Tecnología | Noticias | 28 OCT 2020

Tim Berners-Lee: “En esta crisis la Web no es un lujo: es un salvavidas”

El inventor de la World Wide Web insiste en el Europarlamento en que ahora más que nunca es necesario, como defiende desde hace años, que se reconozca a escala global el acceso a la Red como un derecho humano.
Tim Berners-Lee durante un debate en el Europarlamento
Créditos: UE 2020 (EP/Daina Le Lardic)
Redacción

El pasado 12 de marzo la World Wide Web (WWW) cumplía 31 años. Prácticamente al mismo tiempo se desataba la pandemia de la COVID-19 con la consecuente crisis económica y social en la que todos los países del mundo están inmersos en mayor o menor medida. Pero si hay un hecho objetivo es que sin la conexión a Internet y, por supuesto, sin el acceso a la WWW (que es la tecnología que permite navegar a través de páginas web y acceder a un sinfín de contenidos y servicios) el complejo escenario en el que habitamos habría sido muy distinto. Sobre ello, y sobre la necesidad de reconocer el acceso a la Red como un derecho humano, ha reflexionado en un encuentro celebrado hoy en el Parlamento Europeo Tim Berners-Lee, creador de la WWW.

“Imaginen una crisis como esta pero sin la red. Con el acceso a la Web, los empleados pueden trabajar desde casa y mantener las economías a flote; los gobiernos y otros actores pueden difundir información vital sobre la salud; las familias pueden mantenerse en contacto; los estudiantes, si tienen suerte, pueden mantener su educación intacta y sus sueños vivos aprendiendo en línea. En esta crisis, para quienes la tienen, la Web no es un lujo. Es un salvavidas”, ha subrayado.

Tras recordar cómo ideó este invento que ha cambiado el mundo por completo, Berners-Lee ha recalcado que siempre tuvo claro que “la Web no debería ser propiedad de ningún individuo, corporación o gobierno. Tenía que pertenecer a todos”. Para el tecnólogo “no es sólo una tecnología. Es conocimiento, es oportunidad, es empoderamiento. Es fundamental para la vida en el mundo de hoy”. Por ello, ha instado en Bruselas a que se reconozca el acceso a Internet como un derecho humano con el objetivo de que se pueda  “garantizar que sea segura y empodere a todos”. 

De hecho, la fundación que lidera (la Web Foundation) ha desarrollado lo que denomina ‘Contrato para la Web’, un plan de acción global para lograr que el mundo online sea seguro y que empodere a todos. Un proyecto que han firmado ya más de 1.300 empresas (Microsoft entre ellas) y organizaciones de la sociedad civil (Reporteros sin Fronteras) y que han apoyado públicamente gobiernos como el francés, el alemán, el italiano y el español. “Les pido que se unan a esta lucha por la Web que queremos, respaldando el Contrato por la Web y trabajando con nosotros para lograr esta visión”, ha instado ante el presidente del Parlamento, David Sassoli, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el profesor Romano Prodi, presentes en el acto.

 

La COVID-19 amplía las desigualdades entre los que están conectados y los que no

Vivir esta pandemia sin la red es, recordó el ingeniero, la realidad de casi la mitad del mundo. “3.500 millones de personas todavía no tienen acceso a Internet”. Para cuando lo hagan, ha apuntado, será más tarde de 2050, “muy lejos del Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas de lograr la conectividad universal”. El experto también ha recordado que los hombres tienen un 21% más de probabilidades de estar online que las mujeres, “una cifra que se eleva al 52% en los países menos adelantados del mundo”. 

En realidad, ha apostillado, en Europa hay muchos ciudadanos (el 43%) que no tienen los conocimientos digitales necesarios para buscar información en la web, enviar correos electrónicos, hacer videollamadas, comprar o pagar sus facturas en línea. “En España, el 19% de los ciudadanos no tienen un ordenador”, ha ejemplificado. 

Por todo ello, ha insistido Berners-Lee, “a medida que la crisis de la COVID-19 profundiza las desigualdades entre los que están conectados y los que no lo están, debemos acelerar la construcción de un mundo en el que todos —especialmente las mujeres y las niñas— puedan acceder a Internet.  Para ello, debemos reconocer el acceso a la Web como un nuevo derecho humano y trabajar para cerrar la brecha digital como una prioridad internacional”.

El portavoz ha destacado también que en este camino hay que hacer frente a los riesgos que entraña el uso de la Web, que no solo atañen a la privacidad sino también “a nuestra democracia, nuestra salud y nuestra seguridad”. “Debemos construir un mundo digital mejor, más seguro y con más poder”, ha concluido.



 



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