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El cambio de postura de la UE sobre Huawei podría afectar a las redes ya instaladas

La posible prohibición de los productos de Huawei en Alemania podría suponer un cambio radical en la relación de la UE con China y plantear cuestiones espinosas sobre el desmantelamiento de los equipos 5G ya instalados en las redes.

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Los continuos esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos para mantener los equipos fabricados en China alejados de tantas redes como sea posible parecen estar dando sus frutos. Y es que Alemania contempla una prohibición de los equipos 5G de Huawei y ZTE, un movimiento que seguiría los pasos de otras naciones europeas. Suecia, Noruega y Reino Unido son el claro ejemplo de ello, ya que han prohibido los equipos de fabricación china alegando los mismos motivos que Estados Unidos: que este tipo de hardware supone una amenaza para la seguridad nacional debido a los estrechos vínculos de Huawei y ZTE con Pekín.

La noticia de un posible veto alemán fue publicada originalmente en marzo por el periódico alemán Die Zeit, citando fuentes gubernamentales. Sin embargo, Huawei, en particular, sigue teniendo una importante presencia en Europa. Según un análisis de John Strand, publicado en la revista digital Bandwidth del Center for European Policy Analysis, muchos países todavía tienen equipos de Huawei funcionando en sus redes 5G. El porcentaje oscila entre el 100% (Chipre) y el 17% en Francia, donde las autoridades han impuesto restricciones sobre dónde pueden utilizarse estos equipos. Alemania, Italia, Irlanda, Polonia, España, Portugal, Holanda, Austria, Suiza y Finlandia, entre otros países, también tienen partes sustanciales de sus redes 5G funcionando con equipos Huawei, según el citado análisis.

 

Europa cambia de postura

La noticia de que Alemania podría ser el próximo país en aplicar una prohibición representa una especie de punto de inflexión para la situación de Huawei en Europa. Mientras que algunas partes del Viejo Continente se han resistido a la presión de Estados Unidos sobre el tema, la propia UE, junto con destacadas naciones miembros como Alemania, parecen estar cambiando de rumbo. Ya en 2019, la Comisión Europea emitió un informe que detallaba los peligros de la interferencia de actores estatales en las redes 5G, que fue ampliamente interpretado como una advertencia sobre los proveedores respaldados por el Gobierno chino.

Parte de eso puede tener que ver con un cambio en el liderazgo de Estados Unidos, ya que los países reacios a seguir las indicaciones de la Administración del ex presidente estadounidense Donald Trump -que menospreció a la OTAN y supervisó un enfriamiento de las relaciones entre Estados Unidos y la UE- encuentran algo más de credibilidad en el Gobierno de Biden. Según el director senior de investigación de IDC, Len Padilla, no es algo que cambiaría las políticas directamente, pero aún puede tener un efecto. "La mayoría de los gobiernos de la UE están más dispuestos a tomarse más en serio a la Administración Biden que a la Administración Trump", dijo. "Si creen que hay una dirección que toma la Administración Biden, piensan que probablemente haya una razón para ello".

El potencial de interferencia en la red es ampliamente reconocido, incluso por países cuyas redes aún utilizan equipos Huawei. Pero hay otras cuestiones que hacen de las prohibiciones absolutas una cuestión más espinosa. Según Bruce Schneier, célebre experto en ciberseguridad y profesor de Harvard, los costes netos hacen que a los operadores de redes les resulte atractivo seguir utilizando Huawei, y poco atractivo sustituirlo. "Todo es diversión y juegos hasta que la parte doméstica cuesta tres veces más", aseveró. "La seguridad no va a triunfar sobre el precio, y tiene que hacerlo: si quieres seguridad, cuesta y no hay forma de evitarlo".

 

La geopolítica afecta a la cadena de suministro tecnológico

Occidente parece haber llegado tarde a esta conclusión, aunque medidas como la Ley de Chips y de Ciencia en Estados Unidos y normativas similares que están entrando en vigor en Europa indican que se ha aprendido la lección. La idea subyacente es aumentar la capacidad nacional de fabricación de chips, en un esfuerzo por evitar que en el futuro se produzcan problemas en la cadena de suministro, incluidos los relacionados con cuestiones geopolíticas como la actual guerra comercial entre EE.UU y China por los semiconductores. Sin embargo, según Schneier, es poco probable que resuelvan ese problema rápidamente o por sí solos.

"Mientras las leyes laborales sean las que son, las alternativas nacionales van a costar más", afirma. Según Schneier, el problema no es tanto la posibilidad de que el Gobierno chino espíe las redes nacionales utilizando equipos de Huawei. Eso ya es habitual, los Gobiernos occidentales también lo hacen, dijo. La verdadera preocupación es el uso de equipos de red comprometidos para degradar las redes occidentales en caso de conflicto armado. "Lo preocupante es que puedan apagarlo todo, de modo que si China invade Taiwán, puedan degradar esas redes". “Ese es el verdadero peligro, ya que pueden hacerlo de forma indetectable”.

 

El coste de la sustitución complica la posible prohibición de Huawei

La cuestión de los costes complica el cálculo europeo de las posibles prohibiciones de Huawei, tanto para las nuevas redes como para las ya existentes. Dada la presencia generalizada de los equipos de la compañía en los países de la UE, los costes de desmontaje y sustitución asociados a cualquier prohibición "pueden hacer que [los gobiernos] se lo piensen dos veces", irrumpe Padilla. "No sé cuánta financiación habría para el desguace y la sustitución", dijo. "Depende de su economía: afectaría más a un operador en España que en Alemania, por ejemplo".

No obstante, la presión liderada por Estados Unidos contra Huawei parece estar dando sus frutos. Según un informe de Político, la empresa ha cedido en gran medida a los países de los Cinco Ojos (EE.UU, Reino Unido, Nueva Zelanda, Canadá y Australia), así como a la India, y ha aplicado recortes y consolidaciones en todos sus esfuerzos de marketing y presión en Europa. Recientemente, surgieron informes de que EE.UU y la UE han instado conjuntamente a Malasia a evitar el uso de equipos Huawei en una próxima red 5G. Y una fuente que no quiso hablar en privado dijo que Huawei parece estar pivotando hacia el mercado empresarial, lejos del sector de las telecomunicaciones, más fuertemente regulado.

Aunque los problemas de seguridad planteados por ambas partes en esta guerra comercial en curso son bastante reales -Schneier señaló que China ha prohibido Symantec, cuya nube enterprise ofrece capacidades de seguridad de datos, por razones similares-, tanto él como Padilla coinciden en que la geopolítica, más que la tecnología, está en el centro. "Mi opinión es que las preocupaciones son probablemente más políticas que tecnológicas", dijo Padilla. "Ciertamente, es posible que cualquier proveedor de dispositivos, ya sea Huawei o Cisco, ponga cosas en el dispositivo que potencialmente podrían comprometer algún tipo de seguridad, pero no estoy al tanto de ningún tipo de información que demuestre que Huawei está haciendo eso". "Todo es xenofobia", dijo Schneier. "Es la punta de un iceberg muy complejo".



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