Reportaje
Tendencias

La interoperabilidad entre grandes proveedores marca el nuevo tablero de la colaboración

"Las expectativas de un crecimiento sostenido en la demanda de herramientas digitales, suscitadas a raíz de la pandemia, no se han cumplido”.

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Créditos: Unsplash

El mercado de las aplicaciones de colaboración, en concreto de las videollamadas, ha vivido momentos muy dulces en los últimos años. Sobre todo, a raíz del estallido de la crisis de la COVID-19 en marzo de 2020, que obligó a trabajadores de todo el globo a confinarse en los hogares y a sus empresas a habilitar soluciones que permitiesen mantener la actividad corporativa y a favorecer la productividad. Esto propició que firmas anteriormente menos conocidas, como Zoom, se codeen ahora con la sofisticación digital de varias de las grandes firmas de Silicon Valley. Y, es que, desde hace cinco años este segmento TI no ha parado de crecer; y lo ha hecho a doble dígito. Un estudio de IDC pone de relieve que en 2021 estas aplicaciones (entre las que se incluyen también los servicios de correo electrónico y eventos virtuales) generaron 29.100 millones de dólares, un 28,4% más que en 2020, debido, principalmente, al aumento del teletrabajo.

Sin todavía datos oficiales de 2022 por parte de las principales consultoras, el mismo informe vaticinaba que el volumen de facturación llegaría a los 63.800 millones de dólares. No obstante, las previsiones podrían variar debido a la actual inflación económica y a un contexto que también afecta a las propias tecnológicas, que según palabras de Fernando Maldonado, analista principal de IDG Research, están experimentando un fuerte ajuste con despidos y caídas masivas en su valoración bursátil. “Esto se debe, en primer lugar, a que las expectativas de un crecimiento sostenido en la demanda de herramientas digitales, suscitadas a raíz de la pandemia, no se han cumplido”.

En el caso particular de las aplicaciones de colaboración, el analista estima que, si bien la propia covid incentivó un aumento explosivo, empresas y empleados han vuelto gradualmente a las oficinas con modelos de trabajos híbridos, y aunque utilizan herramientas como la videoconferencia, no lo hacen con la misma intensidad que habían proyectado los proveedores. “Se fraguó la idea de que se iba a producir un cambio cultural en nuestra actividad del día. Pero no ha sido exactamente así, y este ‘efecto retorno’ empezó a notarse ya entrado el 2021, antes de que las condiciones económicas empeorasen. Desde mediados del año pasado hay que añadir una mayor incertidumbre que ha empujado a las compañías a revisar las inversiones realizadas en este campo”, asevera. De hecho, un estudio elaborado por Logitech, Microsoft e IDG Research en España explica que esta figura híbrida se impondrá en el 85% de las compañías a partir de este ejercicio, pero que aún quedan muchos parámetros por redefinir, como la inversión en tecnologías habilitadoras de este paradigma.

Así, prosigue, las grandes cuentas, para reducir costes, se han ido quedando con solo un proveedor. “Esto ha favorecido a gigantes como Microsoft frente a competidores como Zoom”. Y, en el caso de las pymes, “la reducción de gastos va directamente relacionada al número de usuarios, llegando a cuestionarse realmente si estas herramientas son imprescindibles para su negocio”. Ante este escenario, avisa a fabricantes: “Hay que tener en cuenta que el modelo de venta es, en su mayoría, de suscripción. Para crecer, no solo hay que ser capaces de captar nuevos clientes, sino también de retenerlos. Hoy estos dos frentes están cuestionados”.

 

 

En 2021 estas aplicaciones  generaron 29.100 millones de dólares, un 28,4% más que en 2020

 

 

 

Movimientos significativos

En los últimos meses, varias de estas grandes empresas, de un mercado copado por Microsoft Teams, Google Meet, Cisco Webex y Zoom, han realizado movimientos significativos al respecto. La primera fue la propia Zoom, que se ha introducido en el mercado de contact centertras un primer intento fallido por fusionar Five9 con la compra de Solvvy. Y eso que la plataforma ha conseguido repetir en varias ocasiones una facturación de 1.000 millones de dólares trimestral. Es más, si cerraba 2019 con unos 10 millones diarios de participantes en reuniones, en 2020 llegó a los 300 millones. Aunque ahora su crecimiento en cuanto a ventas se ha ralentizado. Como comentaba el propio Maldonado, su situación, frente a un mercado más estable, ha cambiado. “Y, al contrario que sus rivales, solo contaba con la videoconferencia como vía de negocio”. Además, la compañía ha operado en los últimos tiempos en un segmento prácticamente enterprise y de pyme. “Si estas pequeñas empresas vuelven al mundo presencial, la curva del negocio no solo se aplana, sino que decrece”.

David Calvo, jefe de ventas para el Sur de Europa de la organización, reconocía, en entrevista con ComputerWorld, que el ecosistema de competencias se ha “canibalizado” y que Solvvy crea un valor adicional. Se trata de un chatbot de primera toma de contacto con el cliente que hace la fase previa a una escala con un agente específico. “El foco para nuestro crecimiento, a medida en que el vídeo se ha convertido en una commodity, es la voz y todo lo que orbita alrededor de ella, como la inteligencia artificial (IA) conversacional”, admitía.

Asimismo, hacía gala de una de las enseñas actuales del sector; la interoperabilidad. “Nuestras API son abiertas a otros fabricantes y tenemos acuerdos con Teams y Meets para dar la posibilidad de hacer llamadas a sus salas de forma nativa desde nuestras reuniones. Las compañías tienen que abrirse más a la interoperabilidad, cosa que para nosotros siempre ha sido una constante y una necesidad”. En cualquier caso, concluía: “Nuestro crecimiento va más allá del modelo de negocio que supuso la pandemia”.

 

 

 

“La reducción de gastos va directamente relacionada al número de usuarios, y las empresas llegan a cuestionarse realmente si estas herramientas son imprescindibles para su negocio”

Fernando Maldonado, analista principal de IDG Research

 

 

La clave, en la interoperabilidad

Precisamente la interoperabilidad es una de las claves de varias de las últimas jugadas de estas multinacionales: Teams se ha integrado en Workplace de Meta y Cisco ha hecho lo propio con esta primera. Cisco pretende dar más pasos para que otros servicios de colaboración funcionen en su hardware y así convertirse en una suerte de Netflix de las videoconferencias. “La forma en que este mercado está evolucionando es muy similar a cómo lo ha hecho el sector del entretenimiento cinematográfico”, indicaba Jeetu Pal, jefe de seguridad y colaboración de la firma. “Habrá momentos en los que un usuario quiera participar en una llamada de Teams, en una de Zoom o en una de Google”.  Para Maldonado, esta alianza, que se produce en un contexto de competencia, “reconoce esta realidad de mercado y beneficia a ambas. Aunque en el caso de Cisco conlleva fortalecer a un rival de Webex. Sin embargo, dada la posición de los jugadores en el tablero de juego, los beneficios son mayores que los costes”.

Por su parte, Michel Rodríguez, director de colaboración de Cisco España, confiesa  a este medio que la estrategia pasa por generar un ecosistema de innovación abierta. “Uno de los retos actuales es que la mayoría de los dispositivos dificultan el cambio de una reunión a otra y proporcionan una experiencia inferior en los meetings entre plataformas”, dice. “Lideramos el camino a la interoperabilidad”.



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