Tendencias | Noticias | 07 SEP 2018

Cabinas telefónicas, en busca de una segunda vida

Tags: Móvil
Elemento indispensable del paisaje de este país durante décadas, la aparición de la telefonía móvil comenzó a poner en entredicho el uso de las cabinas telefónicas. Hoy, cuando lo normal, además del teléfono fijo, es disponer de varias líneas móviles en los hogares, nadie entiende su existencia. Sin embargo, si se quiere, se les puede dar un nuevo uso. Para las que queden sin retirar o en funcionamiento, claro está.
usuario dispositivo móvil
Victor M. Fernández

Seguramente, mientras lee las páginas de este reportaje, le haya surgido la pregunta: “Ah, ¿pero todavía existen las cabinas de teléfono?”. Existir, existen. Y no menos de 18.000 repartidas por todo el Estado —un tercio de las 55.000 que se podían encontrar en nuestras calles en 1999—. Y muchas de ellas en funcionamiento.

Así, por ejemplo, Madrid cuenta con 1.000 de ellas y Barcelona con la mitad, siendo las ciudades donde aún se puede encontrar lo que muchos consideran un vestigio del pasado. Y también cuentan con ellas, y por imperativo legal, los municipios con más de 1.000 habitantes, así como una de ellas por cada 3.000 habitantes. Pues, aunque parezca mentira, no todo el mundo tiene/quiere un teléfono móvil desde el que llamar cuando lo desee.

Sirva como muestra este dato: el número de llamadas, de media, que se realiza desde dichas cabinas es de 1,37 al día. No obstante, la mitad de ellas ven la vida pasar sin que nadie se acerque a ellas para darles un poco de compañía en forma de conversación. Vida útil… con fecha de caducidad Seguramente José Luis López Vázquez no pasaría ahora los momentos de agobio que sufrió hace ya unas cuantas décadas cuando se quedó atrapado dentro de una cabina telefónica, y también que Clark Kent —o nuestro Superman patrio, Juan López, alias Super López— maldeciría vagando de calle en calle en busca de una para cambiarse y realizar cualquiera de sus labores por el bien de la humanidad. Sic gloria transit mundi —así pasa la gloria del mundo, por si las moscas—. 

Y es que, con cerca de 39 millones de líneas móviles —frente a las 19,04 millones de líneas fijas—, es lógico pensar quién sigue usando las cabinas telefónicas para realizar una llamada. Más si tenemos en cuenta que los cambios en las necesidades de comunicación de los usuarios, así como el aumento de las ofertas de Internet 4G para el hogar, provocan que muchos consumidores den de baja su línea de telefonía fija de forma definitiva. En consecuencia, ¿qué otro destino les puede esperar a las cabinas telefónicas? Y no hablemos ya del público más joven. No son pocos los jóvenes que reconocen no haber visto jamás alguna o, para más inri, los que componen rostros de estupefacción cuando se les cuenta el uso que tenían. Pues eso, los tiempos, la gloria, etcétera. Vida útil, decíamos. Hasta el 31 de diciembre después de que el Gobierno haya fijado una nueva prórroga anual —otra más, y ya van unas cuantas—, para el decreto que, desde 2011, obliga a Telefónica a preservar este servicio considerado universal, aunque deficitario.  

 

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