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Educar en tecnología, el imperativo de futuro personal y laboral en España

Nuestras hijas e hijos están creciendo rodeados de tecnología. Esto genera problemas tal y como indica el nuevo libro Crecer con Wifi, y a la vez soluciones educacionales que debemos gestionar. Aprovechar su condición de consumidores de TIC para encaminar su talento hacia profesiones tecnológicas es posible y deseable.

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Nuestros menores están creciendo rodeados de pantallas y redes sociales, hiperconectados y bastante dependientes de ellas. Esto genera problemas relacionados con su educación, sus experiencias y su tiempo e, incluso, adicciones o acceso a contenidos inadecuados para su edad. Sin embargo, en paralelo ofrece a la vez soluciones educacionales que debemos gestionar, tal y como indica el nuevo libro Crecer con Wifi, un ensayo escrito por Rosa Funes, pediatra y directora de las Jornadas sobre niños y adolescentes en Redes Sociales en el Hospital Príncipe de Asturias de Madrid, con la participación de abogados, policías, psiquiatras, profesores y neuro-pediatras. 

 

Educar por su salud, y también la digital 

Aunque el libro es una acertada guía de todo lo diferente, respecto a anteriores generaciones, a la hora de educar, y todo lo malicioso para niños y adolescentes que son las pantallas, Internet, las redes sociales, los Youtubers, Instagramers, Tiktokers y Swichers, la pediatra concluye que la tecnología ha venido para quedarse, y hay que hacerle frente para que no les dañe. Funes asegura que somos los padres y educadores los que nos tenemos que “poner las pilas” para evitar sus efectos nocivos en la salud física y psicológica de nuestros hijos, volverla a nuestro favor y, por supuesto, al suyo, al de los jóvenes.

Recogiendo su propia experiencia como pediatra y madre, y la de otros aliados, Rosa Funes explica cómo, desde hace 15 años, “nuestro hijos no han vivido las primeras conexiones a Internet, con módem y lentas. Para los nacidos a partir del nuevo milenio, y sobre todo con la aparición masiva de smartphones a partir de 2010, sus primeras conexiones a Internet ya fueron muy rápidas; un clic y en mínimos segundos todo a su disposición”. Según ella esto es un problema porque confunden en ocasiones este tipo de funcionamiento de Internet con el funcionamiento del resto de las cosas, como pararse a estudiar, leer un libro o hacer un trabajo o cualquier otra actividad no tecnológica.

A lo largo del libro explica cómo los menores nos superan en habilidades tecnológicas, lo que confunden con madurez personal, mientras están expuestos a través de Internet y las redes sociales al descubrimiento del sexo, o mas bien, de la ciberpornografía, a  la normalización de la violencia (también la sexual y de género), al grooming, al síndrome de Hikikomori (adicción a juegos online y comportamiento asocial), al sedentalismo por la digitalización del ocio, a la desinformación, la manipulación, las estafas y el juego online, a sufrir malentendidos por el uso del lenguaje lineal, al ghosting (silencio como castigo que promueve la ansiedad y la baja autoestima, o la tristeza digital), a la intolerancia al fracaso y a la espera, a la violación de la intinidad, incluso a cometer delitos en este sentido, como el ciberbullyng, o a una identidad digital desfavorable desde muy pequeños, entre otros peligros. 

 

"Mientras las redes sean de acceso libre, los niños están expuestos a muchos peligros", Rosa Funes, pediatra y experta en educación y redes sociales

 

Y para conseguir su "salud digital",  el famoso control parental "es muy complicado. Acompañar a los niños en sus primeros pasos en Internet enseñándoles a navergar seguros, y poner límetes (horarios, por ejemplo) es el verdadero control parental. Sin nuestro control, están perdidos", asevera Funes. “El móvil y las redes sociales se han convertido en un arma. Sin embargo, los profesores, sobre todo de tecnología o de informática, piden que los alumnos lleven sus teléfonos para aprender algunas habilidades. No digo que no sea útil, pero antes deberíamos asegurarnos de que los menores están concienciados de hacer un buen uso del dispositivo” y del resto de tecnologías en general, según relata en el ensayo publicado.

"Podemos ver de forma clara que no vamos por el buen camino” —explica Funes en su libro, en relación a la normalización del insulto o el acoso a través de las redes—. Al preguntarle sobre las posibilidades formativas de esta dependencia de pequeños-as y adolescentes, insiste en no creer “que las redes proporcionen madurez, ni que sean una herramienta adecuada para los niños; sí creo que hay que enseñar a usarlas en el ambiente escolar y no se está haciendo de manera reglada dentro de los programas educativos. Mientras las redes sean de acceso libre, los niños están expuestos a muchos peligros y aunque se les advierta siguen ahí”.

Sin embargo, Funes concluye que “no se trata (pues) de prohibir los dispositivos móviles sino de enseñar y exigir después el uso correcto. Hay que “inventar” la manera de controlar contenidos para que no haya un acceso libre que lleve a los peligros que todos conocemos. Bien utilizadas a partir de una edad, en la que el niño sea maduro y esté preparado, claro que servirá como herramienta de trabajo; adquirirán habilidades”. 

El pasado 20 de abril, la Princesa de Asturias, Leonor de Borbón, de 16 años, participó en la Jornada sobre Juventud y Ciberseguridad: Disfruta de Internet con Seguridad, en el I.E.S. Julio Verne de Leganés, organizada por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe). La iniciativa de concienciación a menores, padres y educadores, pretende fomentar el uso seguro de las tecnologías a través de Internet Segura for Kids (IS4K).

Estas jornadas escolares tienen como objetivo mejorar las competencias digitales del profesorado y el alumnado de Educación Primaria y Secundaria, para hacer un uso seguro y responsable de Internet. Se abordan temáticas como el respeto a los demás y el fomento de habilidades sociales de convivencia en Internet, o el impulso del espíritu crítico para contrastar la información en redes sociales. Pero son los centros los que deben apuntarse y el Incibe acude. No, todavía no es una educación reglada.

 

Educar en seguridad digital y potenciar habilidades

Y debe ser así de manera imperativa, pero siendo muy vigilantes ante los aspectos nocivos, según los profesionales. El futuro está unido de manera inexorable a la tecnología y todo apunta a que los puestos de trabajo de aquí a 10 años más valorados a nivel mundial son los relacionados con ella.

Los profesionales de las Tecnologías de la Información y de las profesiones STEM se muestran partidarios de aprovechar desde la más tierna infancia la pasión por las pantallas, las RRSS y la creatividad audiovisual para que niños y niñas obtengan habilidades tecnológicas, pero con seguridad, como dice por ejemplo el experto en seguridad informática Antonio Ramos, profesor de postgrados y asesor de Ministerios como Defensa o Interior, que reclama en sus ponencias y libros que la seguridad digital sea una asignatura implantada en las escuelas desde la más temprana edad

Ramos cree que enseñar la seguridad digital evitaría las estafas y los fraudes digitales. Según él “falta educación y me sorprende que en la época en la que nos encontramos no contemos desde pequeños con una asignatura sobre la seguridad digital para evitarnos muchos problemas".

Jorge Flores, fundador y director de Pantallasamigas.net, es una autoridad en lo que al uso seguro y saludable de las TIC, y la prevención de grooming, el ciberbulluing y el sexting en la infancia y la adolescencia se refiere. Licenciado en Informática por la Universidad de Deusto, es director y autor de varias publicaciones y materiales didácticos orientados a padres y madres, educadores y alumnos de primaria y secundaria. Para él, en España, no estamos sabiendo aprovechar el potencial que para nuestros pequeños y adolescentes debería ser el uso de la tecnología. "No les estamos sabiendo educar".

“No, no lo estamos haciéndolo en absoluto. Son usuarios en muchas ocasiones intensivos, pero rara vez expertos o creativos. La verdad es que en las aulas y en el hogar tampoco les aportamos grandes cosas, porque estamos ocupados controlando o prohibiendo en vez de influyendo desde el acompañamiento en positivo”. Como experto sabe cuál es la raíz del problema. “Docentes, padres y madres suelen estar saturados y no es fácil actuar desde el convencimiento y el conocimiento. El apoyo mediante estrategias didácticas o contenidos curriculares se puede volver en estas condiciones una cuestión necesaria”.

Flores aconseja a los adultos cómo debe ser la aproximación a la tecnología “gradual, amable y temprana, como con muchas otras cosas que nos van a acompañar a lo largo de nuestra vida, y que aprendemos a gestionar asumiendo riesgos razonables. Si se da una relación disfuncional con la tecnología, es probable que haya un problema previo que nada tiene que ver con ella. Educar y acompañar desde edades tempranas nos permite tener mayor capacidad de influencia y confianza”.

 

Transformar el uso intensivo de la tecnología en talento TI o STEM es cuestión de conseguir que las propuestas que llegan al aula sean sugerentes y significativas para el alumnado", Jorge Flores, fundador y director de Pantallasamigas.net

 

Coincide con Funes en que la clave para disfrutar desde niños de habilidades de IT evitando el posible daño y  aprendiendo de ellas es  “el acompañamiento, para lograr en ellos el desarrollo de un uso consciente, diverso, creativo y crítico de las tecnologías digitales conectadas. Esto se consigue con implicación, paciencia y, especialmente, dando buen ejemplo”. Por el contrario, alerta de que desentenderse, desatender, preocuparse sin ocuparse, alarmarse o hacer de ello un motivo permanente de conflicto “no ayuda”.

Transformar el uso intensivo de la tecnología en talento TI o STEM, para Flores, es cuestión de “conseguir que las propuestas que llegan al aula, en ese sentido, sean sugerentes y significativas para el alumnado, pero al mismo tiempo cómodas de implementar para el profesorado, además de evidenciar su perfecto ajuste al desarrollo curricular. De esta manera, todas las partes (alumnado, docentes y dirección) participarían desde su propia motivación obteniendo una experiencia satisfactoria”.

 

 

La tecnología debe ser enseñada en las aulas

Vicky Castillo, de la empresa TBKids, socia de HispaRob, la plataforma tecnológica española de robótica, asume también al igual que los anteriores profesionales que “las tecnologías han venido hace tiempo para quedarse. No podemos negar esta evidencia, por lo tanto lo que hay que hacer es educar a niños desde edades muy tempranas para que dejen de ser usuarios únicamente de tecnología y sean creadores de la misma”.

Según Castillo es posible que por las prisas, o porque la transformación digital ha ido muy rápido, “a veces a los adultos nos cuesta ver los beneficios que tiene una buena formación y educación tecnológica. No consiste en sustituir libros por pantallas o no volver a utilizar un lápiz, —asegura— consiste en formar y entender en que las diversas plataformas que se pueden utilizar en los centros escolares son una herramienta básica en su formación y que les está haciendo prepararse para su futuro".

Desde esta asociación dedicada a educar para que los peques y adolescentes usen la tecnología, la aprendan, la comprendan y sean creativos con ella, entienden que no debemos cuestionarnos, por ejemplo, si nuestros menores tienen que aprender a programar, si casi todos lo necesitarán para su futura profesión. Castillo entiende que para los maestros es añadirles más trabajo del que ya tienen “se les tendría que ayudar y ponerles las cosas más fáciles” y sugiere como solución “que la Administración dejara que empresas especializadas en tecnología y educación se dedicaran a impartir alguna clase en los centros, o facilitar al personal docente unas guías reales y prácticas de proyectos para enseñar a sus alumnos sin tener que sufrir en emplear horas en formaciones y estrés añadido al pensar que el alumno sabe siempre más que tú”.

También los profesionales de HispaRob coinciden en que hay que ayudar a los hijos e hijas a marcar unos horarios, a disfrutar de otras cosas que no sean las pantallas, y a compartir en grupo las aficiones tecnológicas. “Hay que mirar el lado positivo;  hay juegos muy educativos que enseñan a pensar, a crear y habilidades de rapidez, así como la resolución de retos rápidos” explica Castillo.

Esta experta educadora nos pone ejemplos de educación tecnológica muy positiva. “Con la robótica no dejas de fomentar la creatividad y la resolución de retos. No pasa nada si las cosas no salen a la primera; hay que fomentar el ingenio para que al final salgan y aprender de los aciertos y errores. Para adolescentes, se les puede ofrecer cursos concretos de programación de diseño de videojuegos, que aprendan ellos a crear su escenario, sus personajes, enseñarles cómo se crea lo que tanto les gusta. Muchos de ellos pasan de jugar a crear y eso es lo que les ayudará en su futuro profesional”.

Para Castillo, “la base de los valores STEAM forma parte de la educación actual”. Sin embargo reconoce que en España no estamos preparados para aprovechar ese potencial. “Nos falta utilizar la tecnología como una herramienta educativa más —asegura—. No consiste en sustituir libros por contenidos en tabletas y ya somos digitales, o comprar material de robótica y tenerlo en la estantería, porque nadie me ha dicho que puedo hacer con él. Hemos de ayudar a los docentes en este camino, por ejemplo, con nuestra experiencia en gamificar los contenidos del curriculum y aprender con la tecnología".

Desde las instituciones, ni se asiste al profesorado ni se reconoce la labor de los profesionales como los que hemos consultado. En HispaRob lo saben muy bien. “Nos estamos esforzando en que Administración, escuelas y familias entiendan que para no ser iguales y buscar una innovación y una educación en tecnología, hemos tenido que crear una empresa y crear equipos con mucho talento. Necesitamos que los colegios nos escuchen, que nos dejen ayudarles a introducir conceptos nuevos”.

 

"Los lenguajes de programación se han convertido también en un idioma fundamental para los profesionales del futuro", Ricardo Muñoz Cabello, miembro de Prodel

 

Tampoco las familias, tan necesitadas de guía con sus niños y adolescentes, valoran estas materias y las exigen. “Necesitamos acceso. Muchas veces solo podemos acercarlos en forma de extraescolar y la mayoría de las veces oyendo que la actividad es muy cara aunque lleves costosísimos kits de robótica”, lamenta esta educadora especializada.

Ricardo Muñoz Cabello, de la empresa especializada en equipamiento didáctico y científico Prodel y coordinador del Grupo de Robótica Educativa de HispaRob, es categórico  al explicar que la tecnología en las aulas se ve como un problema, más que como una ayuda. "Está demostrado que utilizando tecnologías actuales se está consiguiendo llegar a parte del alumnado al que no se llega con metodologías tradicionales y por lo tanto se está evitando el fracaso escolar de esos alumnos y alumnas", asegura.

"Si hasta ahora se consideraba muy importante hablar idiomas, los lenguajes de programación se han convertido también en un idioma fundamental para los profesionales del futuro y ya no tan a largo plazo como se pensaba, ya hablamos de un medio plazo". Muñóz Cabello reivindica que la Administración escuche a los profesionales y plataformas para plantear reformas educativas adecuadas y duraderas como para elaborar un currículum educativo adaptado a la realidad actual y futura, que la formación del profesorado se renueve realmente y se aumente, y que el equipamiento educativo deje de estar grabado con un 21% y pase a tener un IVA superreducido.“Todo esto pasa por un Pacto de Estado por la Educación, en el que un 25% lo decidan los políticos y un 75% el tejido educativo y las fundaciones expertas”.

 

 

El empleo tecnológico, ¿garantía de futuro laboral?

Mientras estudios de analistas de todas las latitudes hablan de una inminente necesidad de cubrir puestos de trabajo tecnológicos, de la falta de talento en España para los grandes retos como la hiperconexión con el 5G, la ciberseguridad, la inteligencia artificial (IA), el machine learning (ML) y todo lo que sea robótica, y todos los vectores que la transformación digital va a necesitar de aquí a 2030 y 2050, el Servicio de Estudio de la Confederación de la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) acaba de publicar un análisis que refleja la realidad del mercado laboral español cuando se habla de empleo tecnológico.

Y según su estudio no es como se ve en las películas. Para UGT esto es España y hoy por hoy los titulares y análisis optimistas no se ciñen a la realidad. “Los datos oficiales desmienten la existencia de una elevada demanda de empleo tecnológico en nuestro mercado de trabajo. Al contrario, tanto el número de empresas demandantes de este tipo de empleo, como las vacantes declaradas y el paro TIC registrado, esbozan un mercado laboral con una demanda exigua y por debajo de la media europea”.

Según su informe, el SEPE indicaba en 2020 que el número de parados en el sector TIC superaba ampliamente las 50.000 personas, “un indicio, contrastado y oficial, que contraviene la instaurada idea de grandes oportunidades de empleo en el sector tecnológico”. Quizá la pandemia haya cambiado esas cifras de desempleo y sí traiga a cuenta formar a nuestros menores.

En el estudio de UGT, tras analizar los datos, aseguran que  “nuestra posición en términos de nuevo talento tecnológico es privilegiada, si se compara con el resto del mundo. El Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI) de la Comisión Europea acredita que el porcentaje de graduados en Tecnologías de la Información y la Comunicación superan el 4,2%, lo nos sitúa por encima de la media europea con suficiencia (3,9%) y por delante de potencias económicas tales como Francia (3,6%), Países Bajos (3,1%), Suiza (2,7%) o Italia (1,3%)”.

 

El número de parados en el sector TIC superaba ampliamente las 50.000 personas en España en 2020

 

Por el momento, el número de perfiles tecnológicos que crea nuestro país cada año ronda los 56.000 (32.317 provenientes del sistema universitario y otros 23.578 de FP). La investigación de UGT insiste en que no nos falta talento; “Si en vez de hacer la aproximación por las TIC la hacemos por especialidades STEM, tal y como hace el Instituto de Estadística de la UNESCO, España, junto con Alemania y Francia, estarían entre los quince países con mayor porcentaje de graduados STEM en 2018 en el mundo, con un 22% del total de graduados”.

Sin embargo, las diferentes agencias de análisis y gestoras de empleo tienen claro que las habilidades, los conocimientos y las titulaciones tecnológicas cada día son más demandadas en todo tipo de empresas y sectores, debido a la obligada digitalización y al desarrollo de nuevas tecnologías aplicables a todos los aspectos de la sociedad (medicina, industria, comercio… la lista es enorme).

Es posible que sí haya talento en España, pero “existe un claro desajuste en el sistema universitario español entre el número de plazas disponibles para cursar estudios tecnológicos y el elevado rango de solicitudes de estudiantes de nuevo ingreso, que deja a muchas personas sin poder cursar esta tipología de estudios, a pesar de ser su preferencia” tal y como indica la investigación del sindicato, que coincide con nuestros expertos consultados.

“Los propios rectores han mostrado públicamente su preocupación por la caída de un 30% en las matriculaciones tecnológicas desde el año 2000, y son recurrentes las noticias que cifran en miles el número de estudiantes que se quedan fuera del sistema”. De poco puede servir educar a los niños, niñas y adolescentes, para que luego no puedan acceder a estudios superiores que les permitan cubrir los puestos que el mercado laboral de las TI precisa.  

Como conclusión, la educación en casa, en el colegio, en los institutos y después, en la universidad o la FP, debe adaptarse y superar sus carencias. Como concluyen en el estudio de UGT, “si existe consenso en que esta tipología de empleo representa el “trabajo del futuro”, no existen excusas para no poner los medios y las medidas necesarias para aumentar el número de plazas disponibles y reducir la tasa de abandono”, para generar más y mayor calidad educativa que aproveche las habilidades de nuestros menores.  

Y nos recuerdan también desde el sindicato otro problema de nuestras empresas; que no retienen el talento formado, y que lo donamos masivamente al extranjero porque nuestro "sistema empresarial no sabe, o no quiere, retener a nuestra juventud ofreciendo empleos dignos, bien remunerados y con perspectivas de mejora”. Así, de nada servirá luchar porque nuestro peques se formen tecnológicamente, si les va a ir igual que si no lo hacen.



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