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El cable submarino de Internet que pretendía enlazar Europa y Asia pende de un hilo

La guerra abierta entre Washington y Pekín paraliza el Sea-Me-We 6, el cable submarino que uniría Europa y Asia, después de que dos gigantes de las telecomunicaciones de origen chino abandonaran el proyecto.

cable submarino internet

La geopolítica mundial juega una baza estratégica en el tablero actual, especialmente en lo que a alianzas se refiere. El último ejemplo que evidencia su importancia está relacionado con el cable submarino de Internet que pretendía enlazar Europa y Asia y que ahora pende de un hilo. Y es que la guerra abierta entre Washington y Pekín a causa de las restricciones tecnológicas y la carrera por el liderazgo global ha marcado un antes y un después en el proyecto Sea-Me-We 6. Según ha informado The Financial Times, dos gigantes de las telecomunicaciones de origen chino –China Telecom y China Mobile- que participaban en la iniciativa habrían dado marcha atrás a causa de estos problemas. Se cree que esta decisión responde a que la mayoría de involucrados en la iniciativa habrían optado por una firma estadounidense para la creación del cable frente a la propuesta china.

 

Recapitulando

El South East Asia-Middle East-West Europe 6 (más conocido como Sea-Me-We 6) aspiraba a conectar Singapur y Marsella mediante un cable submarino de 19.200 kilómetros, por un valor estimado que asciende a 500 millones de dólares. A pesar de su longitud, no será la mayor línea internacional del mundo, pero sí se equiparará a la del Peace, que también conecta ambos países y cuyo desarrollo corrió a cargo de empresas chinas.

En un primero momento, el proyecto contaba con la participación de varias empresas, siendo Microsoft, Orange, Telecom Egypt, China Telecom y China Mobile algunas de ellas. Sin embargo, estas dos últimas optaron por retirar su inversión –representaba alrededor del 20% del total- cuando no se eligió la oferta presentada por Hengtong Marine, el mayor proveedor chino en el sector, para construir el cable. En su lugar, los socios del proyecto se volcaron con la propuesta norteamericana firmada por SubCom, lo que parece haber levantado ampollas entre los gigantes asiáticos. Por el momento, la única compañía de origen chino que permanece fiel al compromiso inicial es China Unicom. Aunque parece que el proyecto continúa siendo viable, lo cierto es que esta salida precipitada ha supuesto un gran obstáculo en el camino.

 

Posibles preocupaciones

Tal y como apuntan desde el citado diario, cerca del 95% del tráfico global de Internet entre continentes se gestiona a través de más de 400 cables submarinos que se extienden a lo largo de 1,4 millones de kilómetros. El nuevo cable, por tanto, responde a una instalación geoestratégica que viajará de Marsella a Singapur. No obstante cabe mencionar que, de construirse finalmente el cable, China contará con cables submarinos a través de sus empresas estatales de telecomunicaciones y podrá acceder a una gran cantidad de información de los usuarios. Esto, combinado con la ley de seguridad de datos aprobada recientemente -por la cual las empresas nacionales tienen que compartir los datos con el Gobierno de Pekín si están relacionados con la seguridad nacional- estaría suscitando diversas preocupaciones en materia de espionaje.



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