ChipGate | Artículos | 27 ABR 2010

Menos intervencionismo y más innovación

Computerworld

Nadie pone en duda a estas alturas que la generalización de la factura electrónica aportará importantes beneficios a la economía europea. Sin embargo, DocOnTime mantiene ciertas prevenciones sobre el enfoque de esta Conferencia excesivamente centrado en propuestas intervencionistas poco proclives a conceder protagonismo a la innovación, como factor clave para dinamizar la factura electrónica. La Conferencia se organiza en sesiones orientadas a superar las dificultades en cuatro grandes áreas temáticas: pyme, interoperabilidad, estándares y marco jurídico. 



Pyme: Está claro que el modelo actual de facturación electrónica no está pensado para las pymes y que lo que más afecta al desarrollo de la efactura en este segmento es: la falta de un marco legal estable y un verdadero apoyo a la empresa que permita, a través de la innovación, encontrar las formulas necesarias para su expansión. Traducido a nuestro país, la factura electrónica debería ser no sólo una referencia, sino un puntal indispensable del Plan Avanza.



Interoperabilidad: Lo que se traduce del informe elaborado por el Grupo de Expertos es la pretensión de crear un código de buenas prácticas, como si el problema de la interoperabilidad se derivase exclusivamente de postulados técnicos, sin reconocer que es una cuestión de puro negocio que afecta directamente a los operadores de redes. Es decir, la interoperabilidad incide directamente en su cuenta de resultados.

Como decíamos más arriba, el actual sistema de facturación electrónica no está pensado para incluir a las pymes, por lo que volvemos al mismo punto de partida: es imprescindible innovar para impulsar el actual modelo hacia un nuevo paradigma que incluya, por derecho, a las pequeñas y medianas empresas. La innovación vuelve a ser imprescindible para salvar esta barrera.



Estándares: Cuando se habla de estándares se habla de normas, y lo que se está pretendiendo es crear un nuevo esperanto. Un único idioma a nivel europeo que aglutine las necesidades de todos los países y de todos los actores implicados.

Muy al contrario, consideramos que lo imprescindible es un cambio de enfoque desde un modelo de “idioma único”, hacia otro basado en la creación de “sistemas de conversión a distintos formatos”. Y el estado del arte actual nos dice que esta evolución es tecnológicamente posible, siempre y cuando se invierta en innovación y disfrutemos de un marco legal estable que permita encarar con garantías las inversiones necesarias a realizar.



Marco legal…O la batalla “firma electrónica si, firma electrónica no”.

La factura es un documento de vital importancia para el funcionamiento del sistema económico.

Por tanto, lo importante no es si un documento está firmado o no. Lo realmente significativo es que la factura, como tal, genere la seguridad y garantía necesarias para la totalidad de los agentes afectados (emisor, receptor, auditor, legislador, fiscalizador, etc.). ¿Puede ser la firma electrónica esa garantía? Por supuesto que sí. Pero puede haber otras maneras de garantizar la autenticidad e integridad del documento y es imprescindible que se creen y que se pueda ofrecer un abanico de “formatos” que aporten seguridad a la factura electrónica. De nuevo la innovación juega un papel crítico para crear estas nuevas posibilidades.

El principal problema de la facturación electrónica es el ruido exagerado que se está produciendo en su entorno. Y el ruido genera confusión y miedo a realizar las inversiones necesarias para que la innovación se imponga en el debate sobre la efactura. Mantengamos la esperanza en que la Conferencia no caiga en el dicho ‘mucho ruido y pocas nueces’, y que lo sepa convertir en su contrario: ‘muchas nueces y poco ruido’.

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