueva concepción de Internet con la apertura de un laboratorio, se ha asociado con Telefónica para el establecimiento de un hub en la capital para acelerar la preparación de la red y los dispositivos del ecosistema.

Víctor Javier Pérez, experto en realidad virtual y coordinador del Metaverse Executive Program de la escuela de negocios ISDI, explica que, aunque Zuckerberg hablara de un único metaverso, empujado por su firma, la realidad es que se habla de “metaversos en plural o protometaversos”. Eso está claro, anuncia, “por ello el principal reto va a ser la interoperabilidad de los mismos, que se hablen entre ellos”. En este sentido, dice, el sector TI se está acercando al aperturismo, “porque es la única vía por la que esta visión puede llegar a triunfar”.

 

“Vamos hacia un Internet tridimensional, que va un paso más allá de la compartición de documentos para ir a la compartición de experiencias”

 

Fernando Maldonado, analista principal de IDG Research

 

¿Cuándo llegará?

Tan acuciante parece esta realidad que un informe elaborado por Analysis Group y financiado por la propia Meta estima en tres billones de dólares la contribución del mercado del metaverso para 2031, lo que supondría un 2,8% del PIB global en sus primeros diez años. Eso sí, el estudio pone como condicionante que la revolución comience muy próximamente. Sin embargo, el analista de IDG Research no se atreve a dar una fecha para su llegada. “Al final, hablamos de un experimento, aunque, si miramos el volumen de inversión que se está haciendo, vemos que no es erróneo hablar de este concepto. Cuando uno hace una apuesta tan importante sobre algo tan incierto es porque de alguna manera se va a monetizar el gasto, sea en forma de metaverso u otra. Actualmente, la filosofía es actuar en grande pero pensar en pequeño. En el momento en que no haya innovación la Bolsa se viene abajo”.

Además, añade, este nuevo mundo depende de muchos actores tecnológicos. Es más, Pérez apunta que una de las claves está en el hardware, “que tiene que evolucionar para que las cosas que nos imaginamos hoy se hagan posibles”. Lo cierto, cree, es que este mercado sí que se está moviendo muy rápidamente para que todo se alinee y podamos hablar de metaverso como tal en un plazo de un lustro. “Nos encontramos como en el año 1995 cuando hablábamos de Internet, a las puertas de una suma de revoluciones que también tiene que ver con tecnologías como blockchain, la inteligencia artificial (IA), 5G o la nube, entre otras. Una de las cosas que se comenta es que la realidad aumentada (RA) va a ser el factor fundamental”.

 

"El principal reto va a ser la interoperabilidad de los metaversos, que se hablen entre ellos"

 

Víctor Javier Pérez, coordinador del Metaverse Executive Program en ISDI

 

 

Un desafío transversal

Otra de las claves, apuntan ambos expertos, pasa por la legislación y la privacidad. El consumidor se ha empoderado respecto a sus datos, dice Pérez, y ya no tolera ciertas prácticas de antaño. “Hay aplicaciones que no se están sacando adelante, y un ejemplo de ello es Meta, por temas legales”. De hecho, y en una reciente entrevista con ComputerWorld, Carme Artigas, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, concluía que “el metaverso está bien para orientar las inversiones a nuevos campos, pero sin regulación no va a ser posible”. Es más, afirma: “Para mí, hay una parte muy importante de hype, de vender la piel del oso antes de haberlo cazado. Las tecnologías de realidad virtual y aumentada están aún en una fase muy incipiente. Sin embargo, todo esto se va a poder desarrollar con 5G. La gran oportunidad va a ser esta, que va a poder permitir desarrollar todos estos entornos sin latencia”.

En cualquier caso, no solo la industria tecnológica está apoyando para que el metaverso se haga realidad lo antes posible. “Ya está cambiando la percepción, pero hace unos meses este universo se veía más como un nicho gamer y para la Generación Z con plataformas como Fortnite”, declara el experto del ISDI. “Está claro que la industria del videojuego va a sufrir una gran revolución con avatares, espacios tridimensionales, etc. Pero, la realidad es que se ha abierto una puerta de grandes posibilidades para todo tipo de industrias; finanzas, deportes, entretenimiento, turismo, docencia…”

Para concluir, expresa Maldonado, “de momento estamos en un terreno especulativo, pero ya hay gente dispuesta a pagar por su avatar en varios videojuegos o, incluso, por una casa. Facebook hizo la señal y movilizó a toda la industria, con un efecto de arrastre. Por lo pronto, la industria ya tiene la palabra y la visión que permite coordinar este nuevo mundo”.



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