Social business | Artículos | 18 JUN 1993

Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Una base de datos en la que estamos todos.

Oscar G. Llorente.

Sin duda alguna, es el mayor usuario informático de España. Sólo hacienda le hace sombra y, con cierta diferencia, también Defensa. El ministerio de Trabajo y Seguridad Social cubre por sí solo el 40% de los Presupuestos Generales del Estado, de cuyo dinero se destinan aproximadamente 20.000 millones al apartado de Tecnologías de la Información.

Al frente de todo ello, un hombre que no sale en TV, y raramente en los periódicos. Se trata de Pedro Maestre Yenes, Director General de Informática y Estadística del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, un hombre pausado y flemático, pero por cuya cabeza pasan diariamente más de 25.000 equipos informáticos distribuidos por toda la geografía española. Pero la médula espinal de este despliegue de medios es una base de datos colosal, integrada ya en estos momentos al 90%, y que constituye la información de dos gigantes como el INEM y la Seguridad Social. COMPUTERWORLD ha mantenido una entrevista con él, a fin de entrar en el presente y futuro de la adopción de estas tecnologías por parte del Ministerio.

Pensemos que la clientela de este ministerio incluye a todos los abonados a la Seguridad Social (12 millones de personas), además de sus beneficiarios. Tenemos que contar, por otra parte, a toda la masa de pensionistas, que supera los 6 millones, y si a esto le sumamos los solicitantes de empleo y beneficiarios por prestaciones de desempleo -más de 3 millones, cabe concluir que su clientela la componen prácticamente todos los españoles.

Todo -o casi todo- comienza con un proyecto denominado Plan SIL (Sistema de Informatización de la gestión Laboral), plagado de subproyectos en referencia a temas tan dispares como redes de comunicaciones, gestión de personal, equipamiento departamental, etc. Todo ello, lógicamente, acompañado del celo con el que se trata la gran base de datos a la que hacemos referencia, en un trabajo que no ha parado ni un momento desde entoces, y antes de entonces.

Hoy, aquel plan ha sido complementado por otra muchos proyectos de alcance específico, entre los que destacan todos aquellos enfocados a la descentralización informática, en línea con las tendencias de más rabiosa actualidad, a saber, sistemas abiertos y arquitectura cliente/servidor. Pedro Maestre comienza a explicarse, en un discurso tan ilustrativo como complejo.

Dado el volumen de clientela que tiene este ministerio, señala, y dado el volumen de gestión que se desarrolla, ésta no puede por menos que ser tratada con las más avanzadas tecnologías de la información. En los últimos años se han dado avances significativos, como por ejemplo la transformación en la gestión de la concesión de pensiones, que ha redundado en una drástica reducción en el tiempo de espera para tener reconocida la pensión. Eso se ha conseguido a través de la creación de una gran base de datos con todas las bases de cotización de los trabajadores, lo que permite procesar esta información y calcular la pensión de forma perfecta y rápida. A esto se ha unido una transformación de la gestión, con lo que la calidad del sistema se ve muy mejorada. Todas estas iniciativas arrancan del año 1988, con la constitución del susodicho plan SIL, teniendo en cuenta este sistema como un todo. Antes de empezar con el plan, se realizó una auditoría, tras lo cual se realizaron unos documentos de estrategia (hardware, software, comunicaciones, seguridad...) a lo largo del 88.

Hoy por hoy, uno de los objetivos básicos es conseguir una base de datos única, integrada, y a partir de ahí tender a la unificación de los dos grandes elementos del Ministerio: la Seguridad Social por una parte y el INEM por otra. En este momento tenemos una base de datos integrada al 80-90%, y eso permite una mejora en el control de la gestión y en su calidad. Sólo a nivel de almacenamiento, se maneja una capacidad de 1800 Gigabytes.

Como ya se ha comentado, la descentralización es parte fundamental del proyecto. Uno de los más claros exponentes es CENDAR, un CPD situado en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz y especializado en la captación de toda la información referente a la cotización. Esta información está soportada en documentos papel que conocen todos los empresarios -TC1 y TC2- y que supone una masa de información enorme e importante. Ahora se tiende a gestionar todo ello mucho más rápido y con menor coste, a través de dos elementos: el primero de ellos, un sistema OCR; por otra parte, se está implantando en este momento un sistema EDI (Intercambio Electrónico de Datos). Hay que señalar que aquí la confidencialidad es crucial, por lo que el empresario tendrá acceso únicamente a los trabajadores de su empresa, y únicamente mientras están operativos en su empresa. El plan de confidencialidad en el que el Ministerio se ha apoyado para este proyecto es el SILCOM, que permitirá eliminar en un 25%-40% la necesidad de gestión directa de cara a la Seguridad Social. Evitaremos, en parte, que el empresario tenga que acudir a la SS, ya que podrá conectarse a la base de datos a través de terminales. Las informaciones que se procesen serán luego validadas por la propia gestión de la Seguridad Social. En esta línea de actuación ya existen experiencias piloto con entidades como el INSALUD, IBM, El Corte Inglés...

Sistemas abiertos, parte fundamental de la estrategia

En línea con esta estrategia de descentralización, se esgrime también una decidida apuesta por los Sistemas Abiertos, apuesta que ya ha dado algunos frutos: En este momento tenemos más de 2000 sistema Unix medios, que nos permiten en gran medida avanzar hacia una política cliente/servidor, de forma que el usuario en su ordenador puede hacer una serie de gestiones, con las que su trabajo es más eficiente, y alivia considerablemente a los administradores del sistema.

Esto no significa, sin embargo, que sea tan fácil prescindir de los tradicionales sistemas centrales. Tenemos muy presente la existencia del cada vez más popular downsizing, pero la base de datos corporativa, con los millones de registros que mueve, no permite por el momento abandonar los grandes ordenadores que tenemos. A medio-largo plazo, la existencia de nuevos elementos -como máquinas Unix o procesadores masivamente paralelos- nos condicionará y tendremos que evolucionar drásticamente, eso vendrá en la década de los 90, pero no es posible predecir cuándo.

En línea con toda esta estrategia de sistemas abiertos cabe situar la unificación de bases de datos a través de un único sistema. En este sentido, es importante destacar que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social realiza aproximadamente dos millones de transacciones diarias. Esto requiere un tiempo de respuesta medio de 2 a 3 segundos, y un máximo de 7 segundos. Pues bien, tras realizar un concurso en 1988, nos decidimos por ADABAS y, asociado a este sistema SGBD, el lenguaje de programación de 4ª generación NATURAL. Sobre ello hemos desarrollado todas las aplicaciones transaccionales.

Otros aspectos esenciales

Por lo que respecta al apartado de comunicaciones, todo en el Ministerio está basado en gestión de tiempo real. Tenemos un sofisticado sistema de comunicaciones, en el que cabe distinguir dos elementos diferenciados, con respecto a la Seguridad Social por una parte y al INEM por otra: la red de la primera está basada en comunicaciones punto a punto, en tanto para el INEM se estructura a través de Iberpac -ambos elementos basados en arquitectura SNA-. En este momento tenemos 3.000 puntos de conexión a nuestra red, 112 procesadores de comunicaciones tipo 3745 sobre CPs, 3.000 líneas de comunicaciones, y una red de transporte que funciona a 64 Mbits por segundo, en tanto que las redes periféricas operan a la velocidad que conviene en cada caso.

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ha implantado asimismo una red de alta velocidad a 34 Mbits por segundo que, según Pedro Maestre, es la pri

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