ChipGate | Noticias | 06 FEB 2017

Las tecnológicas se oponen al decreto antiinmigración de Trump en los tribunales

Apple, Google y Facebook, entre muchas otras, aseveran que sus operaciones se verán impactadas directamente por el decreto establecido por Trump el pasado 27 de enero.
Estados Unidos
John Ribeiro

Alphabet (Google), Facebook, Intel, Netflix, Microsoft, Apple y Twitter se encuentran entre el numeroso grupo de empresas que han presentado un escrito en clara oposición al decreto antiinmigración realizado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mediante el que veta la entrada a Estados Unidos a ciudadanos procedentes de siete países con mayoría musulmana. En dicho documento citan los beneficios que una legislación liberal supone para su industria y la disrupción que conlleva para su negocio la nueva regulación.

 

Un total de 97 compañías del sector tecnológico y de otros sectores pidieron permiso ayer a la Corte de Apelaciones para el Noveno Circuito para presentar un amici curiae, un escrito amistoso en favor de una demanda en curso que existe contra el decreto antiinmigración y cuya aplicación se suspendió el sábado. “Los inmigrantes se encuentran entre nuestros principales empresarios, políticos, artistas y filántropos”, reza el escrito, que señala que en el pasado Estados Unidos ha mantenido su compromiso de dar la bienvenida a los inmigrantes al tiempo que ha protegido al país mediante crecientes chequeos y otros controles.

 

El decreto firmado por Trump el pasado 27 de enero suspendía, durante 90 días, la entrada en Estados Unidos de ciudadanos procedentes de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, un acto que ha traído consigo fuertes críticas de gran parte de la población del país y, en especial, de su potente sector tecnológico. Las tecnológicas ven las restricciones como un primer paso en los planes de la Administración Trump de prohibir la entrada de trabajadores cualificados.

Según el citado escrito, el decreto de Trump “entorpece la capacidad de las compañías americanas de atraer un gran talento, aumenta los costes a los negocios, pone trabas a las firmas americanas a la hora de competir en el mercado internacional y da a las empresas internacionales un nuevo y significativo incentivo para desarrollar operaciones —y contratar nuevos empleados— fuera de los Estados Unidos”.

 



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