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Las ambiciones de la nueva Twitter, a análisis

Ahora llamada X, pretende convertirse en una superaplicación que revolucione, incluso, el sector financiero. Expertos de mercado marcan la ruta del futuro de la tecnológica liderada por Elon Musk.

Elon Musk
Créditos: Duncan Hull

¿Twitter, y ahora qué?, preguntaba este medio a expertos de mercado cuando se anunció el año pasado la compra de la red social por Elon Musk por 44.000 millones de dólares. Una operación que se acabó efectuando unos meses después, en octubre de 2022, tras semanas de renuncios del propietario de otras corporaciones como Tesla o SpaceX, y que dio como resultado la búsqueda de una nueva estrategia para la tecnológica desde el punto de vista de los contenidos, basándose en suscripciones y en una prometida lucha contra los bots –se estima que la plataforma cuenta con unos 330 millones de usuarios activos en todo el mundo–, y de un nuevo modelo de negocio que no dependiera al 90% de los anunciantes. De hecho, afirmaba el analista principal de IDG Research, Fernando Maldonado, en dichas líneas, que Musk tenía clara la visión de hacia dónde quería llevar la compañía, pero dudaba de su sostenibilidad.

Prueba de ello es que, a día de hoy, ha perdido el 50% de los sponsors y ha despedido a 3.000 personas (el 85% de su plantilla en España, quedándose con solo cinco trabajadores en el territorio). Pero, por contraposición, cuenta con una nueva primera espada, Linda Yaccarino, perfil procedente de medios de comunicación como NBCUniversal y Turner Broadcasting System, y una redefinición bajo el nombre X. Más allá de los pocos detalles que se han revelado del nuevo plan, todos los indicadores apuntan a la construcción de una superaplicación “para todo” con servicios interactivos en audio, vídeo, mensajería e incluso de pagos. Una suerte de WeChat, que triunfa en China, con la que, según explica Ximo Lizana, profesor de la Universidad Europea de Madrid y experto en tecnología, manda un mensaje a los sectores de banca y criptomonedas y sugiere explotar estas nuevas posibilidades de ingresos. “Tengo la sensación de que [Musk] quiere hacer un cambio profundo de la corporación porque se ha dado cuenta de que están saliendo competidores como Threadsnueva red social de Meta que en cinco días logró 100 millones de usuarios a pesar de no haber podido instalarse en Europa por barreras legales–. Estas plataformas cuentan con nuevas funcionalidades que la antigua Twitter no podía asumir […] Se ha podido sentir como cuándo hablaron a Kodak por primera vez de fotografía digital, no lo asumió, y acabó desapareciendo”.

Otros tecnólogos, como Jack Dorsey, exCEO de Twitter, también han intentado crear su propia aplicación, aunque carecen de músculo. Por lo que, dice Maldonado, su amenaza más real ahora mismo es Meta. “Supone, incluso, un reto existencial para Musk. Una vez que alcanzas una masa crítica de usuarios generas una economía de red a la que es muy difícil desbancar. Meta puede crear esto con solo un chasquido de dedos”.

 

Pensar en grande

En las últimas horas, Musk ha lanzado un magnánimo mensaje a su comunidad tras el anuncio de X: “Si las cosas se hacen bien, X se convertirá en la mitad del sistema financiero global”, según publica El Economista. Esta sentencia tiene mucho que ver con la personalidad que ha definido a Musk a la hora de orientar sus distintos negocios. “Ha dicho que va a generar un nuevo Internet a través de satélites, que va a poner al hombre en la luna… Fija objetivos muy ambiciosos, pero sabe actuar en pequeño. La realidad es que logra, por ejemplo, que los cohetes sean reutilizables para que el coste de su lanzamiento sea menor. Tiene los pies en la tierra y construye muy poco a poco”, define Maldonado a una personalidad polémica, que “atrae igual que divide”, y recuerda que la adquisición de Twitter no formaba parte de un juego meramente económico, de pura y dura rentabilidad. De ahí, estas medidas controvertidas. “Pero esto no quiere decir que quiera tirar 44.000 millones a la basura”.

“Este movimiento está muy relacionado con su filosofía de vida”, añade Lizana. “La de conseguir financiación mediante la disrupción. Se coloca al frente de la vanguardia más arriesgada y, si no lo hiciera, no sería Musk”. No obstante, en este proyecto ha gastado cerca de un tercio de su fortuna. Por lo que la pregunta es obligada, ¿tiene futuro? El profesor universitario atisba varias barreras a sortear. La primera, la legal: “Microsoft o Meta ya habían registrado la marca X previamente, lo que puede afectar a la implementación de la superplataforma”. Además, prosigue, mucha gente ve que Twitter ya estaba consolidada, incluso con palabras con significados y términos aceptados generalmente, como tuit.

Por otra parte, expresa, tiene que explorar la aceptación del sistema bancario y de criptomonedas. “Traer algo tan generalista puede traer muchos riesgos, debe contar con una experiencia de usuario única impulsada por la potencia de la inteligencia artificial (IA)”.

 

Inteligencia artificial como pilar de cualquier aplicación

En este sentido, y para la suerte de X, la IA se desmarca como la tecnología clave. Lizana rememora que, hasta hace muy poquito, Musk ha sido un gran detractor de los servicios generativos. De hecho, en su momento invirtió 50 millones de dólares en OpenAI, creadora de la popular y masiva ChatGPT, pero dejó la junta directiva en 2018, tres años después de la fundación de la empresa. Este fue un error millonario que hace escasas fechas ha intentado subsanar con la inauguración de una nueva firma, xAI, para competir con la propia OpenAI o Meta.

“Es de suponer que se nutra de esta empresa para mejorar las funcionalidades de Twitter”, indica el analista de IDG Research. Aunque, reitera, vuelve aquí a estar por detrás de sus rivales. “En la lucha contra los bots y en la mejora de la experiencia de usuario puede tener un papel muy relevante”, complementa Lizana.

 

Hacia una economía supranacional

Volviendo al anterior objetivo de la celebridad de revolucionar el sistema financiero, y como conclusión, Lizana reflexiona sobre el impacto que puede generar en el sector: “Estamos creando estructuras nacionales que tienen más peso específico que el PIB de muchos países juntos y se están creando focos de poder multipolares con más fuerza que no tienen nada que ver con los estados. Musk lo tiene claro, con su poder puede hacer subir y bajar el bitcoin e incluso el PIB de las geografías”.



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